17 de marzo de 2017

El Mausoleo



Por fin estaban en la casa nueva Ricardo no podía ocultar el orgullo que sentía mientras miraba a su alrededor.

«Es la casa que nos merecemos».

Lucía se lo repetía una y otra vez, estaban entusiasmados.

«La gente te valora por lo que ven» y él estaba de acuerdo, estatus y comodidad, lujo y poder.


Atrás todos sus disgustos con la maldita obra que ahora habían llegado a su fin, meses de retrasos, gastos y preocupaciones. Lucía dirigía a los de la mudanza que iban acomodando los muebles en su sitio, su voz parecía un poco más aguda que de costumbre. Ricardo pensó en aquello del estrés y las mudanzas y si a eso le añadías hacer obras, entendía su histerismo.

—Papi, ¿salimos a jugar al jardín?

Ricardo lo miró con satisfacción, eso era lo que él quería. Lucía y él se habían enamorado de la imponente casa, destacaba entre todas las otras y la habían conseguido a un buen precio, valía la pena el esfuerzo y el tiempo invertido. Le gustaba su mausoleo como él lo llamaba.

Doggi se movía arriba y abajo, ladraba y gruñía parecía no estar muy contento con los tipos de la mudanza aunque lo cierto es que ese perro era bastante tonto. Su hijo le reñía diciéndole que no lo quería y quizás tuviera razón, siempre le habían disgustado los perros falderos.

En el jardín Nacho ya daba botes en el cemento.

—Gana el primero que llegue a veintiuno.

Las risas de su hijo eran el mejor indicativo que esa casa sería perfecta para ellos. Las fintas de Nacho lo hacían sonreír mientras que una tras otra sus canastas iban aumentando la distancia entre ellos.

—Papi, te voy a ganar.

—Eso ni te lo pienses —le robó la pelota en un descuido. De fondo escuchaba las voces de su mujer discutiendo con el tipo de la mudanza y como iban aumentando de intensidad, Ricardo sabía que, aunque odiaba intervenir, tenía que interrumpir su partida.

—Enseguida vuelvo —. Le guiñó un ojo mientras le sonreía atajando la protesta del niño.

Efectivamente la discusión había subido de tono y el de la mudanza, rojo de indignación, parecía a punto de largarse.

Lucía le habló airada.

—Han golpeado el secreter contra una de las paredes, han dañado el mueble y han dejado un desconchón en la pintura. No tienen ningún cuidado.

Estaba fuera de sí, a Ricardo también le molestó pero perder los nervios no arreglaba nada. Acordó con el hombre que pasarían la factura a la compañía y que siguiera con la mudanza. Aquello pareció apaciguar a Lucía, él le sonrió y salió de nuevo al exterior para continuar la partida pero Nacho ya no estaba interesado e investigaba en otra zona de la nueva casa.

Así que volvió al interior, era agobiante y sabía que Lucía tenía razón cuando lo acusaba continuamente de inhibirse en todos los temas de la casa nueva, esas cosas no le gustaban nada.

Los de la mudanza habían asegurado que al finalizar el día estaría todo colocado, «eso esperaba, aquello era un campo de batalla y él era un pacifista». Se dedicó a recorrer las enormes estancias con satisfacción, amplitud y lujo por doquier, no faltaba ni un detalle. Aquella casa reflejaba su éxito, todo lo que el chico de barrio había conseguido, no le habían regalado nada.

Y aunque parecía imposible, por fin los extraños se fueron retirando y la casa quedó para ellos. Habían encargado comida preparada para su primera cena pero el perro no pensaba colaborar en la celebración, estaba especialmente molesto, a Nacho le había costado un gran esfuerzo hacerlo entrar y el perro seguía gimoteando pegado a las enormes cristaleras de salida al exterior ensuciándolas con su vaho.

—¿Qué te pasa Doggui no te gusta la casa nueva? —El pequeño acariciaba al animal y este se movía inquieto de un lado para otro —. ¿Echas de menos a tus amigos? Pero tendrás mucho sitio para correr.

Ricardo se hartó de los gimoteos del chucho y lo dejó salir al jardín para cenar con tranquilidad.

El nuevo día lo encontró despierto, dormía muy poco, había demasiado por hacer. Se encerró en su estudio para trabajar un par de horas y acabó perdiendo la noción del tiempo. La voz de Lucía y los gemidos de Nacho lo desconcentraron devolviéndolo a una realidad que no le gustaba. Bajó las escaleras mientras los escuchaba discutir.

—Eres malo Doggi, eres un perro muy malo.

—Mami no, no es malo, no lo riñas por favor no ves que se pone triste. ¡Mami! La mujer no atendía a razones ni escuchaba al niño que lloriqueaba abrazado al perro.

—¿Qué ha pasado? —La voz de Ricardo los sorprendió a ambos. No soportaba las discusiones ni que se levantara el tono de voz, él jamás lo hacía y exigía que los demás hicieran lo mismo.

—Mamá…

—El perro…

Las dos caras se volvieron hacía él, una enfurecida y la otra, apenada. Doggi había rascado La pared junto a la puerta de salida al jardín de manera que hacía necesario volver a pintarla. Y era evidente que el perro había sufrido la ira de su mujer porque ahora los miraba, agazapado, desde debajo de la mesa. Nacho lloraba porque mamá le había pegado.

—A ver, vamos a calmarnos… —Estaba desolado viendo las lágrimas del niño, sorprendido con el animal y con la falta de paciencia de su mujer.

—El puñetero perro ha destrozado la pared.

—Mami no es un puñetero perro—. Las lágrimas del niño brillaban en sus ojos.

—Lucía, cálmate.

La mujer le devolvió una mirada iracunda, Ricardo se la sostuvo ¿qué le pasaba? El animal gemía lastimosamente y su hijo lloraba, la escena era terrible. Odiaba todo eso, él solo quería tranquilidad. Abrió la puerta del jardín, el perro huyó despavorido y Nacho detrás. 

Miró a Lucía.

—Solo es una pared…

La desaprobación en su voz la desarmó y sus ojos se llenaron esta vez de lágrimas.

—Estoy muy nerviosa Ricardo, esta mudanza me ha superado —. El hombre pensó que era cierto, estaba entre histérica y deprimida y sin ningún motivo aparente pero la abrazó.

—Venga ya está, se ha acabado, todo irá bien.

—Lo siento, cuando he visto lo que ha hecho…

—Shhhh ya basta.

A pesar de sus palabras, ella no conseguía calmar la ira que sentía, le dolía la cabeza cada vez más y el olor del perro la mareaba e irritaba a partes iguales. Intentó respirar pausada, tranquilizarse pero le salía la rabia. «¿Por qué siempre se ponía de parte de Nacho?» Estaba harta de que siempre el niño ganara en todo, su padre lo malcriaba. Disimuló su enfado, a él no le gustaba y ella quería complacerlo.

Ricardo salió a buscar al niño y pasaron mucho rato en el jardín. Lucía, cansada de estar sola y ya más tranquila los llamó pero el perro no consintió en entrar. Nacho estaba caprichoso y rebelde, todo lo discutía sobre todo con su madre, andaban a la gresca por cualquier cosa. Ricardo de nuevo, sentía los nervios a punto de explotar ¿por qué no estaban contentos?

