3 de abril de 2017

Mujeres sabias


Esa mañana su hija la había llamado para preguntarle si podía recoger a la niña, la canguro la había dejado colgada. «Por supuesto que podía», le gustaba esperar a la pequeña en la puerta de la escuela y compartir esos ratos ellas dos solas.


Ahora justo después de merendar y jugar un ratito se había sentado con ella para ayudarla en sus deberes. Sonrió, no podía evitarlo le gustaba abrir esos libros llenos de conocimientos, esas imágenes y leer curiosa todo lo que tenían por contar. Cogió la libreta, «le encantaba» y los lapiceros de colores y esa goma de nata, tan limpita que ella siempre añoró.

La niña no parecía tener muchas ganas y consiguió que le explicara que no le gustaba ir al colegio, se sentía mal por no entender los ejercicios.

—Mi niña, no pasa nada por preguntar, es peor quedarse con el no saber. Pregunta y repregunta hasta que tú entiendas. 

La mujer la miró con dulzura mientras le acariciaba la mejilla. Se levantó y empezó a trajinar en un armario.

—¿Qué haces? 

—Estoy buscando algo que quiero enseñarte.

—¿Qué?

—Espera que lo encuentre—. En el tono de la mujer no había ni una sola recriminación y sí muchas risas por la impaciencia de la criatura.

—¿Fotos? ¡¡¡Bien!!! —La niña sonreía y palmoteaba, le gustaban y si no hacía los deberes aún más.  

La mujer se sentó en el sofá mientras atraía a la chiquilla hacía ella.

—Voy a contarte una historia…— Bajó el tono de voz y eso hizo que a la pequeña le brillaran los ojos de excitación mientras se acurrucaba en su regazo.

—Uy abuelita qué viejo es este álbum, está amarillo…

—Es que yo ya soy vieja cariño.

La niña la miró muy seria mientras negaba con la cabeza de forma enérgica.

—No, tú eres la abuelita.

La mujer sonrió ante esa afirmación categórica que parecía descartarlo todo y casi suelta una carcajada cuando escuchó la siguiente pregunta de su nieta.

— ¿Cuándo tú naciste ya estaban nuestras montañas?

Era imposible reírse ante esa carita llena de curiosidad vuelta hacía ella y esos enormes ojos azules pendientes de su respuesta.

—Claro tesoro, las montañas son muchísimo más viejas que la abuelita.

—Qué no abueli, tú no eres vieja—, de forma dulce y espontánea besó los mofletes rugosos de la mujer y empezó a pasar las hojas del álbum. La mujer la detuvo ante una fotografía de un joven en un pupitre escolar.

—Mira, este es el abuelo.

La niña soltó unas risas mientras negaba con la cabeza.

—¡Anda ya abuelita, es un niño estudiando!

Ahora sí que la mujer rió con ganas mientras le retiraba de la cara unos cabellos alborotados.

—Los abuelitos también hemos sido niños.

La pequeña miraba incrédula la foto en la que un jovencísimo Alfredo posaba para ese retrato, no acababa de estar nada convencida de lo que le decía la abuela.

—¿Ves ese escritorio y esos libros? —La niña asintió— La abuelita siempre quiso tener una fotografía de esas y no pudo ser, mis papás no tenían dinero ni para fotografías ni para casi nada.

La voz de la mujer se perdió en el recuerdo de aquellos días de colegio que acabaron demasiado pronto para su gusto, sin ni siquiera terminar la escuela elemental porque en su casa faltaban manos que aportaran sueldos para vivir y su padre la colocó de aprendiza en una casa de costura.

Aún hoy recuerda con una sonrisa traviesa como envidiaban a las niñas que salían de la academia entre lazos, risas y libros mientras su hermana y ella regresaban de sus trabajos. Julia era mucho más lanzada que ella y mostraba su rechazo con burlas hacía las chicas, las increpaba e incluso en alguna ocasión se atrevía a tirarles de las trenzas y se pavoneaba ante ellas pero solo era envidia al ver que podían seguir siendo niñas mientras a ellas les había tocado crecer.

Nunca se quejaron. Era lo que había, ni eran las primeras ni serían las últimas, al menos podían aprender un oficio que les gustaba; bueno a ella porque a Julia no le interesaba lo más mínimo su trabajo en la fábrica y esperaba en un tiempo no muy lejano casarse con su novio de siempre. Se adaptaban, de ¿qué les serviría quejarse?

Aprendió pronto que si quería cambiar su futuro tocaba aplicarse en aprender ese oficio que, quizás, le permitiría escapar de la miseria. 
Trabajó años y años, no existían ni fines de semana ni vacaciones, ni sabía lo qué era ni se lo planteaba. Todas sus horas se dedicaban a construir su presente buscando ese futuro sin miedos y cuando al fin pudo estabilizarse viviendo de lo que ella hacía, le empezó a pesar aquello que había dejado inacabado.

Aún recuerda su admiración por la maestra y todo lo que ella conocía. Le encantaba borrar el encerado, colocar los libros y ofrecerse voluntaria para responder a lo que la maestra les preguntaba. Le hubiera gustado dedicarse a enseñar pero eso fue cuando la niñez aún le estaba permitida y con ella los sueños. La realidad se impuso, consiguió encontrar ganas y poner alma en las telas y en los vestidos y lo hizo pero le disgustaba reconocer que sus letras no eran pulcras ni enseñadas y esos errores ortográficos que se colaban en sus papeles, las frases a medias que no se entendían, lo que no conocía y quería saber, la avergonzaban porque ella sí sabía que le faltaban conocimientos, que no era suficiente con leer, que necesitaba aprender más. Sufría, si supieran aquellos que le preguntaban por sus estudios, lo mucho que le dolía decir que no los tenía, que ni siquiera había acabado la enseñanza básica y como parecía empequeñecer mientras decían tranquilamente aquel «ah, sin estudios». Se avergonzaba como si hubiera podido escoger, seguía idealizando a aquellos que sí habían tenido opciones sin darse cuenta de lo sabia que la había hecho la universidad de la vida, sobre todo porque su curiosidad seguía innata y sus ganas de aprender nunca se habían desvanecido.

Y así con muchos años, cuando sus hijos ya fueron mayores se apuntó a una escuela de adultos. Ella quería su graduado escolar, ese que ahora lucía enmarcado en el estudio. Lo hizo sin decirle nada a nadie ni siquiera a Alfredo que, más tarde cuando se enteró, se alegró mucho por ella aunque para él, ella no necesitaba ningún papel para demostrar lo lista que era.

Volvió a recordar esas libretas que, ilusionada, compraba en la papelería ahora ya sin problemas económicos, esos lapiceros siempre afilados con los que dedicaba horas y horas a pulir una letra que no le gustaba, su goma, su regla y esos renglones escritos con primor. Escribir y borrar, reescribir y de nuevo escribir y borrar. Horas de lectura, de ejercicios, de clases que se le hacían complicadas porque su memoria ya no era lo que fue en su día. Absorbía todo lo que le contaban, preguntaba siempre como la alumna más aplicada, compartía clases con chicos mucho más jóvenes a los que demostraba que con esfuerzo y tenacidad no había edad para aprender.

Se le escaparon unas lagrimas cuando lo recibió y pensó por un instante lo mucho que le hubiera gustado que lo vieran sus padres ya desaparecidos. Lo enmarcó de forma primorosa y lo colgó sin contar a nadie lo mucho que significaba para ella pero allí estaba, siempre a la vista siempre luciendo brillante. Cada vez que miraba aquel certificado enmarcado seguía sintiendo una emoción inmensa, veía todo su esfuerzo y sus ganas.

—Abuelita.

—Ay perdona mi ángel, se me ha ido el santo al cielo. Voy a contarte una historia de una niñita que quería ser maestra... 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Conxita 
                                                                                                            

132 comentarios :

  1. He querido con este relato hacer mi particular homenaje a esas mujeres que, como la protagonista, acabaron sus infancias muy pronto pero sus ansias de saber estaban intactas y su sabiduría era enorme.

    Me encantará saber vuestra opinión.

    Feliz semana

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    1. Cariño, qué historia tan real y verdadera.

      ¿Sabes?
      mientras avanzaba en su lectura, me visitaron seres queridos, unos que ya no estan a mi lado otros que aun gracias a dios tengo conmigo,vinieron a decirme,
      - ¿recuerdas? yo te conté una historia similar muy similar.

      Si amiga este relato evoco recuerdos.

