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29 de marzo de 2016

Ser diferente

«Mira que eres extraño Roberto, ¡eres como un marciano!»
«Chico, eres un bicho raro.»
«Roberto eres más peculiar que un perro verde...»
 A lo largo de los años, he escuchado con mucha frecuencia estos epítetos dirigidos a mi persona, al principio sorprenden, ahora ya ni me molestan.

3 de octubre de 2015

Estampida


Conducían más de 4000 cabezas por la Chushol Trail desde Texas hasta Kansas. Era una ruta fácil sin grandes conflictos con los nativos, que les permitía trasladar más rápidamente el ganado con el que abastecían de carne al país. 

Su equipo estaba formado por 10 vaqueros que montaban turnos para cuidar de las reses las 24 horas del día. 
Algunos de ellos eran nuevos, jóvenes y muy pendencieros, las continuas peleas y chascarrillos sin gracia hacían que el ambiente estuviera enrarecido, cualquier cosa podía prender las chispas.


21 de junio de 2015

La máquina del tiempo

 —Bienvenida.
Elsa miró a la rubia recepcionista que le sonreía con unos perfectos y blanquísimos dientes al traspasar el umbral de la clínica de paredes blancas y acero, exquisitamente fría y minimalista.  A su alrededor todo apestaba a dinero y sofisticación.

Mientras le preguntaba en voz baja algunos datos, la mujer miraba el mercadillo de folletos publicitarios a su alrededor. Dientes perfectos. Liposucción. Aumento de mamas. Rinoplastias. Cirugía. Restauración del lóbulo facial. Lifting. 
¡Agotador!

10 de mayo de 2015

Asalto al castillo

La misión era sencilla, sólo colarse en el castillo, silenciar a los arqueros y bajar el puente levadizo, sus compañeros se encargarían del resto. Lo había dominado el orgullo, ya era uno de ellos. Era un gran escalador, no había pared que se le resistiese, con manos y pies parecía pegarse a las rocas. 

  ¡Va a ser chupado!— le dijo a su jefe, el barbudo lo miró al tiempo que movía la cabeza y le decía que no lo dijera, que lo hiciera.

19 de abril de 2015

¿Por qué no lo veis?


9, 8, 7, 6, 5, 4, 3...2.....1......0!!!

La explosión fue tan fuerte que Marcelo se tapó las orejas. Gritos, ruidos, luces estridentes, golpes…y aplausos. El hombre miró a su alrededor atónito. 

¿Estaban locos o qué? ¿Por qué aplaudían? 
Empezó a vociferar exigiéndoles que callaran, que no los animasen. ¿No veían lo que estaba pasando? Solo obtenía respuestas airadas y descorteses, insultos e interjecciones nada cariñosas.

¿Por qué no se daban cuenta?

25 de marzo de 2015

La cara b de los cuentos. El despertar de la inocencia.

El crujido de las ramas ensordecedor, las piñas encendidas saltan de un lado a otro del bosque prendiendo nuevos sectores. Las llamas anaranjadas bailotean dibujando grotescas figuras al tiempo que todo lo iluminan. Vislumbres de siluetas de animales que corren despavoridos. De fondo, ruidos, quizá disparos. Terror y enloquecida desbandada.

Unos ojitos asustados…

El cervatillo corre acompañando a su madre, demasiado aterrorizado para fijarse en nada. No sabe qué pasa, simplemente corre. Olfatea el miedo, el pavor que todo lo impregna. Corre.

El horror había empezado horas antes. El bosque se había llenado de estruendos y estallidos, su mundo había empezado a correr. Se añadió el olor del fuego y el bosque había enloquecido. Todos huían. El joven ciervo y su madre vuelan veloces, sus elegantes figuras buscan salidas. Sin aliento, parados en un claro del monte, la cierva olfatea el aire intentado seguir la pista correcta, temblorosa pero al tiempo decidida. El aire lleva briznas de ceniza y desesperación.

-          “Mamá, tengo miedo”.


8 de marzo de 2015

En nombre del amor...


Envíame un mensaje cuando llegues


Al principio le había parecido precioso que se preocupara tanto. ¡Había tanto cariño en sus gestos! Ni una duda, ni una vacilación. No requería ningún esfuerzo, no le costaba nada. Era fácil hacer que el otro estuviera tranquilo. Se querían tanto. Estaban tan enamorados.  

Se acostumbró a informar. Empezó cuando llegaba a la oficina, salía para casa o a donde fuera ese día y después, de cada paso que daba. Cada situación de su vida, tenía un mensaje o una llamada.

Se añadió la preocupación, cuando había una cena, ir al cine o quedar con los amigos y no asistían ambos. Casi sin salir ya había un compromiso de no tardar.

“Te esperaré sin dormir”


22 de febrero de 2015

El fin del mundo...

Primero fueron las pequeñas grietas, la alertaron que era necesario prestar más atención.

El tiempo todo lo desgasta. Era imprescindible estar más pendiente, cuidar y mimar. Fueron indicios que la pusieron en alerta, algo pasaba. Era animosa y se dispuso a seguir.

“Seguro que no será nada”. Calma chicha como decían los marineros.

Poco después, ya identificaba temblores. Primero difíciles de admitir, después sin ninguna duda. La estructura se tambaleaba, de forma muy clara. Imposible negar las evidencias. Aún confiaba en que sus cimientos fueran sólidos y pudieran aguantar aquel vendaval que se acercaba, se dijo que estaban construidos con generosidad y amor.

Seguro que aguantan”.

Ya era plenamente consciente de que se avecinaba algo muy serio. En todos aquellos años no había habido nada igual, las señales eran incuestionables, la asustaban. A pesar de obstinarse en negar, todo estaba muy desgastado por el uso y por el descuido. Los roces, ahora se convertían en heridas. Todo rebotaba una y otra vez sin control. Subía de intensidad.
Dolía. Callaba.

Era difícil obviar tantas señales. Disimulaba, aunque lo peor era el silencio. Nada ni nadie hacía ningún ruido. Se había instalado un silencio opresivo que todo lo engullía. Se dio cuenta que hasta ella misma parecía caminar de puntillas, como si el bullicio fuera a ser el culpable de precipitarlo todo. Movimientos cautelosos y lentos.
Era escalofriante, el miedo ya se le había instalado en el cuerpo.
Sentía angustia y mucha tristeza. 
Ya no podía poner más contrafuertes en las ventanas ni apuntalar más vigas ni reparar más hendiduras. Se desconchaban las paredes y todo había adquirido un aire decrépito y decadente.

“Y venía y todo se acercaba”.


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