Finalmente, salieron a pasear y a comer fuera. Fue una buena elección, tranquilos y relajados hasta el perro estaba juguetón como siempre. Pero al volver a casa, se reiniciaron los lamentos de Doggi y el mal humor de Lucía. Ricardo huyó a su despacho, estaba cansado de escuchar discusiones, de reñir al perro y de las quejas.

—Papi, papi…—La voz del niño lo desconcentró — A Doggi le pasa algo.

—¿Qué le va a pasar? No conoce la casa y se encuentra raro.

—No papi, solo gruñe y me quiere morder.

—¿Qué le has hecho?

—Nada, quiero que entre y se enfada.

—Pues déjalo fuera.

—No papi, tiene que dormir en casa.

Ricardo suspiró mientras cerraba la puerta del estudio, salieron al jardín a buscar al perro pero por más que lo intentaron no consiguieron que entrara, el perro estaba muy agresivo y de nuevo intentó morderlos. Ricardo pensó que al día siguiente lo llevarían al veterinario. «Estaba harto de ese perro caprichoso».

Lucía estaba viendo una serie de televisión y añadió más tensión al decir con indiferencia «dejarlo fuera, total es un perro». Nacho cogió una llantina y se encerró en su habitación. 
Ricardo estaba superado. ¿Qué les pasaba? 

Al día siguiente, al salir del garaje rascó todo el lateral del coche, era la primera vez en años que hacía un desaguisado de esa magnitud. Salió hacía el despacho pensando que ese fin de semana había sido una auténtica pesadilla. Fue un descanso ver que en el trabajo todo estaba controlado pero había cantado victoria demasiado pronto y horas más tarde llegó la llamada de Lucía para informarle que Doggi se había escapado de casa.

—Lucía, ¿qué quieres que haga? Encárgate tú con María, no puede estar muy lejos, es una zona residencial y es un perro faldero.

Acabaron medio enfadados, le parecía mentira que ella no se diera cuenta que tenía asuntos más importantes que resolver. Aún y así esperaba que el maldito chucho encontrara el camino de vuelta a casa porque tendrían un problema grave cuando Nacho llegara del cole.

Encontraron al perro pero aquel fue el primero de una serie de problemas que parecían acumularse. Las reparaciones de la casa se sucedían, tan pronto era la parte eléctrica como la fontanería las que decidían dar incidencias. La piscina estuvo una semana con el motor averiado y el agua se estropeó. El aire acondicionado funcionaba a ratos menos cuando más calor hacía. Tuvo que lidiar con unos vecinos enfurecidos que amenazan con denunciarlos por una tubería que desaguaba donde no tocaba.
La irritación de Lucía no tenía límites, discutía a todas horas con el niño y hasta con él, la asistenta amenazó con despedirse y ese ambiente empezó a afectarlo en su trabajo, llegaba cada día más tensionado, cada vez dormía menos y ahora, cada dos por tres tenía que aguantar lágrimas de Lucía o del niño.
Nacho se le pegaba a todas horas cuando él estaba en casa, empezó a tener pesadillas y a querer dormir con ellos. Lucía se negaba y él lo dejaba y acababa en un problema. Doggi seguía sin querer entrar en la casa, le habían hecho una caseta en el jardín después de que hubiera mordido a la asistenta por obligarlo a entrar.

Nacho había tenido problemas en el colegio, no llevaba los deberes y había suspendido varios exámenes. «Papi no me puedo concentrar». La reunión con la tutora del niño había sido frustrante ni el colegio ni ellos entendían ese cambio. El niño estaba con frecuencia irritable y cada vez más callado, no ayudaba que el perro ya no quería estar en la casa con él. «Ya no me quiere papi, ¿tú me quieres?». «No te vayas papi», esa frase lo acompañaba cada vez más en sus frecuentes viajes y se marchaba con el corazón encogido.

Estaban viviendo una pesadilla, él cada vez tenía dolores de cabeza más frecuentes y estuvo un par de días encerrado en casa vomitando y con vértigos. Jamás en su vida laboral había dejado de ir al despacho y esa vez no conseguía levantarse de la cama. Todo lo superaba.

El día del fin fue al llegar a casa y encontrar a Nacho llorando en su habitación. El niño no quería hablar y cuando por fin calmó sus sollozos le dijo que no le gustaba vivir en esa casa y a Doggi tampoco. Con dolor se dio cuenta que lo entendía, estaba empezando a odiar cada pared de aquella maldita casa. Intentó tranquilizar al niño pero sus ojitos llorosos le hacían sentir muy mal.

—Tenemos que adaptarnos todos, Doggi también. Estaremos bien, vienen tus amigos y podéis jugar en el jardín.

Cuando acabó de hablar vio como de nuevo su hijo lloraba.

—Nadie quiere venir a jugar conmigo.

Ricardo lo abrazó, más tarde, cuando el niño dormía habló con Lucía pero ella se negó a contemplar ni siquiera la posibilidad de mudarse, esa casa era perfecta: «lo mimas demasiado».


¨¨¨¨

Meses más tarde, Ricardo observaba con tristeza la gran mansión mientras su hijo, silencioso, miraba hacía otro lado.

—Papi ¿por qué ya no vives con mami y conmigo?

El hombre cerró los ojos entristecido reviviendo la pesadilla de aquel último año. Aún recordaba su obsesión con la maldita casa y el convencimiento de que había algo en ella que los afectaba. Habló con la inmobiliaria, con los vecinos y descubrió que el anterior propietario estaba desesperado por vender, de ahí la ganga. El tipo se desquició y los vecinos estaban hartos de avisar a la policía, le explicaron que con frecuencia gritaba que allí había algo. Más tarde descubrió que la anterior propietaria se había suicidado en la misma habitación en la que ellos dormían.

Investigó, de todo, olvidó sus creencias y buscó respuestas en el Feng Shui, en hechizos y hasta santones… y llegó a un experto en bioconstrucción que le habló de casas enfermas, de radiaciones naturales y artificiales, de corrientes de aguas subterráneas, de contaminación electromagnética de baja y de alta intensidad... 
Él nunca había creído en lo que no se podía ver pero era evidente que esa casa les estaba afectando la salud y no quería esperar más, tenían que salir de allí. Lo intentó de todas las maneras pero Lucía no atendía a razones, era incapaz de ver que todo se deterioraba, especialmente su relación y al final, la única opción que le quedó fue marcharse y pelear por la custodia del niño que era en lo que seguía estando, mientras ella se aferraba a la maldita casa.

Ricardo miró con tristeza a su mausoleo, vaya nombre estúpido y premonitorio, qué pedante fue por creer que las cosas son las que dan la felicidad. 


Pd. Mausoleo; 1. m. Sepulcro magnífico y suntuoso.

                                                                                                                                                 Conxita

76 comentarios :

  1. A veces no nos damos cuenta del poder de las palabras, ¿casualidad? ¿Premonición?
    Sea lo que sea ni las cosas son importantes ni dan la felicidad, se trata de valora lo que vale la pena, que casi nunca se puede comprar con dinero.