      Un ¡BRAVO! muy fuerte por todas esas GRANDES mujeres dignas de admirar.

      y otro !BRAVO¡ no menos fuerte para ti, Conxita Casamitjana.

      Un fuerte abrazo, me encanta leerte

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    2. Oh Carmen qué bonito lo que dices y cómo lo dices, me alegra que haya evocado recuerdos y que sean de personas tan queridas.
      Me uno a tu BRAVO, sí, mucho hemos aprendido de ellas.

      Eres muy generosa conmigo y mis letras, lo agradezco de corazón.
      Un beso

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  2. Ayyyyy qué emoción, me recuerda a muchas de mi familia que vivieron tiempos muy malos.
    Un besito y se lo voy a enseñar a mi madre, le va a encantar.

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    1. Hola Marigem,

      Muchas gracias, me encanta que te haya emocionado y ya me contarás qué le parece a tu madre, un beso para las dos.

      Hay muchas mujeres y hombres que tuvieron que renunciar a la escuela para poder ganarse la vida y ahora eso nos parece algo lejanísimo y casi de otro planeta pero no hace tanto tiempo que pasó, y lo mejor es que esas personas, como mi protagonista, siguieron luchando por sus sueños.

      Besos

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  3. Conxita. Qué tierna historia y qué hermoso personaje que has pintado en este relato. Una abuela que ha padecido, en una niñez apretada, en tiempos duros en los cuales se hacía difícil el acceso al estudio cuando había estrecheces económicas, la ausencia de los estudios que hubiese querido. Los vericuetos de la vida le permiten terminar su carrera, graduarse casi en soledad, con mucho entusiasmo, añorando con tristeza la ausencia de sus padres ya fallecidos porque le hubiese gustado que viesen su diploma.
    Una historia homenaje para tantas mujeres que como esa abuelita tuvieron que ser trabajadoras jóvenes y alumnas maduras, y que llegan a valorar lo que significa el estudio, lo que significa el logro de obtener un diploma, cuando cuentan con la sabiduría que les dan los años.
    Estupendo, Conxita, una historia para emocionar, un relato que llega al corazón.
    Un abrazo.
    Ariel

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    1. Es tal y como tú lo has contado Ariel, esa abuelita no perdió la curiosidad ni las ganas y cuando pudo cumplió ese deseo que se plasma en un papel pero que es mucho más que eso, es el esfuerzo, no desanimarse y hacer aquello que uno desea.
      En una sociedad donde todo parece que tiene conseguirse deprisa y sin mucho esfuerzo, esta mujer nos cuenta su historia, una historia en la que no se rindió nunca.

      Muchas gracias por tus palabras, me alegra haber sido capaz de emocionar, conmigo el relato lo hizo.

      Un abrazo

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  4. Ays, cuántas emociones en esta historia! Y qué bonito homenaje a todas estas mujeres! A mi madre le va a gustar, que es una de ellas.
    Besotes!!!

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    1. Muchas gracias Margari me alegra que te haya gustado y me encantará saber qué le parece a tu madre, ojalá le guste.

      Me apetecía dedicar el relato a todas esas mujeres incansables, valientes y muy grandes que han luchado y trabajado por sus sueños, sin quejarse, sin lamentarse nunca y sin rendirse. Creo que se tiene que aprender mucho de ellas.

      Un beso

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  5. Que tierno, me hiciste pensar en mi abuela a la que tengo al otro lado del mar.

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    1. Hola L.Unknown, muchas gracias por tu visita a Enredando con las letras.
      Hay muchas abuelas que pasaron esta época, intentando poner buena cara a los malos tiempos, siempre con ganas de superarse y de seguir luchando por todo aquello en lo que creían.

      Un beso para ti y otro para esa abuela del otro lado del mar, qué buenos son los abuelos y cuánto nos enseñan.

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  6. Uffffffff....
    Me has emocionado.
    He recordado a dos mujeres que jamás se rindieron y que estudiaron muchos años después del tiempo en que por desgracia no habían podido hacerlo.

    Besos.

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    1. Toro me alegra haberte emocionado, a mi me emocionan esas mujeres, esas que tú has recordado, que fueron tan grandes y jamás se rindieron. Impresionantes.

      Son historias de superación de las de verdad, no necesitan ni gurús ni grandes libros que lo cuenten, ellas con sus vidas demostraron que podían hacerlo y quería contarlo a mi manera.

      Un beso

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  7. Esta sí que es una historia de superación, una historia que demuestra que la edad es sólo un número, que nunca es tarde para hacer realidad un sueño. Una gran historia, Conxita. Me ha encantado. Besos

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    1. Cierto Ana, es tal y como lo dices una historia de superación, dónde las ganas y no la edad hacen que todo se consiga, ella quería acabar sus estudios y lo consiguió.

      Hace unos días en un autobús escuchaba una conversación de una persona mayor que un poco avergonzada (¡pobre!) decía a otra (indiscreta que le preguntaba) que no tenía estudios, que no sabía leer ni escribir y que ya era mayor para aprender, me hubiera gustado decirle que no había edad para aprender y sobre todo que no se sintiera mal, que no todo el mundo lo ha tenido todo tan fácil. No hay edad para aprender, lo que importan son las ganas.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Un beso

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  8. Hola Conxita. Un sentido y emotivo homenaje a todas aquellas mujeres que en otra época lo tuvieron mucho más difícil y tuvieron que ponerse a trabajar de manera prematura por que la necesidad apremiaba. Es realmente emocionante ver como tu protagonista no se da por vencida y sigue siendo curiosa. Aunque solo sea un papel, ese título representa para ella el no rendirse, el seguir aprendiendo de la vida, el sentir inquietudes. Una mujer realmente sabia.
    Precioso relato.
    Un abrazo muy fuerte.

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    1. Ziortza, exactamente esas son las mujeres de la historia, mujeres que lo tuvieron más difícil, mucho, a las que se les acabó la infancia enseguida porque la necesidad apremiaba y tocaba cubrir las necesidades más básicas y estudiar era un lujo al alcance de pocos, pero no renunciaron al motor del aprendizaje, esa curiosidad y esas ganas inmensas de saber.

      Estoy contigo, una mujer muy sabia.

      Muchísimas gracias por tus palabras.

      Besos

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  9. Un buen homenaje a esas mujeres que, aunque crecieron en tiempos precarios y tuvieron que sacrificar su formación, encontrarin luego fuerzas para superarse.
    Un abrazo, Conxita.

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    1. Gracias Ángeles, me apetecía escribirlo para ellas porque a pesar de todas las dificultades que les ponía la vida, no ser rendían y seguían luchando para conseguir sus sueños y eso me parece precioso.

      En una época dónde, aparentemente, las cosas parecen mucho más fáciles, esas infancias que acabaron demasiado pronto a mi me hablan de esfuerzo, de dedicación, de sueños.

      Un abrazo también para ti.

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  10. No sé si homenaje o no, Conxi, pero sí un relato natural y entrañable de unas vidas vividas con esa carencia. Que sin embargo no fue nunca hándicap para la superación, la curiosidad y el buen hacer en sus vidas y entornos.

    Abrazos. Tus relatos son siempre de interés y gratificante su lectura.

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    1. Hola Ernesto, no sé si homenaje es la palabra más correcta pero sí quería mostrar mi admiración por esas personas, mujeres y hombres, que tuvieron muchas limitaciones y carencias y siguieron luchando para superarse, para conseguir sus sueños y eso me parece fantástico.
      A lo bueno nos acostumbramos rápido y ahora todo parece fácil, pero hubo una época en que no todos podían ir a la escuela, que no se podía ser niño cuando tocaba porque a veces faltaba comida en casa y a pesar de eso no ser rendían.

      Gracias por esas bonitas palabras acerca de mis relatos, eres muy amable conmigo y te las agradezco de corazón.

      Un abrazo y feliz tarde

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    2. Gracias Ernesto e igualmente.
      Feliz semana

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  11. Hola Conxita, gracias por este bello homenaje...
    Pasa buen día, besos totales..

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    1. Hola Don Vito Andolina, me alegra mucho tenerte de vuelta por aquí y que que te haya gustado el relato, gracias por decírmelo.

      Que tengas tú también un gran día.

      Un abrazo

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  12. Que bonito homenaje Contxita a esas abuelas que tanto han trabajado y sufrido en su infancia por no aprender en la escuela. Pero que mujeres sabias han sido siempre. Un abrazo

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    1. Tú lo has dicho Maria del Carmen siempre han sido sabias, porque no han perdido ni las ganas ni la curiosidad.

