2 de diciembre de 2018

No rendirse nunca

No darse por vencido es el único triunfo posible del que va perdiendo

Las lágrimas son el deshielo del dolor


Benjamín Prado. Aforismos



Ana miró a su amiga, poco podía decirle más que estaba en su derecho de sentirse así, que no era justo y que la vida con frecuencia golpeaba a los que menos lo merecían pero todo eso ella ya lo sabía así que se limitó a acariciarle la mano y a continuación la abrazó mientras ambas lloraban, incluso el silencio estaba lleno de congoja y desesperación. Las profundas ojeras de Laura mostraban el calvario por el que estaba pasando, noches en vela y las preocupaciones que la acompañaban en su guardia esperando que su madre mejorara. Ahora se había añadido la falta de esperanza que médicos y enfermeras dejaban traslucir en cada conversación que tenían con ella y ya no tenía fuerzas para ser valiente.

En ese silencio en el que no era necesario decir nada estuvieron un buen rato.

18 de noviembre de 2018

Tiempo de almendras verdes



—¡Mamá están sin hacer!

Marta sonrió mientras se recordaba diciendo lo mismo.

Mientras papá sacaba la bujía y la limpiaba, mamá esperaba cogiendo un puñadito de almendras verdes. «Es que hacía la perla cada poco y a mí no me importaba esperar». Se sentaba en el bordillo de la carretera y lo miraba refunfuñar porque nunca había sido muy hábil para las reparaciones pero lo intentaba y eso a ella le gustaba. Ahí le había cogido el gusto a las almendras tiernas.

4 de noviembre de 2018

Jazmín, bergamota y alguna hebra de vainilla



Lo primero fue su olor. Aisló las notas de cítricos, la bergamota o la vainilla de su perfume y se centró en el aroma de su piel, desnuda, sin más añadidos. Era el único que le interesaba. Auténtico, cálido, lleno de deseo aunque seguramente ella ni lo sabía. Javier disfrutó de esos momentos en los que la mujer se movía cerca de él, llenó sus pulmones para mantenerla lo más cerca posible.  

Ella se alejó dejando atrás la canceladora de billetes y una sutil estela de vainilla. Se acomodó varias filas detrás de él y cada vez que se movía le llegaban sutiles trazos de su olor. Sentía palpitaciones intensas.

Escuchó la vibración de un teléfono y lo siguiente, una voz, no una cualquiera, la suya. Era como la había imaginado, grave, llena de burbujitas de aire y a ratos la acompañaba su risa, con tintineos como esos llamadores de ángeles que estaban tan de moda entre las mujeres.

Ana la conductora le preguntó si aquella mañana iba a otro lugar. Se levantó a toda prisa deseando no parecer demasiado patoso. Bajó y al arrancar el autobús sintió una sensación de tristeza. 
Eran las 08.33.

21 de octubre de 2018

100 y 4




Marc Chagall. Un campo de trigo en una tarde de verano

Esta es mi publicación CIEN y en noviembre celebro el CUARTO aniversario de Enredando con las letras así que he decidido avanzar mi celebración y hacerla coincidir con esta entrada.

7 de octubre de 2018

Lo de menos son las razones


"Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.” 
Jorge Luis Borges.



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