    Espero que os guste el relato y como siempre me encantará saber vuestra opinión.

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  2. Un relato con gran trasfondo, Conxita. En el plano literario la posibilidad de que la casa encerrara algún misterio que afectara al carácter de sus propietarios, suscita curiosidad; en un plano más realista no podemos dejar de meditar sobre la excesiva importancia que le damos a los logros materiales. A buen seguro que esa familia hubiera sido mucho más feliz en su antigua vivienda, aunque fuera más modesta.

    Muy bien descrita la tensión creciente, los continuos roces. Casi me pongo de los nervios yo también :)) ¡Muy bueno!

    Un abrazo enorme y feliz finde.

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    1. Hola Julia

      El relato me hizo reflexionar sobre esta necesidad de poseer como si eso nos diera la felicidad, es como tú dices le damos una excesiva importancia a todo lo material y a veces, algunos tarde y otros nunca, nos damos cuenta de que las cosas que importan nunca se pueden comprar con dinero.

      Hay lugares que no sé si tienen maldiciones, fantasmas o sacan lo peor de cada uno pero en los que no se está a gusto y aquí el único que se daba cuenta era el perro. Seguramente la mudanza solo ayudó a sacar algo que estaba allí en la familia.

      Gracias por tus generosas palabras.

      Un beso y feliz domingo

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  3. Todo lo que se compra con dinero siempre es barato aunque a posteriori , como en éste caso, nos pueda resultar muy caro. Una historia muy entretenida.
    Besos

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    1. Me alegra que te lo haya parecido Ambar.

      Las cosas buenas o las que importan en la vida nunca se compran con dinero y la experiencia nos dice que las gangas no existen como después y tarde Ricardo descubre. Pretender que con la casa su hijo ya será feliz es bastante absurdo y egoísta, lo que el niño probablemente necesita son unos padres que se preocupen y jueguen mucho más con él, de ahí la necesidad del crío de pegarse a ese padre demasiado ausente.

      Un beso y feliz domingo

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  4. Una mudanza estresante puede poner a prueba la fortaleza del cariño en un pareja. Que la casa encerrara algo misterioso le da otra dimensión al relato. El estrés y la tensión que aumenta están bien logrados. Se lee con mucho interés para ver qué ocurrirá. Un beso, Conxita.

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    1. Hola Ángeles
      Es cierto que una mudanza es un hecho que puede resultar muy estresante y sí como es el caso hay complicaciones que se alargan en el tiempo, aunque en este caso es excesivo e implica otras situaciones que quizás estaban ahí escondidas y que el traslado solo realza.
      Me alegra haber sido capaz de transmitir esos nervios que van en aumento, esas sensaciones que en lugar de disminuir van aumentando y convirtiéndose en quejas y más quejas.
      Lo cierto es que la casa actúa como una caja de resonancia de aspectos que hay en ellos muy poco claros, como esa preocupación por aparentar y creer que las cosas son las que nos hacen importantes y dedicar poco tiempo a ese niño que los necesita más de lo que ellos perciben.

      Un beso y feliz domingo

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  5. Lucía, en su afán de "lucir" la mansión, las cosas materiales, no se da cuenta del clima de irritabilidad y energía negativa que emana la casa. Esto es muy frecuente en quien pone todo en lo exterior y descuida el adentro.
    Un relato con intriga, muy bien llevado.
    Besos, Conxita.

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    1. Muy bien visto Mirella, Lucía y también Ricardo, están más preocupados por todo lo que es lucir que por las cosas que realmente importan, preocupados solo del qué pensarán otros, de lo que se merecen, de su estatus o de aparentar o demostrar lo importantes que son, y descuidan aspectos fundamentales que nunca se compran con dinero.
      Hay quien cree que por tener un jardín o una gran habitación ya cubre las necesidades básicas de amor y apego que tenemos las personas. Es eso que a veces aún se oye se lo he dado todo, ¿todo? ¿Todo es solo lo material?

      Me alegra haber sido capaz de mantener la intriga.

      Besos y que tengas un gran día y mejor semana

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  6. El perro sería tonto, pero fue el primero en darse cuenta de que esa casa no molaba.
    Bromas aparte, queda muy bien reflejado en el relato, de manera implícita, el instinto que tienen los animales para percibir los problemas antes de que se manifiesten. Y el pobre perro no sabía cómo hacerles ver a los humanos que la casa no era buena para ellos.
    Saludos!

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    1. Hola Ángeles
      Se ha escrito mucho sobre el instinto de los animales y parece que está bastante demostrado que son más sabios que muchos humanos. Justo ahora estoy leyendo La gaviota de Marai y me sorprendió cuando apareció un fragmento en que habla de que los perros perciben los peligros mucho antes que las personas y añade que también las arañas, eso no lo sabía.
      Está visto que los animales son mucho más sabios que muchos humanos que ni siquiera se dan cuenta de que algo no se sostiene como le pasa a esa pareja más centrada en las apariencias que en lo que de verdad importa.
      El pobre perro no podía hacer nada más y encima recibía.

      Un abrazo

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  7. Un relato que apresa, Conxita. Una situación cotidiana que se carga de tintes misteriosos conforme avanzas. Muy bien desarrollado.
    Desde el punto de vista del contenido, dejas muy clara la idea de que lo único importante es la armonía, por encima de la suntuosidad y el lujo.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Isabel
      Es que con frecuencia parece que algunos creen que poseer es garantía de felicidad, las cosas pocas veces dan la felicidad, te hacen la vida más cómoda pero nunca deben esclavizar y si uno no está bien, no recuerda que son las cosas sencillas las que nos hacen disfrutar de la vida entonces no hay mansión ni lujo más lujoso que consiga que esa vida valga la pena.

      Un abrazo y feliz domingo

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  8. Un relato que atrapa de la primera a la última palabra... excelente como siempre Conxita!

    Un beso y el mejor fin de semana para vos.

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    1. Muchas gracias Alma
      Como siempre tan generosa conmigo, te lo agradezco.

      Me alegra haber sido capaz de mantener la tensión porque me quedó un relato un poco más largo de lo que acostumbro.

      Un beso y feliz domingo y mejor semana.

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  9. Una gran historia que da para varias interpretaciones. O bien la casa estaba infestada, o la relación de esa pareja terminó contaminada por ese carácter especial de la mujer.
    Misterio y drama bien mezclados.
    Saludos.

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    1. Hola Raúl
      Pues un poco de las dos cosas, la casa tenía algo y esa pareja no eran tan armónicos como parecían. Desde luego ella se hace bastante irritante solo preocupada por lo material.

      Me alegra que te haya parecido interesante esta mezcla de misterio y drama como la vida misma.

      Un saludo y feliz semana

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  10. El relato es muy bueno.
    Me ha generado inquietud y desasosiego...
    Si tuviera que comprarme una casa hoy te aseguro que no lo haría.
    Quizá la casa está maldita....
    Jo...

    Saludos.

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    1. Jajaja Toro tengo que reconocerte que desde que vi hace muchísimos años Poltergeist, hay casas y casas, no sé yo si alguna me la compraría ni la habitaría ni regalada.
      Me alegra haber sido capaz de transmitir esa inquietud que sentían en esa casa infectada o ¿era la pareja? la que lo estaba.