      Ahora hay cosas que las vemos como lo más natural del mundo pero ha habido muchas abuelas y abuelos que no pudieron ir a la escuela, que no pudieron ser niños cuando les tocaba porque había otras necesidades más básicas por cubrir y porque eran unos tiempos muy difíciles y nunca perdieron las ganas, bien por ellos.

      Un abrazo

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  13. Genial, Conxita. Haces de lo cotidiano un arte. Da qué pensar. Las dificultades o las facilidades con las que podemos encarar la vida. Algo que pasa desapercibido para quienes lo tienen (casi) todo a mano.

    Abrazos.

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    1. Uy Ignacio creo que he enrojecido virtualmente si se puede, gracias de verdad por tan bonitas palabras, te las agradezco de corazón.

      Esas dificultades que a veces pone la vida y que se trata de como dices encarar de la mejor manera, y sí estoy de acuerdo en que pasa desapercibido y a veces no se valora suficiente lo que se tienen, lo que ha implicado y lo que muchos no pudieron hacer.

      Mi protagonista habla de sacrificios pero también de muchas ganas y superación. Ese no rendirse y conseguir su sueño, bien por ella.

      Un abrazo y que tengas un buen día.

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  14. Qué historia tan tierna y a la vez tan real para muchas personas, Conxita. Está escrita con dulzura, con respeto, yo diría que con admiración y cariño también. Es imposible no emocionarse y no reconocer la valiosa moraleja que encierra el relato: nunca es tarde para apreder si hay ganas suficientes y esfuerzo. ¡Precioso!

    Un abrazo.

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    1. Muchísimas gracias Julia.
      Cierto en las letras está mi cariño y mi admiración para todas esas personas que no lo tuvieron tan fácil, que no se dejaron vencer y no perdieron nunca las ganas ni los sueños.

      Como he comentado antes, hace unos días escuchaba una conversación justo de una persona que le contaba a otra que no sabía ni leer ni escribir, que no pudo aprenderlo de pequeña y que ahora ya era mayor para ponerse. Me hubiera encantado decirle que no hay edad para aprender, que si tiene ganas que lo haga, que se sentirá muy bien y que si no tiene ganas que tampoco pasa nada, que no se avergüence, que ya es muy sabia y que no todos lo han tenido fácil.

      Gracias por tus palabras.

      Un beso enorme

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  15. Se nos han dado muchas cosas con tanta facilidad que no nos damos cuenta de lo que mucha gente hubiera dado por tener esas mismas facilidades, pero lo que para algunos ha venido rodado, para otros ha sido imposible o muy costoso.
    Precioso homenaje, Conxita; muy emotivo y sencillo.
    Un beso.

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    1. Es verdad Rosa lo tenemos tan fácil que no nos acordamos de todos aquellos que soñaban con eso que ahora a veces no se valora tanto como se debería.
      Queda como muy lejos esos niños que no pudieron ser niños porque carecían de lo básico y ahora, a veces, mientras se ve a algunos patalear por conseguir el móvil de última generación pienso que deberíamos mirar un poco atrás y ver a esos mayores que nos hablan de esfuerzo, de ganas, de dedicación y de admiración por la cultura.

      Mi protagonista jamás perdió las ganas de aprender y esa es la actitud que me encanta y quiere transmitirle a su nieta, seguro que lo consigue.

      Muchas gracias por tus palabras querida Rosa.

      Un beso

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  16. Que preciosidad, una historia que desprende ternura por los cuatro costados. Aspiro, entre otras cosas, a tener una historia así que contar algún día. Como todos, supongo.

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    1. Hola Holden muchas gracias por tus palabras.
      Estoy completamente segura que vas a tener grandes historias llenas de un montón de ternura para contar, muchísimas mira tú que casi debería apostar y ganaría.

      Las vidas auténticas siempre tienen momentos para contar, grandes o pequeños, son reales y llenos de ternura y eso es lo que se transmite a aquellos a los que se quiere.

      Un beso y feliz tarde

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    2. Ahora ya lo diferente será tener a alguien que quiera escucharlas, ¿verdad? Igual ahí reside lo complicado.

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    3. No tengo ninguna duda de que se querrán escuchar, pero ni una duda.
      Ya me contarás.
      Un beso

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  17. Ha sido emocionante leerte, en esta ocasión porque veía a mi madre reflejada en tus letras. Ella es de las muchas mujeres que no pudieron ir a la escuela por no tener medios y sí mucho trabajo en el campo. Aprendió a leer ella sola como me cuenta tantas veces, a escondidas y por la noche. Aprendió a escribir mucho más tarde para poder mandar a mi padre (Su novio) esas palabras cariñosas que él gustaba de leer estando tan lejos. Son sabios, tu lo has dicho, pues a sus carencias añadieron unas inmensas ganas de aprender y aprendieron mucho más e lo que muchos jóvenes saben
    ahora sabiendo por otro lado forjarse un futuro con solo sus medios y sin ayuda de nadie.
    Te felicito amiga por hacerme vibrar una vez más.
    Besos

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    1. Hola Francisco, me alegra haber sido capaz de emocionarte y hacerte vibrar porque son las mismas sensaciones que sentía al escribir esta historia dedicada a todas esas grandes mujeres como tu madre que nunca, de nunca jamás se rindieron y aprendieron como pudieron para salir adelante.

      Me parece justo no olvidarlo, sobre todo en momentos en que el esfuerzo, el trabajo duro, la paciencia parecen valores un poco caducos, a mi me gusta reconocer a esas mujeres muy sabias, que nos enseñan tanto con su manera de hacer, con su posicionamiento ante la vida, su capacidad para salir adelante, para luchar por sus sueños porque jamás renunciaron a sus ganas de aprender y aunque todo estaba en contra, lo hicieron. Bien por ellas.

      Gracias por tus palabras que me emocionan.

      Un beso enorme

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    2. Y felicita a tu madre de mi parte por esas inmensas ganas y por todo lo que ella hizo posible.
      Un beso

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  18. una hermosa historia que muestra una realidad que ha pasado en tiempos no demasiado lejana .
    Besos

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    1. Cierto Ilesin, son tiempos no tan lejanos aunque como enseguida nos acostumbramos a lo bueno, nos olvidamos. No hace tanto había muchas personas que no podían ser niños cuando tocaba y tenían que hacerse adultos de golpe para poder sobrevivir, pero ni siquiera así perdían las ganas para cumplir sus sueños como hace mi protagonista.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Un beso

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  19. Una tierna historia que refleja la realidad de muchas personas que no tuvieron la oportunidad de ver realizados sus sueños, que no eran otros que estudiar y adoptar la profesión en la que hubieran deseado trabajar. Pero también cuenta cómo nunca es tarde para ver realizado un deseo y que solo la ilusión y la tenacidad lo hacen posible.
    Un cuento muy edificante para una nieta que todavía tiene mucho que aprender.
    Cuando yo me veo de colegial, también se viene esos recuerdos y olores a goma de borra, a lápiz y a tinta.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Josep Mª, la protagonista quería ser maestra, como esa profesora a la que admiraba y no pudo ser porque cuando falta lo básico no queda tiempo para cosas que se veían como superfluas. Pero ella no olvida y cuando por fin puede cumple al menos una parte de su deseo de acabar esos estudios que dejó a medias.
      Y es que cuando los sueños importan, no hay edad en la que no se puedan realizar, las ganas ayudan tanto, ¿no te parece?
      Aún ahora a mi me encantan esas gomas de nata, cuántas sonrisas me vienen pensando en esos tiempos de la escuela, cuando todo estaba por hacer.

      Un abrazo

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  20. Los niños chicos lo que tienen es que no juzgan, y la nieta simplemente acepta y quiere a su “abueli” sin emitir juicios de valor. Una historia tierna, de superación personal. Muchos de nuestros mayores no tuvieran la oportunidad de la educación. La abuela cuenta de sus ansias por el amor que pone en describir los útiles de la calse: los lapiceros afilados, la goma, la regla, los libros, la pizarra…
    La abuela que nos has contado Conxita es una abuela “cum laude”, laureada de esfuerzo y dedicación, una abuela de sobresaliente y matrícula de honor.

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    1. Hola Tara es que los niños son sinceros en sus afectos, aún no han pasado por filtros de convenciones y estereotipos y aprecian a las personas por cómo son y su abuela es la mejor del mundo mundial seguro que no tiene ninguna duda en eso. Esos maravillosos abuelos que dan tanto a sus nietos y no hablo de lo material, sino de lo que ni se compra ni se vende, tiempo y afecto.

