16 de junio de 2019

Amadeus


Me llaman Tas aunque mi nombre es Anastasia, lo sé suena un tanto pomposo pero acaso se puede ¿elegir el nombre? Mi madre sentía fascinación por la última de los Romanov.

23 de mayo de 2019

De bienestar y emociones (1/2)



Uno también es responsable de lo que no hace.
Aforismos- Benjamín Prado



Irene supo que las cosas no irían bien cuando Felipe, al poco de conocerla, le soltó: «Tú lo que eres es una blanda»

26 de abril de 2019

El perfume



Lo que codiciaba era la fragancia de ciertas personas: aquellas, extremadamente raras,
 que inspiran amor.
El perfume. Patrick Suskind



No tenía ninguna duda su libro iba a ser El perfume. No había conseguido leerlo la primera vez. Lo abandonó en los primeros capítulos. Más tarde embarazada de su hijo, recordó ese libro que a su madre tanto le gustaba. Entonces lo disfrutó. La veía con el bolígrafo en la mano subrayando las frases que más le gustaban. ¡Le encantaba hacer eso! Después hablaban durante horas sobre lo que le había sugerido o su significado.


No sentía ninguna admiración por Grenouille pero entendía la fascinación de muchos, incluida su madre, por ese libro y por las personas que inspiraban amor. ¿Cuándo uno se da cuenta de que lo ha tenido? Ella lo supo siempre aunque lo valoró tarde. Su madre la dejó demasiado pronto aunque ahora sabía que no había un momento adecuado para un adiós, sobre todo para esos adioses que se saben definitivos. La recordaba con su sonrisa de hada buena susurrándole que la recordara feliz porque así era como había vivido. Se lo prometió pero no pudo cumplirlo, había momentos en que se le encogía el corazón pensando en ella. ¡Sí, la echaba de menos y pasaban los años pero su falta no desaparecía!

11 de abril de 2019

Después de Google+, pascua y dulces



El día 1 de abril dejó de funcionar la red social de Google+Así sin muchos aspavientos cerraban una red que intentó competir con facebook sin mucho éxito y que tras un fallo importante de seguridad que comprometía datos de muchos usuarios anunció que cerraba.

30 de marzo de 2019

Peines para una despeinada




El momento que da más miedo es justo antes de empezar. En adelante sólo puede ir a mejor

Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otra arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis. Así que bebe. Bebe y sacia tu sed.

Stephen King. Mientras escribo



Simón
Cerró la puerta de la habitación. Suspiró. 
«¡Uno más!»

17 de marzo de 2019

Lo que duele



Aprende de las personas equivocadas a valorar a la persona correcta
Benjamín Prado

—Sí mamá, en media hora estaremos en casa—. Max terminó la llamada, se encogió de hombros mirando a Laura y a sus amigos.

—Lo siento Pablo. Nos tenemos que marchar. ¡Mi madre está imposible! Anteayer nos hizo lo mismo y la semana pasada ni siquiera pudimos salir a tomar una copa con Sara y Bruno porque tenía vértigos.

Laura sonrió con tristeza.

—Se siente muy sola cariño y está muy mayor.

Pablo miró a sus amigos mientras recordaba las veces que doña Angelita les había hecho cambiar de planes siempre con la misma excusa «de lo sola que estaba y lo poco que Max la cuidaba». Desde que enviudó, Max era el único de sus hijos que estaba pendiente de ella y de todos sus caprichos. Ya era a los cincuenta así y no pensaba que con ochenta hubiera mejorado. Se despidió de sus amigos pensando que «aquella vieja egoísta no les había dejado disfrutar ni de un par de horas después de un año sin verse».

24 de febrero de 2019

Alicia en el país de las maravillas


—¿Cuánto tiempo es para siempre? 
—A veces, solo un segundo.
Lewis Carroll. Alicia en el país de las maravillas.

Tenía que dejar a la pequeña en casa de su madre antes de las cinco que era cuando iban a acercarse hasta la plaza. Estaban tan emocionadas y ella también lo estaba. Le gustaba ver a su madre ilusionada, con ganas y compartiendo esos momentos con su hija. Era bueno verlas así, que la pequeña acumulara recuerdos.

Su hija supo desde el primer momento el libro que iba a regalar y su dedicatoria le hizo estremecer de amor: 
Este es mi libro preferido. Mamá me lo leía cada noche y me lo sé de memoria. Mi abuelita se lo leía a ella y yo también lo haré cuando tenga hijos. Habla de una niña que se llama como yo y como mi mamá y que hace un viaje por un mundo fantástico. Me gustaría ser como el sombrerero para dedicarle a mi abuela su fiesta del No cumpleaños y que ella viviera siempre a las seis de la tarde con su té preferido.

9 de febrero de 2019

El ladrón de recuerdos


Malena sintió que se le escapaba una lagrimita. En los últimos tiempos era como estar subida en una montaña rusa emocional en la que el mundo que conocía se le escurría a toda velocidad.

19 de enero de 2019

El club de los poetas muertos


Quiero que encuentren su propio camino

Dead Poets Society de KLEINBAUM, N.H.

Rosa dejó el libro sobre la mesa y se levantó. Sus articulaciones protestaron. «¡Estos huesos no me dan descanso!» El peor momento era por la mañana cuando se levantaba de la cama parecía una vieja que tuviera cien años, después ya iba doliendo menos. 

Cogió el papel de un rojo intenso con hojas de plata que había comprado para envolver su regalo. 

«¡Precioso! Será el marco perfecto».

Acarició el libro. «¡Cuántos recuerdos le traía!» Recordaba la emoción cuando lo había comprado y un instante después llegó la punzada de la decepción inmensa. «Sí, pasaban los años pero no se olvidaba».

5 de enero de 2019

De terapias, turistas, Karma y otros



Habían contratado una excursión para el fin de semana pero no admitían mascotas así que dejaron a Tanka[1]  en ese hotel, al menos así se vendían en las redes sociales. Cuando la recogieron estaba muy nerviosa y llena de espigas que la cuidadora, una hippie de largos cabellos blancos despeinados, no había retirado porque las plantitas eran naturales igual que retozar y tener sexo. La mujer les había sonreído mientras repetía lo libre que había sido la dulce Tanka solazándose por el campo
Laura y Sofía se miraron con dudas porque su perra odiaba ensuciarse, revolcarse entre las hierbas o pasear si llovía. Sofía dijo con toda la razón que ¡A esa hippie demodé lo que no le iba era cepillarla! 
Retirarle todas las espigas, desparasitarla, dejar su pelo reluciente y bien peinado les costó un par de días igual que intentar sanar esas patitas poco acostumbradas al campo, tan poco que una de ellas seguía con una herida que supuraba cada vez con peor aspecto.

Encontraron un veterinario cerca del apartamento alquilado. Al entrar el veterinario los recibió con una media sonrisa, apagó con desgana el cigarrillo. Vestía una túnica que en origen había sido blanca y ahora era de un color indefinido que parecía flotar igual que los cabellos largos muy rubios. Lo acompañaba una música de fondo New age[2] así como una combinación de incienso y marihuana. Todo en aquella isla recordaba la estética de los sesenta.
El hombre acarició a la perrita mientras movía sus manos alrededor del animal para acabar declamando con voz de tenor que «ese animal estaba sufriendo mucho».

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