      Un beso y que tengas un gran domingo y mejor semana.

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  11. Hola Conxita. Quizá siempre intentamos encontrar en circunstancias ajenas la explicación a problemas o situaciones que no sabemos gestionar. Pero simplemente el hecho de cambiar de casa para aumentar el "status", puede generar tal ansiedad y estrés y llevarnos perfectamente a esa angustia y malestar (que hasta los animales lo notan) como has reflejado muy bien en el relato. El suspense creciente y sobre todo la tensión que va aumentando están perfectamente logrados. E incluso nos queda la duda de si todo será por algo misterioso que contenga la casa..., aunque yo me queda con la primera reflexión.
    Estupendo relato, Conxita, enhorabuena.
    Un abrazo muy fuerte.

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    1. Cierto Ziortza
      Es más fácil buscar fuera de nosotros las causas a lo que nos pasa que mirarnos un poquito por dentro. Evidentemente un cambio de vivienda es estresante pero en este caso se supone que es para mejorar, por tanto la actitud de ella ya es indicativo de qué quizás algo está fallando, también esa excesiva preocupación por aparentar, por lucir para que otros los admiren, las cosas son cosas, se pueden sustituir y cambiar, los sentimientos, las cosas que importan no, ni se compran ni se venden ni se pueden sustituir.

      Cuando escribía el relato me documenté un poco sobre casas enfermas y de ahí un poco también la sintomatología que muestran los personajes. Me sorprendió descubrir algo que seguramente de forma inconsciente hemos notado, que hay lugares en los que no se está a gusto, no se saber por qué pero pasa y ahora algunos lo explican con esas contaminaciones electromagnéticas que el protagonista del relato apunta.

      Me alegra que te haya gustado. Gracias por tus palabras.

      Un abrazo y que pases un fantástico día.

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  12. Me he puesto de los nervios... Muy bien relatado.
    En mi piso de Viena nunca estuve a gusto... yo creo en lo de las malas energías...
    Besos y feliz finde.

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    1. Hola Celia
      Tú misma lo has dicho hay lugares en los que no se está nunca a gusto, no se sabe por qué pero hay algo que no te gusta, que te inquieta o que no te hace estar bien.
      Como le comentaba a Ziortza cuando escribía el relato busqué información sobre casas encantadas y casas enfermas y descubrí que hay una sintomatología asociada a las casas o edificios enfermos, otra cosa es que aparte mis protagonistas tenían otros problemas que la tensión de un traslado puso de manifiesto más que la casa que sacó lo peor de ellos mismos.

      Un beso y que pases unas buenas fallas.

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  13. Caramba, Conxita, a medida que avanzaba en la lectura me iba impregnando de esas turbulencias anímicas, casi me he sentido tan estresado como los personajes. Le has dado al relato un ritmo y una intensidad que contagian al lector.
    Muchas veces, cuando nos obsesionamos por poseer algo, no somos capaces de reconocer sus inconvenientes, solo nos aferramos a las ventajas, que solemos exagerar para auto-complacernos. Claro que una mansión que ha costado un dineral no es algo que puedas desechar de la noche a la mañana porque las cosas hayan empezado con mal pie. En todo tipo de cambios necesitamos un periodo de adaptación, incluso en un cambio de vivienda por muy lujosa y confortable que pueda ser.
    El perro era la clave de todo lo malo que se avecinada. Su instinto le decía que allí había algo oscuro. Es una lástima que la incapacidad o la falta de voluntad para replantearse una situación acabe con la unión de una familia feliz.
    La casa que tenía que unirlos, los acabó separando.
    Una narración muy fluida que hace mantener el interés por la historia de principio a fin.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Josep Mª me alegra haber sido capaz de transmitir esas sensaciones que estaban sintiendo los protagonistas.
      Es tal y como dices, cuando nos obsesionamos por poseer aunque veamos que no, seguimos emperrados en convencernos de las bondades de lo que queríamos y nos cuesta reconocer que igual eso no era lo que se necesitaba aunque es verdad que todo tiene su tiempo de adaptación.
      Los protagonistas creen que esa casa va a ser fantástica, van a lucir más y se los valorará más por lo que tienen (aunque sea dicho de paso, hay gente que solo parece fijarse en eso), tendrán mucho espacio y podrán estar todos contentos, pero lo importante no es poseer es dedicar tiempo a aquellos a los que se dice querer como ese niño reclama de padre y madre.

      Y sí, el perro con esa sensibilidad que tienen los animales es el primero que se da cuenta de que las cosas no son lo que parecen pero ninguno le hace mucho caso, quizás porque a veces no vemos aquello que no queremos ver y menos si viene de un animal que hasta la fecha se había comportado muy bien y había dado cariño a ese niño solitario.
      Feliz domingo.
      Un abrazo

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  14. Muy bueno, Conxita. Creo que es la segunda vez en esta semana que en un comentario me refiero a esa idea que dice que hay que tener cuidado con lo que se desea porque podría conseguirse. Tú la plasmas a la perfección. Además esa idea de la posibilidad de algo oculto que trastorna a los habitantes de la casa, le da un punto de incógnita muy bueno.
    Cuando yo me mudé al chalet en el que vivimos (nada de lujo, fue la alternativa barata a los precios exorbitantes que tenían los pisos en Santander), estaba muy ilusionada pues me hacía mucha ilusión el jardín, las escaleras para subir a la habitación, etc. La primera semana, creí que jamás me acostumbraría a vivir fuera de una ciudad, que es donde he vivido siempre. Ahora, casi veinte años después, estoy acostumbrada y a gusto, pero muchas veces echo de menos la ciudad, al jardín no salgo nunca y pienso que si me hiciera una casa a mi gusto, no tendría ni una escalera. Y encima, no tengo fantasma.
    Un beso.

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    1. Hola Rosa
      ¿No era Midas el que todo lo que tocaba se convertía en oro y acabó convirtiéndose en un problema? Estoy de acuerdo contigo en que a veces se tiene que tener cuidado con esos deseos que se nos vuelven en contra como les pasa a los protagonistas de ese Mausoleo, que de hecho su propietario ya tuvo la poca gracia de llamar así a su casa, igual el hombre ya predecía en qué acabaría toda esa suntuosidad.

      Jajaja ¿Y no tienes un fantasma? mira que hay algunos que son mucho más divertidos que los de la mansión de Lucía y Ricardo.

      Es verdad que a veces nos obstinamos en que las cosas sean de una manera y después resulta que aquello que tanto creíamos que nos gustaría acaba siendo lo que menos valoramos, como tú dices o no salimos casi nunca al jardín o el subir y bajar escaleras nos acaba resultando un poco incordio, será que las personas somos un poco contradictorias, lo importante es saber encontrar las ventajas y estar bien.

      Me alegra haber sido capaz de transmitir esas sensaciones.

      Un beso y que tengas un fantástico domingo y una mejor semana.