      Tara son esos detalles de ella los que nos cuentan sus ganas, ese escribir y reescribir hasta que los renglones no salen torcidos, hasta que la caligrafía es clara, tal y como ella la quiere, son esas letras que hablan de esfuerzo, de superación, de ganas, de mucho trabajo y constancia.

      Me gusta ese cum laude por la universidad de la vida que tanto y tantas merecen por luchar sin rendirse.

      Un abrazo

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  21. hola1 encantador y tierno relato, que nos hace acordarse a las abuelas y las tias, que contaban cosas parecidas de sus vidas y nuestros oidos de niños le quitaban el maltrago y casi parecian aventuras, no asi para ellas, las pobres que sin embargo nos enseñaron a reir y seguir adelante. gracias! saludosbuhos!

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    1. Hola Buho Evanescente
      Me alegra que os hayan hecho recordar a esas abuelas y tías que con sus aventuras enseñaban valores y maneras de afrontar la vida, que a veces regala sonrisas y otras dureza en unos tiempos que parecen muy lejanos pero que no hace tanto que personas cercanas los vivieron, tiempos en que la educación era casi un artículo de lujo porque había necesidades mucho más acuciantes que debían ser cubiertas, vidas que hablan de esfuerzo y de trabajo para conseguir seguir adelante como dices.

      Muchas gracias por vuestra visita.

      Un abrazo

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  22. Un lindo texto, gracias por compartirlo!

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    1. Hola Graziela muchas gracias por tu visita y siéntete bienvenida en este rinconcito de letras.

      Me alegra que te haya gustado, gracias por decírmelo.

      Si te apetece, me encantará tenerte de vuelta por mis letras.

      Un saludo

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  23. Que linda historia, en honor de las mujeres que se sacrificaron pero no se rindieron.
    Besos.

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    1. Te ha quedado muy bonito Alfred y resume perfectamente lo que me inspiraba esta historia, bien por esas mujeres que se sacrificaron pero no se rindieron, me encanta.

      Gracias por tus palabras.

      Un beso

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  24. Hoy es habitual escuchar el "viviremos peor que nuestros padres" de boca de gente de mi edad y más jóvenes y quizá falta algo de perspectiva o simplemente valorar el esfuerzo de las generaciones que tuvieron que afrontar grandes dificultades, difíciles de imaginar hoy, entre ellas el acceso a la cultura, vetado para las mujeres de clase trabajadora. No todo se mide en términos de bienestar económico. Hoy día estudiar es más fácil que nunca y tenemos esa legión de "ninis" regodeándose en su ignorancia, ¿quién es capaz de entenderlo?
    Hermoso homenaje a nuestros mayores, Conxita.
    Saludos

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    1. Estoy de acuerdo contigo Gerardo que es una frase muy dicha y que seguramente en algunos casos olvida el grandísimo esfuerzo que tuvieron que afrontar muchas personas de esa generación, en la que se renunciaba en muchos casos como la protagonista a lujos como la enseñanza porque primero se tenía que sobrevivir.
      Da un poco de rabia ver a esas personas, como dices regodeándose en la incultura y en la ignorancia,con todas las oportunidades al alcance de la mano mientras recuerdas a todos los que no pudieron tener esas opciones y lucharon con su trabajo para que sus hijos y sus nietos sí las tuvieran.
      A veces da la impresión que en esta cultura del usar y tirar hemos perdido por el camino valores muy importantes. Afortunadamente no todos...

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo

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  25. ¡¡¡Qué preciosidad!!! Me imagino la ternura con la que has escrito este texto y me emociono.

    Fíjate, me he identificado un poco con tu "abuelita", porque, aunque tengo un título, soy, como tantos universitarios, una ignorante, y sé que con leer no basta y todas esas cosas...

    En fin, una joya labrada con mimo que te llega hasta lo más hondo. Te felicito.

    Besos.

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    1. Dulces son tus palabras Sara y esa empatía que muestras en cada una de tus letras.
      Cierto que hay ternura y admiración en mi relato por todas esas, básicamente mujeres aunque también había hombres, que tuvieron infancias tan duras y a pesar de eso ni se resignaron ni se endurecieron ni olvidaron sus sueños. Me parece importante no perder de vista que la vida no siempre es fácil y no por eso uno debe rendirse.

      Estoy contigo que más que los estudios lo que importa es la actitud de permanente curiosidad, de búsqueda y estar siempre dispuesto a aprender de todo y de todos. Hay tantas abuelitas y abuelitos que nos pueden dar magníficas lecciones de vida a muchos universitarios, sobre todo en estos momentos en que parece que solo prima la juventud y se relega la sabiduría de los mayores como algo caduco y pasado de moda.

      Un beso y gracias por esa ternura que se adivina en tus letras.

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  26. Siempre me han gustado las personas que no pierden la curiosidad por saber.

    Siempre me han gustado las personas que saben hacer realidad sus sueños.

    No me queda mas remedio que gustarme tu prota.

    Con ese espíritu se llena de dias satisfactorios una vida.

    Muy bien desarrollada la historia, muy linda la idea.

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    1. Hola Guille

      Como puedes suponer me gustan tus me gustan y me gusta que te guste mi protagonista, a mi también, es un amor.

      Hay personas que solo desprenden ternura y buen rollo y mi prota me da a mi que es de esas y es un privilegio cuando este tipo de personas te rozan, mejoran y mucho la vida.

      Un beso y feliz día

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    2. Ahhh y su nieta seguro que lo sabe, qué privilegio tener una abuela así.

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  27. Un precioso relato e historia, me ha encantado, admirable el sacrificio de algunos, saludos y feliz semana.

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    1. Muchísimas gracias Jesús.

      Supongo que como piensa la protagonista ni se lo planteaban, era lo que había y se trataba de vivir de la mejor manera posible. aceptación de lo que había y trabajar para cambiarlo. Esa es la lección que aprendes de esos mayores, que no se rendían y que no perdían las ganas de luchar por sus sueños.

      Un saludo y feliz semana también para ti.

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  28. Según estaba leyendo me acordaba de mi abuela materna. Ella nunca pudo estudiar, ni de niña ni de mayor, aprendió a leer y a escribir y poco más. Las faenas del campo la reclamaron desde muy pequeña, pero siempre sintió mucha curiosidad y cuando se enteraba de mis buenas notas en el colegio me animaba a seguir estudiando, para que no le pasara lo que a ella.
    Aún recuerdo las lágrimas de emoción cuando le dije que había terminado mi carrera universitaria. Hoy presumo orgullosa de su sabiduría y este homenaje que haces a esas mujeres me parece encomiable.
    Gracias, Conxita.

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    1. Qué bonito Kirke, qué imagen tan tierna esas lágrimas de emoción de tu abuela, qué precioso, gracias por compartirlo.

      Muchas abuelas y abuelos no pudieron estudiar cuando lo fundamental no está garantizado, la educación se convierte en un artículo de lujo y no hace tanto tiempo que eso pasaba y molesta cuando ves a algunos que ahora lo tienen tan fácil y que se dedican a alardear de su ignorancia.

      Muchas gracias a ti por compartir entrañables recuerdos.

      Un beso

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  29. Precioso, Conxita. Todo, el mensaje que has querido transmitir y la forma en que lo has transmitido. Una escena muy bonita y de lo más cotidiana, de las que veo a diario (sin ir más lejos, como mi madre con una de mis sobrinas).
    Querer es poder y, a veces, aún faltando los medios, se consigue aprender a base de interés y constancia, a partes iguales.

    ¡Felcitats, Conxita, per un post que tan m'ha 'arribat'!

    Molts besets
    También

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    1. Hola Chelo

      Es eso querer es poder y todas esas personas que vivieron tiempos tan complicados nos lo demuestran, como la protagonista con su afán de acabar la escuela que tanto le gustaba o los ejemplos de realidades que otros comentaristas con generosidad han compartido, está lleno de personas sabias que no se rindieron.

      Me alegra mucho que te haya llegado y que me lo digas, a mi también me emocionó escribir sobre mujeres tan admirables, que sin tenerlo fácil no han perdido las sonrisas ni se han rendido nunca.

      Me gusta escribir sobre esos héroes y heroínas cotidianos, me parecen tan admirables.

