Martina cerró la puerta. Se apoyó en el silloncito de la entrada y se sacó los zapatos de una puntada. Con el bolso aún colgado se acercó a la cocina. Abrió el congelador. Yogur con frutos rojos, turrón y vainilla con nueces de macadamia. Tres tarros de un kilo cada uno.
«Hoy turrón».
Cogió una cuchara
sopera y se sentó delante del televisor.
«Se equivoca. Soy
mejor que Silvia».