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  15. Yo siempre he pensado que las mudanzas no son buenas para la salud. Yo he vivido tres y siempre me han quedado secuelas. Cabría pensar que el estrés de los protagonistas les pasó factura y la casa fue el vehículo de tanta tensión. Esa sería la explicación razonable.
    Pero también me fío mucho del instinto animal de los perros, si Doggi no quería entrar en esa casa... malo, malo.
    Me ha encantado el relato, con esas descripciones de escenas cotidianas pero con cierto halo de misterio.
    Enhorabuena. Un besote grande, Conxita.
    P.D. ¿Bioconstrucción? ¿Te lo has inventado o ese concepto existe de verdad?

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    1. Hola Kirke
      ¿Tres mundanzas? Bufff, son muy estresantes. Secuelas no lo sé pero cajas por abrir meses y meses en algún caso que conozco, sí.

      El instinto de los animales está mucho más desarrollado que el de los humanos, que somos capaces de saber y seguir cayendo, desde luego al perro le tenían que haber hecho más caso.

      Bioconstrucción, jajaja ¿inventarlo? No, existe el término y la disciplina. Cuando escribí el relato tenía claro que la casa quería que tuviera un papel más y busqué información sobre edificios que enferman, y es cuando encontré que existe una corriente la bioconstrucción donde se estudian las relaciones integrales del ser humano con su entorno edificado y se recomienda el uso de unos materiales determinados y se hacen incluso auditorias de edificios para "sanarlos".

      Un beso guapísima y feliz semana

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  16. En las convivencias yodo el mundo tiene que poner de su parte, y en esta familia no se da el caso.

    Has mostrado muy bien la tensión que va creciendo...en realidad por cosas nimias.

    El perro a dormir fuera y todo arreglado. Y pueden ser un poco cabroncetes y ponerle la comida dentro de la casa (jijijiji).

    Para las rozaduras en la pared, unas iguales en el otro lado y la modernez total.

    Como bien muestras las cosas que parecen ir bien pero no, se desmoronan estrepitosamente por cualquier motivo.

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    1. Hola Guille,
      Cierto lo que dices sobre la aportación de cada uno en la convivencia y que en esta familia no parece darse, más preocupados por tonterías que por las cosas que important.

      ¿Rascado el mueble o la pared? Se arreglan, las cosas se arreglan, lo que es realmente importante ni se compra ni se vende ni se arregla y es lo que estos protagonistas no tienen en cuenta.

      Pobre perro es el único que sabe y realmente es mucho más feliz fuera de la casa que dentro. Los animales son muy sabios y notan las tensiones y las cosas que no funcionan antes que las personas. El perro ya sabía que esta familia tenía muchas grietas a pesar de la casa nueva.

      Esta familia aparenta que todo le va bien y cuando algo los saca de sus parámetros habituales entran en crisis y son incapaces de solucionarlo y es lo que pasa cuando alguien solo vive mirando al exterior sin querer darse cuenta de qué falta en su interior.

      Un beso y que tengas un buen día.

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  17. Menudo sueño destruido por una casa con grandes secretos dentro. Y es que los animales siempre son los primeros en notar que algo va mal.
    Genial relato.
    Un besillo.

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    1. Gracias Maria, la casa pone en evidencia que no había en ellos cimientos sólidos, más preocupados por lo qué dirán otros que por lo que realmente necesitan. Alguien que es capaz de saltar por nimiedades cuando debería estar contenta por el cambio (que se supone que es para mejor) ya te indica de qué material está hecha.
      Y sí, los animales son muy sensitivos y perciben cosas que los humanos somos incapaces de ver hasta que no nos pilla el problema. Se habla mucho de esa sensibilidad que tienen y que han ayudado a prevenir a veces accidentes.

      Me alegra que te haya gustado.
      Un beso

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  18. Magistral cómo has mostrado la tensión, la histeria, los nervios...

    Veo que en el relato hay dos vertientes que se enlazan. Una, es la crítica social, o más concretamente la crítica a la banalidad del materialismo, y otra, muy a lo Iker Jiménez, es la "demostración" de que una casa "encantada" puede arruinarte la vida. Has "cosido" los dos conceptos de maravilla, de verdad. Enhorabuena.

    Besos.

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    1. Hola Sara
      Muchas gracias por tus generosas palabras con mis letras.

      Muy acertado tu análisis, es cierto que he intentado retratar esa banalización de los protagonistas con su lucimiento y la importancia que dan a todo lo material, ese aparentar y perseguir las cosas como si estas dieran la felicidad. Es como aquellos que trabajan a todas horas para tener todo lo mejor y dejan de tener tiempo para disfrutarlo o es más aunque tuvieran tiempo libre no saben utilizarlo para disfrutar. Es ese ansia de demostrar a otros lo bien que les van la vida llenándola de cosas.

      Y sí, hay momentos en que una casa puede destrozar una vida, por las ansias, por las malas vibraciones o por lo que sea.
      Cuando escribía el relato no tenía claro si serían fuerzas oscuras o una casa enferma pero sí que la casa tenía un papel muy importante en la historia, quizá aunque solo fuera porque servía para poner de manifiesto que en esta familia había muchas cosas y situaciones que ya no iban o que eran una pura apariencia.

      Muchas gracias por volver.
      Un beso

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  19. Me ha hecho meterme en la historia y estoy estresada. Cuando un animal reacciona así algo pasa que no va bien. La casa estaba embrujada y afectaba a todos los que vivían en ella. Hasta destruyó el matrimonio. Por algo se titula el mausoleo, casi cavan su tumba. Muy buen relato Contxita. Un abrazo

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    1. Jajaja Maria del Carmen perdona pero me alegra haberte estresado con mis letras, gracias por decírmelo.

      ¿A quién se le ocurre llamar a la casa en la que va a vivir, a su casa, mausoleo? Un mausoleo es un monumento funerario, magnífico y suntuoso sí pero un lugar donde se entierra a los muertos. Ricardo no está demasiado acertado llamando a esa casa que tanto parecía querer con ese nombre, es pretencioso y poco acertado y al final parece convertirse en un augurio de lo que le pasará a su familia. Y es que a veces no nos damos cuenta del gran poder que tienen las palabras, capaces de lo mejor y también de lo peor.

      Un abrazo y feliz semana

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  20. Qué buen relato. El perro tenía razón, ellos siempre la tiene, Lucía debería haberle hecho caso.
    Me ha gustado porque tiene misterio y a la vez es una especie de "castigo" a la avaricia o a los aires de grandeza, que no hay que confundir con ganas de mejorar y prosperar, claro.
    Besos y muy feliz finde.

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    1. Es eso que dices Marigem los animales acostumbran a tener la razón aunque los humanos nos empeñemos a veces en no hacerles caso. En pobre perro ya sabía que en ese casa no se estaba nada bien, pero los otros empeñados en mostrar al mundo lo bien que les iban las cosas se olvidaban de hacer caso de los detalles, es el perro pero también es ese pobre niño, que intenta aferrarse a unos padres muy ocupados.
      Es bueno querer prosperar siempre que uno no se olvide de vivir ni de saber que las cosas buenas, las que realmente importan, no tienen precio y no se pueden ni comprar ni vender.

      Un beso y que tengas una gran semana.