      Un beset bonica

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  30. Tu relato es fiel a la realidad de muchas personas pertenecientes a las generaciones precedentes a nosotros. No hace falta retrotaernos demasiado en el tiempo. Qué pena sobre todo por aquellos que, como la abuelita de tu historia, hubiesen querido estudiar más, pero incluso a los que la educación les era indiferente se les ha robado recursos para desenvolverse luego en la vida. Y qué pena también que hoy que afortunadamente la educación es un derecho en nuestro país (y esperemos que lo siga siendo) haya gente que no la valore como corresponde. Precisamente hace pocos días he terminado un libro que me ha hecho reflexionar sobre este tema, aunque en este caso trasladado a otras latitudes.
    Besos

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    1. Hola Lorena, no hace tanto tiempo que en este país la educación era un lujo no al alcance de todos y sí, a mi me da lástima cuando ahora que, tal y como nos recuerdas, la educación es un derecho en el país hay personas que no lo valoran, y no solo no lo valoran sino que se recrean en la ignorancia y en la incultura.
      Es injusto para todos aquellos que no la pudieron tener y que lucharon para que otros sí la tuvieran.

      Cierto que en muchos lugares del mundo sigue siendo un artículo de lujo y es que cuando las necesidades más básicas no están cubiertas todo lo otro parece secundario, aunque sabemos que nunca la educación es secundaria.

      Un beso y feliz finde

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  31. Me parecen admirables las personas que, como tu personaje, son capaces de recuperar lo que en su momento se les escapó. Eso significa que su inquietud era auténtica, y por eso permenece en su corazón a lo largo del tiempo y las dificultades. Hasta que pueden llevarla a cabo.
    Muy tierno tu relato, como es habitual.

    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por tus palabras Ángeles.

      La abuelita del relato no perdió nunca ni la ilusión, ni las ganas y con su curiosidad inmensa no iba a dejar por terminar aquello que tanto le gustaba. Mira que imagino su felicidad al recoger su certificado, la satisfacción por haber conseguido aquello que tanto se ha anhelado, aunque fuera muchos años más tarde.

      Me gustan las personas que no se rinden, que siguen aunque sea difícil y se tarde en hacerlo.

      Un abrazo y feliz fin de semana

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  32. Estoy viendo a esa generación de mujeres de poco antes y después de la guerre civil. Se echaban la familia encima y su único objetivo y satisfacción era sacarla adelante, sin que ningún miembro de la misma tuviera que pasar por las privaciones que ellas habían tenido. Encima se sentían poca cosa por no haber podido terminar los estudios elementales.

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    1. Esas eran Macondo, el objetivo a conseguir era justo ese, que a sus hijos no les faltara lo que ellos no tuvieron y valoraban la educación como la llave maestra que abría muchas puertas.
      Y sí, esas valientes mujeres se sentían mal por no haber terminado sus estudios, como si hubieran podido elegir y como si fueran menos sabias por eso.

      Ellas nos enseñaron tanto, que me parece bueno no olvidarlo en unos momentos en que se valora poco el esfuerzo, el trabajo, las ganas de aprender y la importancia de la cultura para nuestras vidas.

      Un saludo y feliz fin de semana

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  33. Caray Conxita, has conseguido que acabe con la “piel de gallina” tras concluir tu lectura.

    Me ocurre como a otros comentaristas, mi madre, que también es abuela, fue una niña de la posguerra y no pudo acabar el colegio, aunque aprendió a leer y a escribir gracias a su tesón. Siendo la segunda en edad, de sus 9 hermanos (mis tíos y tías), tuvo que dejar la escuela y cuidar de los pequeños, era una familia con estrecheces.
    Mi padre fue más afortunado y pudo ir al colegio y acabarlo, su familia tenía más posibles.

    Dicen que los pequeños gestos mueven el mundo, tal vez tus palabras, y las mías, no lo muevan, pero si sé que mientras te leía, el mundo me ha parecido un lugar infinitamente mejor. Y ese sentimiento era real.

    Gracias, tu relato es una auténtica lección de vida, precioso.

    Un abrazo!!

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    1. Uy Paco qué preciosas palabras,

      Son esos pequeños gestos los que nos demuestran lo grandes que son las personas y sobre todo esos héroes y heroínas anónimos que han hecho de los días difíciles una gran lección de vida.
      Todos esos niños y niñas que demasiado pronto tuvieron que dejar atrás la infancia para enfrentarse a responsabilidades de adultos, y que lo hicieron sin dejar de luchar para conseguir lo mejor para los suyos, cuánta generosidad y esfuerzo el de esa generación de nuestros mayores.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo y feliz fin de semana

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  34. Hola Conxita

    Muchas cosas me trae a la mente tu relato. Primero, ese genial punto de vista de los niños, que tan bien has sabido expresar, cuando todo es absoluto. La abuela es la abuela y siempre ha sido y será la abuela. Quizás esa sea la verdad del mundo, y no todo esta realidad cambiante, relativa, de los adultos, que a fin de cuentas, nos perdemos en el tiempo (sobre todo en el tiempo perdido) en lugar de quedarnos en el instante.

    Por otro, el punto de vista de la abuela, que recuerda esos tiempos de necesidad (tantas veces escuché a mi madre contar exactamente lo mismo) Y ahora nos quejamos, cuando realmente tenemos acceso a todo lo que podemos desear (sí, ya sé que suena tópico, pero es lo que pienso)

    Y a partir de ahí, nos narras de forma magistral todo ese pasado, de lucha, de privación, de sueños en el cajón. Y nos haces comprender perfectamente (al menos a mí), esa necesidad de apuntarse a la escuela de adultos, de superar todo aquello, de plantar cara al tiempo, a lo relativo de los adultos y vivir el instante. El momento. Ahora puedo. Ahora lo hago. Para ella, ese título era un reto, una forma de decir “No tengo que demostrarle a nadie que puedo… Salvo a mí misma”

    Como siempre, Conxita, me has hecho disfrutar con un relato sencillo (que no simple), narrado con arte, que toca la parte sensible de nuestro cerebro . Sin artificios, con lenguaje claro, nos transportas a dónde quieres, compañera.

    Un placer leerte. Muchos besos

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    1. Siempre tan generoso Isidoro con mis letras, te lo agradezco enormemente. Me gusta contar historias desde lo cotidiano, esa vida real llena de héroes anónimos que hacen del vivir una gran lección de vida.

      Los niños son capaces de relativizarlo todo, con su ingenuidad y sensibilidad, libres de prejuicios y llenos de sentimientos, la abuela es la abuela, no hay más y esa pureza de sus sentimientos es lo que me emociona, esos niños que sienten intensamente las emociones sin pasarlas por ningún filtro, es bonito y auténtico.

      La abuela guardó su sueño y cuando pudo lo hizo realidad, no necesitaba contarlo, tal y como tú bien dices, era suyo y ella sabía que lo conseguiría y lo consiguió.

      Me gusta la gente que persigue sus sueños aunque no siempre pueda hacerlos realidad pero lo importante es intentarlo y no rendirse.

      Muchas gracias por tus preciosas palabras y tu generosidad conmigo.

      Un beso y feliz fin de semana

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  35. Un relato delicioso, sobre todo me ha gustado la caracterización de ambos personajes, con solo los diálogos podemos visualizarlos. Es un homenaje a toda una generación a la que le fue negado el mayor regalo como seres racionales: la educación, la cultura. Y aquí llegamos al meollo, a veces en los informativos aparecen entrevistas a pie de calle en las que se pregunta a la gente sobre cosas básicas de cultura general. Siempre, siempre, si son personas mayores las que responden que no lo saben lo dicen con pudor. Pero si son jóvenes, o responden una barbaridad o simplemente un no lo saben y encima riéndose o contestando que hace tiempo que lo estudió, o que cómo va a saber eso, o que "no es muy de ese tipo de cosas".
    Parece que cuando no cuestan las cosas, no se valoran. En fin...
    Me ha encantado el relato.
    Un abrazo!

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    1. Qué bien David lo que me cuentas de la caracterización de los personajes. A veces no sé si debería detallarlos más y prestar más atención a los detalles de los protagonistas pero también me gusta dejar que cada uno imaginemos a nuestra abuelita y a nuestra nieta. Gracias por comentarlo.

      Estoy contigo en que la educación es un gran regalo y es verdad eso que anotas que en esas entrevistas ves la diferencia en la manera de entender algo tan fundamental como es la educación y molesta cuando algunos se ríen y se sienten bien manifestando su incultura.
      Me parece indignante para todas aquellas personas que tanto lucharon por garantizarla y para todos aquellos que tanto la valoramos.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo y que tengas un feliz fin de semana

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  36. Mi abuelo apenas tenía segundo grado, pero un hombre sabio que sabía de todo. Aprendió a leer y a escribir gracias a la hemana de mi abuela, su cuñada, y desde entonces leyó de todo. Un grande. Lo disfruté hasta mis treinta años.
    Muy hermoso cuento.
    Saludos.

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    1. Hola Raúl
      Gracias por tus palabras y compartir un poquito de ese abuelo sabio.
      Muchísimas personas muy sabias, licenciadas con honores por la universidad de la vida, no han podido pasar por la escuela, sobre todo en determinadas épocas y eso no les resta ni un milímetro de sabiduría, para ser sabio se tiene que querer aprender, tener curiosidad y ganas y de eso, todas estas personas tenían y tienen en gran cantidad, ojalá muchos chicos tuvieran solo un poquito de esas ganas y curiosidad por aprender.

      Algunos pasan por universidades, las más prestigiosas y no tienen nada de sabios y sí mucho de soberbios sobre todo con nuestros mayores y/o con otros con menos suerte que ellos.

      Un saludo

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  37. Ay, tan real como la fue la vida entonces... Precioso relato, amiga... Me encanto

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    1. Cierto Ildefonso, no hace tanto tiempo en este país ir a la escuela era casi un artículo de lujo y ahora que hemos conseguido que sea un derecho hay algunos que son incapaces de valorarlo.

      Me alegra que te haya gustado, muchas gracias por decírmelo.

      Un abrazo

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  38. Qué hermoso homenaje a esas mujeres que, con su trabajo, tenacidad y esfuerzo han sacado adelante a sus familias e tiempos difíciles. Tu relato es la historia de muchas mujeres que merecen toda nuestra admiración. Feliz fin de semana!

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    1. Gracias Norte.

      Es tal y como lo cuentas son mujeres que han luchado con tenacidad y esfuerzo para proporcionar una vida mejor a los suyos, empezando por esa educación que en muchos casos a ellos se les negó.

      Y hasta en algunos casos, como apuntaba algún otro amigo del blog, se sentían muy poquita cosa por no tener esos estudios acabados, no señoras y señores mi más sincera admiración por no rendirse nunca y eso quería expresar con mi relato.

      Feliz finde también para ti.

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  39. ¡¡Plas, plas, por esas mujeres son muchas!! Sabias sin estudios pero siempre sabias que han vuelto a las clases para realizar sus sueños. Nunca es tarde. Un beso y feliz Semana Santa.

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    1. Me uno a tu aplauso Mara.

      Cierto son muchas las que sufrieron las limitaciones y dificultades de una época no tan lejana en este país pero nunca se rindieron, aprendieron que con esfuerzo, ganas y no rendirse nunca podían cumplir sus sueños. Gracias a ellas
      y a muchas y muchos como ellos ahora tenemos garantizada la educación, lo que no es de recibo es que no se valore por parte de algunos todo lo que se tiene que valorar.

      Como decía Mandela La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

      Un beso y feliz Semana Santa también para ti.

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  40. A cuántos oficios y profesiones podrían haberse dedicado con vocación aquellas personas que, sin embargo, tuvieron que conformarse con trabajos para sobrevivir. Hoy la "vocación" no se tiene en cuenta. Suena a palabra antigua, pasada de moda. Pero hay trabajos que sólo producen felicidad cuando se hacen bien. Claro que la felicidad en el trabajo tampoco está de moda.
    Supongo que esa abuela hubiese sido una excelente maestra.
    Al leer tu artículo estos pensamientos me has traído a la cabeza. En el fondo es algo parecido al amor por los demás y, hacia uno mismo, por medio de un trabajo (cualquiera que sea) bien hecho. Quien tiene un trabajo que ama tiene más de la mitad de la felicidad que la vida pueda darle. Pero estos baremos, me parece, hoy se utilizan poco.
    Gracias por el relato, tan íntimo y añorante.

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    1. Cierto Soros, vocación suena a antiguo pero igual que esfuerzo, constancia y trabajo. Y eso a mi me parece como mínimo un problema porque a veces parece que las cosas tengan que suceder sin esfuerzo por nuestra parte, solo porque nos las merecemos. Va a ser que las cosas no funcionan así y eso lo sabían esos hombres y mujeres de la generación de mi protagonista que lucharon para cambiar sus circunstancias adversas y mejorar en muchos casos las vidas de sus hijos.
      Estoy de acuerdo contigo que estar satisfecho en el trabajo es muy importante más que nada porque se pasa muchas horas allí.

      Gracias a ti por leerlo y comentar, que tengas una muy buena tarde de sábado.
      Un abrazo

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  41. Tienes una facilidad innata para mostrar el lado más humano en tus relatos, no es la primera vez que lo haces ni será la última. Es imposible no empatizar con esa abuelita de tu cuento que ejerce de guía de su nieta. Yo también tuve una abuela sin estudios, pero era de las personas más listas que he conocido. Cuando me veía leer a siendo niño se quedaba mirando con cierta envidia y preguntaba si me gustaba, creo que hubiera dado mucho de lo que tenía por saber leer.
    Una historia muy humana contada también de forma muy humana, Conxita. Un saludo.

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    1. Muchísimas gracias Jorge por esas bonitas palabras que me dedicas a mi y a mis letras.

      Cuando escribo un relato intento mostrarlo tal y como yo lo siento, si lo consigo me doy por muy satisfecha y si has empatizado con esa sabia abuelita estoy muy contenta porque es así como yo la siento.

      Para mi solo tener estudios no garantiza que uno sea sabio, la sabiduría viene de las ganas por conocer, por la curiosidad, el esfuerzo... y sí, estoy segura que tu abuela sabia hubiera querido poder leer porque ya intuía todo el placer que proporciona un libro y todo lo que se puede aprender de ellos.

      Un saludo y que pases un feliz fin de semana

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  42. Hola Conxita, qué ternura de relato. Será porque me ha recordado a mi madre... Ella era de las que si sabía leer, una mujer inteligente que nació en un lugar y un tiempo equivocado. Por otro lado, es una mención entre líneas de aquella mujer, una de tantas, que quieren aprender porque para ellas sacarse el graduado es un reto, una meta que alcanzar por sentirse bien consigo misma, porque puede. Esa conversación de nieta y abuela trasmite esa dulzura y la descripción de los momentos...parece ver a la abuela quitarle ese rizo de la cara (como se hecha de menos, porqué será que soy las madres y abuelas nos quitan los pelos de la cara). Muy lindo. Gracias. Un abrazo

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    1. Hola Eme
      Muchas gracias por tus palabras.
      Me has hecho sonreír mencionando ese gesto de apartar los cabellos de la cara erá para que se vea esa preciosa carita que tanto quieren, cierto que es un gesto muy de mujeres, me he dado cuenta de que yo también lo he hecho y lo hago. Repetimos esos gestos, esas expresiones, ese cariño que se nos ha dado de manera inconsciente en muchos casos.

      Hubo en este país muchas mujeres y hombres a los que se negó muchos derechos, afortunadamente hace años que en este país la educación es un derecho al alcance de todos, la pena es que ahora que todos pueden acceder algunos no la valoran tanto como se merece.

      La educación cumple la tarea de satisfacer ciertas necesidades de los individuos. (...) La educación, como institución social, también realiza importantes y múltiples funciones, a través de las cuales proporciona unidad, madurez, cohesión, tanto al grupo en general como a sus miembros. (...)Juan Delval. Aprender en la vida y en la escuela .

      Un abrazo y feliz domingo

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  43. Enternecedora manera de ilustrar una triste realidad que afortunadamente va siendo cosa del pasado, al menos por estos lares... Muy emotivo,Contxita, enhorabuena por plasmarlo para dejar constancia de ello. Un abrazo

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    1. Cierto Eva, fue una realidad de hace unos años (no tantos) en este país, afortunadamente ahora la educación es un derecho adquirido, aún no es así en muchos otros lugares del mundo donde sigue faltando lo esencial y entonces la educación es un artículo de lujo.

      Para la protagonista y para otras mujeres y hombres de su época no hubo opción en su infancia, pero lucharon para dar una vida mejor a los suyos que incluyera aquello que les había faltado. Enternece la gran importancia que daban y dan las abuelas a la educación, a esos estudios que ellas (en algunos casos) no pudieron tener.
      Gracias a ellas y ellos ahora todos podemos disfrutar del acceso a la educación.

      Un abrazo y feliz domingo

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  44. Hola Conxita, una vida cocinada a fuego lento en la que se demuestra y además es posible que nunca es tarde ni para estudiar ni casi para ningún proyecto vital. Un relato que además nos impregna de olores a gomas de nata y a lapiceros recién afilados.
    Un gusto leerte, pura sensibilidad.
    Un gran saludo.