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  21. La costumbre de poseer más de lo que se necesita, siempre da problemas.
    Cuando no va en la naturaleza de las personas, la sociedad incentiva, con sus valores efímeros y vanidosos, ese afán por poseer. Y, buscando lo mejor, no encontramos lo bueno, sino lo malo. Tal vez por eso se diga que lo bueno es enemigo de lo mejor.
    Saludos.

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    1. Cierto Soros, aunque vivimos en una sociedad que solo incentiva ese poseer, más y más y acaba convirtiendo la voracidad en éxito. Tenemos múltiples ejemplos en personas que solo saben acumular pero se olvidan de vivir.
      Igual que el hecho de aparentar, de tener para que otros envidien y sepan que se ha triunfado como creen los protagonistas.

      No conocía ese dicho lo bueno es enemigo de lo mejor, me parece muy acertado, gracias por compartirlo.

      Un abrazo

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    2. Ante algunos proyectos buenos y viables, habrás observado que hay muchas personas que, para no hacerlos para no comprometerse, fingen encontrarlos imperfectos y dicen que les faltan muchas cosas que, en la práctica son inalcanzables. De este modo acaban, arteramente, con muchos proyectos. A veces por pura vagancia. A esas personas que se creen tan inteligentes hay que decirles que "lo bueno es enemigo de lo mejor". Porque lo bueno siempre es posible y, lo mejor, muchas veces no lo es.
      Un abrazo.

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    3. Cierto Soros, me he encontrado con esas situaciones y con esas personas a las que les encanta encontrar problemas donde no los hay y como bien dices acabar con la paciencia del más paciente o hasta con el proyecto.
      Me lo apunto y si llegara el caso lo utilizaré, porque es muy cierto, muchas gracias por darme la explicación, me ha encantado, eres muy didáctico.
      Un abrazo

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  22. De seguro ahora el hombre es feliz viviendo en una casa "común y corriente". Aunque feliz a medias, le falta la pareja y el hijo. Sin embargo la mujer o es obstinada, más bien terca, o está poseída. Fuera él, yo sacaría del mausoleo al hijo. Sí o sí.

    Saludos y saludes!

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    1. Hola Julio David

      Espero que Ricardo hay aprendido que las apariencias no dan la felicidad y que lo que importa es dedicarle tiempo y energías a aquellos a los que se quiere, aunque estoy contigo en que sí creía que la casa tenía algo perjudicial, dejar a su hijo allí no parece una gran opción.

      Hay muchos que se obstinan en las posesiones como si eso fuera lo que los va a hacer felices. ¿Cuantas personas trabajan 25 horas al día para tener lo que no pueden disfrutar?
      Parece que estamos en una cultura del ansia por poseer y darse cuenta de que esos instantes pasados con aquellos que quieres, sea tu hijo, tu pareja o tus amigos, que se van no volverán nunca y por tanto vale la pena disfrutarlos intensamente, eso no tiene precio y espero que los protagonistas aprendan a valorarlo.

      Más saludos también para ti.

      Eliminar
  23. Hola Conxita,
    ¡vaya relato! No me extraña que el perro no quisiera entrar en la casa o que hiciera trastadas. Percibía las malas vibraciones del mausoleo (menudo nombre para una casa).
    Todas las mudanzas son estresantes, pero esta superó a los protagonistas de la historia.
    Besos

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    1. Hola Erika
      Desde luego el perro era el más listo de la familia, esa casa era un auténtico horror y los animales son mucho más sensibles que las personas.

      Estoy contigo que el protagonista tenía un sentido del humor un tanto peculiar porque nombrar como mausoleo a su casa, aparte de pretencioso le salió de lo más premonitorio.
      Las mudanzas son una gran fuente de estrés, pero en esta aparte se añadieron otros aspectos que ya los llevaban los protagonistas y la casa que quiso participar a su manera peculiar.

      Un beso guapa

      Eliminar
  24. -Casi me pongo de los nervios yo también :))
    -El estrés y la tensión que aumenta están bien logrados.
    -Misterio y drama bien mezclados.
    -Me ha generado inquietud y desasosiego...
    -Me he puesto de los nervios…
    -...casi me he sentido tan estresado como los personajes.
    -Has mostrado muy bien la tensión que va creciendo..
    -Magistral cómo has mostrado la tensión, la histeria, los nervios...
    -Me ha hecho meterme en la historia y estoy estresada.

    Un relato muy bien construido y con escenas cotidianas. El denominador común de la mayoría de los comentarios va en el sentido de “Casi me pongo de los nervios yo también :))”. Y ello es atribuible a la maestría con que has ido hilando la trama.

    Abrazos, Conxita.

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    1. Muchas gracias Ernesto por tus generosas palabras con mis letras.
      En este caso poner de los nervios a las pacientes personas que me leéis es muy positivo porque de acuerdo a lo que me habéis comentado he conseguido transmitir esa emoción con mis letras y en este caso me alegra mucho.

      Es cierto que las mudanzas pueden llegar a ser muy estresantes y quería mostrar esos roces continuados, que en este caso se agudizan seguramente porque hay temas poco resueltos, al final la casa solo hace de caja de resonancia de situaciones de los protagonistas más preocupados por el exterior que por su interior.

      Un saludo y que tengas una gran semana.

      Eliminar
  25. Está cantado que el ser humano con eso de ser tan racional es un animal complicado. los primitivos tenían problemas más acuciantes de los que preocuparse y eso les libraba del estrés cotidiano, y si se ponían nerviosos se iban a pegarse con los mamuts y los tigres de diente de sable.
    La sociedad es muy banal y aparentosa y eso perjudica seriamente la salud de las neuronas ¿Por qué a la mayoría nos agrada y relaja el campo, la playa o la montaña? Pues por la sencilla razón que tenemos sensación de libertad. Una casa es simplemente eso. Una construcción hecha con los materiales que se encuentran en el entorno que sirve como refugio y cobijo de los elementos. ese concepto se ha perdido y el cemento, el acero y el plástico ya no son elementos naturales, de ahí muchas enfermedades sensoriales y nerviosas que padecemos actualmente.
    También he oído muy a menudo que en las casas donde se han desarrollado conflictos familiares o sucesos luctuosos como muertes violentas, hay un no se qué flotando en el ambiente que conforma eso que llamamos fantasmas y que no dejan de ser las estelas conflictivas con las que se van impregnando las estancias, las paredes, los objetos.
    Personalmente y sin ser perro ni araña; suelo notar esas energías negativas que influyen tanto y tan malamente en los seres con capacidad sensitiva.
    Bueno con esta cantidad de letras te darás cuenta que tu relato me ha impactado gratamente en cuanto a la historia narrada y tu forma de hacerlo. coincido con otros seguidores que has sabido marcar un ritmo gradual y acompasado en la trasmisión de esa inquietud presentida por el perro y reflejada en todos los miembros de la familia.
    El más intuitivo el animal, el más confundido el niño, el más listo el padre que es capaz de huir de ese ambiente agobiante. Y la más equivocada la mujer que con sus ínfulas de poderío y falsa apariencia, es capaz de sufrir todas las consecuencias hasta el final. Y no le preveo un final feliz ni mucho menos.
    Como siempre un relato que se hace esperar muchos días pero que después me deja muy satisfecho.
    Besos amiga. Y perdona por el rollo macabeo que me he marcado.