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    1. Hola Miguel
      Bienvenido a este rinconcito de letras. Me alegra leer tu comentario, muchas gracias por compartirlo conmigo y gracias por esas preciosas palabras que dedicas a mis letras.

      Bonita imagen la que sugieres con esa vida cocinada a fuego lento y de olores, muy ligados a estas mujeres en las que la pieza fundamental muchas veces era esa cocina en la que alimentaban los cuerpos y las almas de aquellos a los que querían sin perder de vista sus ilusiones y sus sueños como hace la protagonista.

      Un saludo y que tengas un fantástico día.

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  45. Es un relato precioso y muy emotivo.

    Una dulce nostalgia del pasado.

    Me ha gustado mucho.

    Un beso.

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    1. Hola Amalia muchísimas gracias por tus palabras.

      A veces parece que hace muchísimo tiempo que pasaron esas situaciones, pero no hace tantos años que en este país no todos los niños podían ser niños, cuando lo esencial no está garantizado se tiende a considerar la educación como algo superfluo y como un lujo.
      Afortunadamente ha cambiado y lo podemos ver como algo del pasado.

      Ahora es necesario que le demos a la educación el lugar fundamental que ha de tener, porque todo país que se precie sitúa la educación de los suyos como el bien más importante y le dedica todos los recursos que necesita con independencia del partido que gobierne. Con la educación no se juega ni se debería manipular, es algo que necesita el consenso entre todos y priorizarlo como fundamental porque lo es.

      Un beso y feliz domingo

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  46. Qué tierno, Conxita. Me has recordado a mis abuelos, uno de ellos nunca perdió la curiosidad.
    Y a un alumno muy mayor que tuve que se sacó la carrera de medicina con 80.
    Besos, guapa.

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    1. Bien por tu alumno Celia, eso un claro ejemplo de que nunca hay edad para hacer aquello que queremos hacer, qué gran ejemplo, gracias por compartirlo.

      Es que perder la curiosidad da la sensación de que uno se apaga, ya no se tienen ganas de hacer, y eso no puede ser, siempre se tienen que tener y buscar nuevas facetas que nos interesen.

      Un beso guapísima

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  47. Ainssssssssss Conxita... me has hecho recordar a mi nonno; él siempre me decía que "el saber no ocupa lugar", que siempre, siempre estamos aprendiendo, hasta el último instante... Tal vez no he llegado hasta donde él había imaginado para mí, vueltas que tiene la vida, pero nunca he dejado de ser "curiosa", de querer saber, y espero nunca dejar de serlo.

    Un beso grande.

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    1. Hola Alma

      Algunas personas siempre aprenden, son como tu nonno, con esa curiosidad e interés por aprender, siempre, como tú dices, hasta el último instante.

      Estoy segura que esté dónde esté tu nonno estará muy satisfecho contigo, con el amor de esa nieta que lo sigue recordando y que por él y por ella misma nunca deja de ser curiosa, de querer saber más y de seguir aprendiendo porque el saber no ocupa lugar y la curiosidad es el motor del saber.

      Un beso guapa y feliz semana

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  48. La gente mayor piensa que porque ya no es "joven", no debe o no puede hacer tales o cuales cosas, como si la juventud fuese la única etapa de la vida donde nos podemos desenvolver al 100%. Mientras nos mantengamos activos y con propósitos, siempre vamos a ser jóvenes. De hecho, nunca dejaremos de ser en parte un niño que sueña.

    Saludos y saludes!

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    1. Estoy contigo julio David que lo importante es mantenerse activo, con propósitos y nuevos objetivos para conseguir.
      Es importante sentirse bien con uno mismo y eso no tiene nada que ver con la edad y sí con la actitud con la que se vive la vida.

      Y por supuesto, no hay edad que nada impida, tal y como decía Celia, hasta con 80 años uno puede cumplir el sueño de acabar la carrera de medicina.

      Un saludo

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  49. Una vez más he de decir que me ha encantado tu relato, Conxita. Entrar en tu blog y ver que has publicado se está convirtiendo en un gran placer. Este relato, en concreto, me ha gustado especialmente. Da la casualidad de que el viernes pasado me encontré a mi profesora de 1 y 2 de EGB y fue algo mágico; y luego leí tu historia y, bufffff, empecé a pensar en todo lo que me han aportado a mí mis profesores y la enseñanza en general, y tuve sensaciones muy diversas. Algunas encontradas, otras de gratitud profunda... En cualquier caso, me siento una persona privilegiada por haber podido formarme y admiro muchísimo a las personas que lo hacen fuera de la edad establecida; para mí la protagonista de tu historia es una heroína auténtica. ¡Muchas gracias, Conxita, por esta gran historia!

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    1. Hola Desbordamientos puntuales me alegra que venir a Enredando con las letras sea placentero, muchas gracias por tu visita y por decírmelo.

      A mi me parece que la docencia es una de las profesiones que deberían ser más vocacionales y en muchísimos casos lo es y eso se nota cuando tienes la suerte de cruzarte con este tipo de profesores, es una auténtica maravilla porque hacen de aprender una experiencia maravillosa que te acompaña a lo largo de la vida. Otros, como en tu caso mejor se hubieran dedicado a otras tareas.

      Qué ilusión ese encuentro con tu profesora y qué oportuno para mi relato, jajaja, bromas al margen es cierta esa gratitud porque te das cuenta de todo lo que te han aportado. Seguro que para ella también fue una gran experiencia.

      Estoy contigo que la educación, en algunas épocas y países, ha sido y es un privilegio que no estaba al alcance de todo el mundo, ahora en nuestro país es un derecho ojalá se valorara y aprovechara mucho más.

      Cierto la protagonista es una gran heroína.

      Un abrazo

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  50. Muy querida Conxita :

    Tu precioso relato está escrito con gran sabiduría.

    Recibe un muy especial abrazo de mi parte.

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    1. Hola Ricardo, muchísimas gracias por tus palabras siempre tan amables.
      .
      La que es muy sabia es la protagonista de mi relato, y todas esas mujeres y hombres que en tiempos tan complicados dieron todo lo que tenían y más para que sus hijos y nietos pudieran tener un futuro mucho mejor del que ellas tuvieron y encima no renunciaron a sus sueños.

      Un abrazo y que tengas un fantástico día.

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  51. Que bonito homenaje a todas esas mujeres de una época en que no pudieron hacer realidad su sueño de estudiar, pero la vida les dio una sabiduría fabulosa.
    Me ha encantado.
    Un beso

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    1. Muchas gracias Maripaz

      Ahora hay muchas cosas que nos parecen habituales como ese ir a la escuela, pero no hace tantos años no era una realidad para tantas y tantas mujeres y hombres que tuvieron que priorizar aspectos mucho más básicos y olvidarse de la niñez para llevar dinero a casa, aunque no perdieron ni sus sueños ni sus ganas de conseguir un mundo mejor para los suyos.

      Un beso y que tengas unos felices días.

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  52. La historia de tantas y tantas que nos quedamos en el camino, que no pudimos estudiar lo que nos hubiera gustado...es verdad, pero, creo hoy por hoy, que si se quiere, se puede, no valen excusas, hay mucha gente que trabaja y estudia y tiene familia que cuidar y pueden con todo. Verdaderos héroes. Muy bonito tu relato, aunque, si me lo permites, un poco largo, (Mi opinión personal, nada más), seguiré pasando por aquí. Saludos.

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  53. Hola Maru bienvenida a Enredando con las letras y muchas gracias por tu comentario.

    Tal y como reflejas en tus letras es un poco la historia de tantas mujeres y hombres que vivísteis una época complicada dónde con frecuencia faltaba lo más básico y se aparcaban los deseos.

    Es cierto que siempre es tiempo de cumplir sueños porque no hay edad que los limite y cuando se quiere se hace lo imposible por hacerlo posible como esos héroes cotidianos que tienen tiempo de combinar trabajo, familia y estudios para seguir mejorando.

    Gracias por tu opinión que valoro y aprecio, te animo a expresar siempre en este espacio todo lo que a ti te parece, lo agradezco, eso me ayuda a seguir aprendiendo y mejorar.

    Me encantará recibirte de vuelta y me gustará saber tu opinión sobre los relatos que escribo.

    Un saludo

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  54. Entrañable y real como la vida misma. Me he sentido muy identificado a través de tu narrativa, con esta abuela. Escasez, y pequeños logros -para uno, muy importantes-,siempre conseguidos a base de esfuerzo. No había otra cosa, y es bueno contarlo a los nietos, para que sepan valorar lo que tienen.
    Un abrazo, amiga.

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    1. Muchas gracias Manuel por tu comentario.

      Es necesario contar que hace no tantos años en este país, había muchos derechos que no estaban garantizados como ese acceso a la educación para todos y ni siquiera el derecho a ser un niño porque con edades muy tempranas eran muchos y muchas los que se ponían a trabajar porque era necesario para poder vivir.

      Gracias a la abuela de la historia y a muchos grandes hombres y mujeres (que también han pasado por aquí y de forma generosa han compartido recuerdos propios o de familiares), hijos y nietos han disfrutado de lo que a ellos se les negó.

      Un abrazo querido Manuel

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    2. Muy felices fiestas Manuel
      No he estado en Sevilla pero recuerdo haber vivido en Málaga la devoción y el fervor en estas fiestas y esas procesiones que impresionaban.
      Un abrazo

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    3. Muchas gracias, Conxita, y espero que tu también hayas disfrutado de estos días de descanso.
      Un abrazo.

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    4. Lo hice, muchas gracias Manuel.
      Un beso

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  55. Has relatado de forma fantástica la existencia de esas mujeres que disponen de la sabiduría de la experiencia que es un método de conocimiento muy valioso, tanto como el académico. Conozco algunas de esas mujeres sabias, un privilegio poder estar a su lado.

    Un abrazo!!

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    1. Cierto U-topia, el aprendizaje por la experiencia es tan válido como el académico y como dices es un privilegio poder contar con estas mujeres y hombres sabios que jamás perdieron ni la curiosidad ni las ganas por aprender.

      Hoy que es un derecho al alcance de todos da pena ver como, algunos sin ningún pudor, se vanaglorian de no haber aprendido nada de nada. Algún comentario recogía este triste espectáculo de esas encuestas televisivas sobre cuestiones básicas de cultura y la respuesta (algunos) jóvenes que reflejan esa actitud despreciativa ante el conocimiento, haciéndo de la ignorancia (por no querer saber) una bandera. Triste espectáculo.

      Un abrazo Laura

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  56. Qué bonito relato, Conxita. Me ha emocionado, especialmente cuando piensa en lo mucho que les hubiera gustado a sus padres ver ese certificado.
    Es cierto, cuánto talento y verdaderas ganas de aprender quedaron interrumpidas en tantas familias por causas de fuerza mayor. Y no solo debió de ser doloroso para quien se vio privado de ello, tanto o más lo sería para los padres por no poder concedérselo.
    Pero la enseñanza que dejas expuesta es que nunca es tarde y que todo llega si uno se lo propone.

    Un saludo

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    1. Hola JuanRa
      Me alegra haber sido capaz de emocionar a todo un ¡¡señor diablo!!
      Bromas al margen, no hace tantos años que muchos hombres y mujeres en este país se vieron privados de muchos derechos. La educación quedaba en un segundo plano cuando había necesidades más acuciantes que cubrir.

      Cierta tu reflexión acerca de lo doloroso para los que querían y no pudieron estudiar y para sus progenitores que tampoco podían darlo. De hecho, muchos de esos hijos lucharon para conseguir que a sus propios hijos no les faltara nada de lo que a ellos sí les había faltado.
      Bueno mi protagonista así lo hizo, siguió persiguiendo su sueño y eso es bonito.

      Un saludo

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  57. Conxita. Cuantas personas en realidad no pudieron asistir a clase, como la abuelita de tu hermoso y enternecedor relato. La fuerza de voluntad que pusieron cuando eran adultas para aprender y recuperar la enseñanza de su niñez que no pudieron tener…

    Un cálido abrazo

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    1. Hola Sneyder C.
      Fueron muchas o pocas pero aquellas que querían no pudieron decidir, las circunstancias decidieron por ellos.
      Para mi lo entrañable es que estas personas que encima se sentían mal por no "saber" nunca se rindieron, pusieron los medios para seguir aprendiendo de todo lo que los rodeaba, algunos como la abuelita del relato se apuntaron a una escuela de adultos, otros aprendieron ellos solos o buscaron a otros que los enseñaran porque querían saber y sobre todo creo que estas personas lucharon como los que más para que sus hijos tuvieran todo aquello que a ellos se les negó.

      Gracias por esas hermosas palabras que dedicas a mi relato.

      Un abrazo y que tengas una fantástica semana

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  59. Un relato precioso. Siempre me produjeron una especial ternura la personas que por no "saber"luchaban por llegar por lo menos a saber lo básico.
    Besos

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    1. Muchas gracias Ambar.

      Es entrañable ese respeto por el SABER de muchas de estas personas, personas que siendo muy pero que muy sabias (en los comentarios hay muchos ejemplos) se sentían un poco mal porque no habían podido acabar sus estudios,como si ese no poder acabarlos hubiera sido una opción que no lo era y a su manera intentaban poner remedio, admirable. Y esas personas han luchado para que los suyos pudieran disfrutar de lo que a ellos les había faltado y gracias a ellos disfrutamos de una educación gratuita y accesible a todas las personas.

      Un beso

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  60. Eres un sol Conxita. Es un reflejo de la sociedad entonces e incluso en parte de la sociedad ahora. Desgraciadamente la vida es tremendamente injusto y no todos tenemos las mismas oportunidades. No obstante nada es imposible y si tenemos herramientas y pese a las dificultades podemos conseguir muchas más cosas de las que nos pensamos. Además a la gente nos falta mucha empatía para reconocer nuestras situaciones muchas veces afortunadas frente a otras personas que luchan frente a las dificultades y tienen un mérito impresionante pese que su punto de partida era mucho peor. Un reflejo de la lucha y la superación. Un besito y gracias por regalarnos tu relato.

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    1. Gracias Natalia a ti por tus bonitas palabras y por tu tiempo.

      Estoy contigo en que hay veces en que la vida reparte de manera muy injusta, se niegan oportunidades como les pasó a muchas personas de la época de mi protagonista, pero quedarse en lo negativo y en la queja no aporta nada, es mejor luchar para hacer posible aquello por lo que se sueña y esa es la lección que se aprende de esas personas sabias, que siguieron luchando por hacer posible todo aquello que deseaban,

      Es importante aprender a valorar lo que se tiene, a perseverar y seguir luchando por aquello en lo que se cree. Hay muchas personas que en situaciones muy complicadas se han abierto camino como muchos sabios y sabias de aquella época. Cuando las cosas van bien todos somos muy valientes y capaces, pero ¿Y cuándo no van? Entonces ya no es tan fácil. La protagonista del relato nos habla de no rendirse y seguir trabajando para cumplir sus sueños, como tú dices lucha y superación.

      Un beso guapísima

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  61. Tu relato habla de muchas cosas. No solo de un momento social difícil e injusto, sino del amor propio, del afán de superación, del trabajo duro y de lo más importante: la cultura. La cultura no es tener muchos conocimientos, sino tener siempre ganas de aprender; aquellos que se piensan que ya lo saben todo son los auténticos incultos. Gracias por enredar así con las letras. Abrazos.

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    1. Hola Marisa gracias por tu bonito comentario.

      A mi también me parece que lo más importante es no perder nunca esas ganas de aprender.
      Me he encontrado con grandes sabios que apenas habían podido cursar la enseñanza básica y me he encontrado con auténticos patanes con muchos masters y postgrados que no les llegaban ni a la suela de los zapatos. Lo importante es la actitud, las ganas por superarse, por aprender, no rendirse, seguir luchando para mejorar y muchas de esas personas que lo tuvieron tan difícil podrían dar muchas lecciones a jóvenes y no tan jóvenes que hoy tienen muchas facilidades y que se creen que todo lo viejo es rancio y anticuado.

      Un abrazo a ti y una feliz semana.

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  62. Olá Conxita, navegando nos blogs de amigos, cheguei aqui,amei, já estou seguindo pois suas postagens são maravilhosas e nos convida a voltar a ler. Lhe convido a conhecer os meus, se gostar seguir ficarei muito grata. Tenho um final de sema feliz e abençoado. Abraços

    http://professoralourdesduarte.blogspot.com.br/
    http://filosofandonavidaproflourdes.blogspot.com.br/

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    1. Hola Lourdes, bienvenida a Enredando con las letras.
      Me alegra que te haya gustado el relato.

      Por supuesto que pasaré a leerte por tus blogs.

      Un saludo y que tengas un feliz fin de semana.

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Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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