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    1. Hola Francisco yo no he visto ningún rollo, me ha gustado saber tu opinión y lo sabes.
      Me encanta esta posibilidad de saber qué sugieren los relatos y que podamos intercambiar opiniones.

      Es cierto que a veces da la sensación de que se vive de espaldas a la naturaleza, nos olvidamos de las cosas simples y lo complicamos todo muchísimo, quizás porque estamos en una sociedad dónde parece que lo que importa es aparentar y vivir de cara a la galería y eso lo vemos en los protagonistas que necesitan mostrar su triunfo con una casa más grande, más lujosa, dónde todos tengan mucho espacio cuando al final eso es lo que menos importa, lo que es necesario es el cariño, esos juegos, las risas, la presencia de aquellos a los que queremos y no todos esos lujos que se pagan con la ausencia del padre o de la madre. Seguramente ese niño sería mucho más feliz en una casa menos lujosa con unos padres presentes, pero eso no es lo que se lleva y ese niño aprenderá que lo que importa es trabajar muchas horas para pagar unos lujos que todos envidien, absurdo.

      Sobre esas capacidades sensitivas es cierto que hay personas mucho más sensibles que otras que perciben lo que otros no ven, ¿qué es? ni idea, pero no siempre se puede encontrar explicación a todo.

      Para escribir el relato mientras decidía el papel que tendría la casa me documenté un poco y encontré que existen esas casas capaces de enfermar, y está muy relacionado con radiaciones terrestres intensas, alteraciones telúricas o vetas de agua subterránea en el subsuelo de la vivienda, así como las zonas ruidosas o con elevada contaminación acústica, campos electromagnéticos generados por electrodomésticos... Tanto que ya existen profesionales que han visto la oportunidad y se dedican a asesorar para sanar esas casas.

      En todo caso, en mi relato la casa era una protagonista más que poco hubiera podido hacer si esta familia estuviera preocupada por las cosas que de verdad importan, menos aparentar y más vivir.
      Y como siempre los animales son mucho más inteligentes que muchos humanos, el perro ya sabía que aquella casa no le gustaba nada.

      Un beso y disculpa porque no he podido contestarte antes.

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  26. Supongo que el matrimonio, sobre todo Lucía, se quedó sin un horizonte una vez que alcanzaron su sueño, conseguir la casa por la que suspiraban. Se habla de factores externos como las malas energías o el suicidio de su anterior propietaria, pero al margen de esto me parece que gran parte del problema está en el interior de los protagonistas, que han equivocado la diana a la que apuntar para encontrar la felicidad. UN relato para la reflexión. Un abrazo Conxita.

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    1. Cierto Jorge el problema está en el interior de ellos, se han perdido en sus priorizaciones y eso no quiere decir que no se deba aspirar a mejorar pero me parece que aquí ellos se olvidan de lo que es realmente importante y no es la casa, es más bien ese niño que se siente solo con unos padres que le están dando todos los lujos excepto el más importante: su presencia y su compañía.

      Es lo que tiene una sociedad tan competitiva, en la que solo parece servir el acumular y desaparece el tiempo para disfrutar y vivir, eso es un bastante triste.

      Un abrazo y feliz semana

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  27. ¿Será posible que haya casas enfermas? No sé qué pensar, desde luego hay muchas películas que así lo afirman, en todo caso el relato está bien construido y logra transmitir la inquietud de sus protagonistas.

    Un abrazo!!

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    1. Hola Laura, tal y como comentaba para escribir el relato me documenté un poco y descubrí que existen, que parece que hay una combinación de materiales, de fuerzas electromagnéticas y cosas que no vemos que consiguen que sean edificios que enferman a las personas que los habitan.

      No sé qué validez científica tienen estas teorías pero sí que hay profesionales que se dedican a sanar estas casas.
      Lo cierto es que a mi me ha servido para mostrar una familia que preocupada por el exterior había descuidado las cosas que de verdad importan, que normalmente ni se compran ni se venden.

      Me alegra haber sido capaz de transmitir esa inquietud.
      Un abrazo

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  28. Muy buen relato, Conxita. No creo en fenómenos paranormales, pero si en la estupidez humana. Esa que te lleva a cambiar la casa donde ya eres feliz, donde Ricardo y el perro se sienten a gusto, donde desarrollan su día a día sin preocupaciones. Y todo por la apariencia, por el "todos los de nuestra posición viven en casas lujosas" sin que, a lo mejor, eso sea lo que ellos quieran en el fondo. La codicia, la envidia, el aparentar creo que esos si que son fenómenos paranormales. Excelente desarrollo de la tensión hasta llegar a ese final. ¡Saludos!

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    1. Jajaja David la estupidez humana es un fenómeno más normal de lo que debería y desde luego la codicia y la envidia y el aparentar también y mis protas son un reflejo de una búsqueda equivocada.

      Aunque lo cierto es que vivimos en una sociedad dónde se premia el escaparate, se vive de cara la galería, al qué dirán, y tenemos esas familias perfectas que de puertas para adentro se ningunean o mienten, los padres y madres perfectos y exitosos que no ven jamás a sus hijos, las canguros o niñeras que sustituyen la presencia de aquellos que están ganando mucho dinero para mantener ese escaparate, el éxito reflejado en un coche o en una casa o en un viaje... en fin, un mundo de apariencias y muy superficial.

      Muchas gracias por tus palabras, me alegra haber sido capaz de mantener la tensión del relato.

      Un saludo

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  29. Ahora hay en Burgos una exposición de eso del cuarto milenio (creo que son 14 euros lo que cuesta la entrada). Ademas, han dado una charla y han llenado el Fórum (1.400 butacas a precios entre 40 y 36 euros).

    A ver si va a ser cierto, Conxita, lo de tu relato.

    Saludos.

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    1. Jajaja Ignacio igual.
      Sorprende y no, aunque 1400 butacas son muchas butacas y esos precios no son baratos y han llenado, será que aquello que no se entiende provoca mucha curiosidad.

      Para escribir un relato siempre investigo un poquito y cuando escribí el de la falsa pitonisa me sorprendió enterarme que en tiempos de crisis los negocios que más habían proliferado eran los de adivinación, de hecho uno solo tiene que cambiar de canales en la televisión para ver un montón de chiringuitos con personas que dicen predecir el futuro y lo único que hacen es jugar con la ingenuidad y la desesperación de las personas, pero hay gente para todo.

      La historia de mis protas es más sencilla, se equivocan en su enfoque de las cosas que valen la pena.

      Un saludo y que tengas una buena semana

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  30. El perrito es el que sabe que hay algo raro. Pobrecito!!.

    No por tener más lujos eres más feliz. Lo sencillo es lo mejor.

    Un gran relato que mantiene el interés y, como siempre, muy bien desarrollado y escrito.

    Un beso.

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    1. Hola Amalia, es que los animales son muy sensitivos y perciben las cosas mucho antes que los humanos, algunos dirán más simples pero saben perfectamente las cosas que les gustan y las que no y desde luego esa casa no entraba en la categoría de cosas que gustan.

      Cierto que los lujos no hacen más felices a las personas, ¿de qué sirve una casa magnífica si nunca tienes tiempo para disfrutarla? ¿De qué sirve una casa muy lujosa si tienes que tenerla llena de alarmas y de rejas y te conviertes en un prisionero en tu propia casa? ¿De qué sirve aparentar? ¿Para qué? ¿Ese niño solitario es feliz en una casa en la que está solo con el perro? ¿Lucía y Ricardo son felices aparentando?
      Lo importante es saber disfrutar de la vida y del tiempo que pasa que si no se ha vivido no se recupera nunca, un día uno se despierta y se da cuenta que ha perdido los mejores años de su vida persiguiendo una casa espléndida. ¿Vale la pena? Allá cada cual con lo que desea y para lo qué vive, yo me quedo con el tiempo y las ganas de disfrutar.

      Gracias por tus palabras.
      Un beso

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  31. La casa estaría más o menos maldita, pero en esa familia el único que parece medianamente normal es el perro.
    Muy buen relato, Conxita. Atrapa de principio a fin.
    Saludos.

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    1. Hola Macondo, es cierto que en ese família el único que parece darse cuenta de las cosas es el perro, así que ya pueden llamarlo perro tonto y creerse que ellos son mucho más listos. Los animales parecen detectar mucho antes que las personas aquellas situaciones de peligro o incómodas como hace este perro.

      Me alegra haber sido capaz de atraparte como lector.
      Un abrazo

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  32. “Mausoleo”… Pues al final, resulta ser un magnífico nombre… para tu relato. Me recuerda el dicho ese de “el más rico del cementerio”, ja, ja. Te felicito Conxita. Te ha salido un relato trepidante, que se engulle desde el principio con avidez, y eso que es más largo que la media. Creas una sensación de suspense “in crescendo” con las discusiones en aumento, la negativa del perro a entrar en la casa. Me ha gustado sobre todo el principio de la narración, en el que nos haces ver las motivaciones de la pareja, que ven la casa como una imagen de su status social y, al tiempo, como el seno perfecto para su perfecta vida familiar… Y mira por donde, es precisamente la casa, el objeto, medio y fin de su sueño, la que cobra personalidad propia para hacerles la vida imposible. Dentro de ese género de relatos de “casas encantadas” que tanto les gustan a los norteamericanos, éste cobra valor añadido por ese mensaje tan claro sobre el materialismo, sobre esa felicidad buscada cuyo soporte, más que la unión entre los miembros de la familia, es todo lo que conlleva la vida en la super-mansión.

    Me parece un gran trabajo, Conxita, tanto en forma como en contenido, con un trasfondo que da para pensar… y mucho. De nuevo te felicito. Muchos besos

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    1. Cierto Isidoro que el nombre mal escogido de la mansión lujosa que se merecen para que todos sepan lo bien que les van las cosas es de lo más inoportuno, primero porque por su significado es lo último que podríamos desear para una casa en la que se quiere que haya mucha vida y después porque parece convertirse en profética ya que acaba con esa familia supuestamente feliz.

      Al final la casa lo único que hace es amplificar las incongruencias, hacernos ver esas situaciones de familias aparentemente muy felices, que están preocupadas por aparentar, por poseer más y más y que resulta que lo único que de verdad desean es trabajar a todas horas para triunfar, para ser los mejores o quizás para no tener tiempo libre y no estar con aquellos a los que dicen querer y por los que trabajan tantas horas, hipocresías detrás de fachadas perfectas que muchas veces no se quieren reconocer.

      Tengo que reconocer que cuando lo escribía no sabía si decantarme por una casa embrujada o por una casa enferma y finalmente me incliné por esta opción y es que todos sabemos que a veces hay lugares y personas con los que no nos sentimos a gusto, igual es que algo habrá.

      Me alegra que te haya gustado, muchas gracias por decírmelo.
      Un beso

      Eliminar
  33. Las casas son para vivir en ellas y no para hacer ostentación. Creo que fueron ellos quienes llevaron la energía negativa a la casa y no al revés. Y, como los animales son muy intuitivos, el perro lógicamente (y después el niño) fue el primero en darse cuenta.
    Besos

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    1. Cierto Lorena, pero vivimos en una sociedad en la que se valora a las personas por lo que se tiene y así se entra en competiciones absurdas de casas hechas para impresionar y no para vivir.

      Interesante esa visión de que fueron los protagonistas los que llevaban las malas energías, estoy de acuerdo contigo en que la casa por sí sola no hubiera desencadenado nada, pero sí les sirve de amplificador de esa vida falsa en la que viven sumidos y se desmorona todo porque sus cimientos, los de ellos como familia, estaban construidos sobre falsedades.
      Y también creo que los animales son mucho más intuitivos, hay múltiples ejemplos de catástrofes naturales donde han sido los animales los primeros que lo han percibido, igual porque los seres humanos hemos perdido muchas de nuestras capacidades, somos mucho más dispersos y dependientes de las tecnologías como para darse cuenta de que un perro que no daba problemas y ahora sí es que le pasa algo.

      Gracias por tu comentario.
      Un beso

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  34. Me ha impresionado el relato. A veces, las cosas parecen cobrar vida para influir en la nuestra. Ricardo nunca debería haber elegido ese nombre para la casa. ¿El destino? Abrazos.

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    Respuestas
    1. Es verdad Marisa, estoy de acuerdo contigo en que a veces con nuestras palabras o actos provocamos quizás a ¿ese destino? y no lo sabemos, igual hubiera pasado igual pero ¿a quién se le ocurre bautizar a su casa con ese nombre? Sin ser demasiado supersticiosa eso solo puede traer malos augurios y al final se confirma, es el Sepulcro magnífico y suntuoso de su familia.

      Me alegra haberte impresionado.

      Un abrazo

      Eliminar
  35. Un relato que refleja desgraciadamente los valores de hoy en día :(. La trama de misterio me ha gustado mucho siempre me resulta inquietante jeje. Un besito guapa, me encanta leerte. Muaks

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    Respuestas
    1. Natalia los valores de hoy en día o la falta de valores. Es triste pero estamos en una sociedad que pretende medir a las personas por la fachada, por lo que nos muestran y lo que importa ni se ve, ni se compra ni se vende, se vive.
      Me alegra que te haya gustado esta casa que se ha empeñado en amargar la vida a esa familia.

      Gracias por ser tan encantadora siempre conmigo, un beso enorme.

      Eliminar
  36. Un relato realmente bueno, la imagen preciosa tambien, encantado de llegar a tu blog,saldos y feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Jesús y bienvenido a Enredando con las letras.
      Me alegra que hayas llegado a mi blog y que te haya gustado el relato.

      Si te apetece me encantará volver a recibir tu visita y tus comentarios.

      Un saludo y feliz fin de semana también para ti.

      Eliminar
  37. Buen relato, amigo... Me encanta la tensión que va impregnando a tus palabras... Ese desasosiego que vas creando...

    Un abrazo

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  38. Es un relato muy bueno la verdad. así estan las cosas con los valores y eso.. acabo de descubrir tu blog^^

    saludos

    ResponderEliminar

Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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