10 de septiembre de 2016

Daños colaterales

—Abuela, tenemos que marcharnos.
La mujer llorando miró a la chiquilla que estaba a su lado mientras negaba con la cabeza.
—Solo un momento más mi niña, solo unos minutos más.
La chica se alejó dejando espacio a la mujer que, cansada, miraba fijamente hacía una casa pequeña, de paredes blancas donde aún los geranios la salpicaban de color y vida. La anciana parecía querer grabarla en su memoria: habían pasado los mejores años de su vida, sus hijos habían nacido allí y allí se le había muerto el Manuel. Aquella era su casa, no eran cuatro paredes sin valor, era donde habitaba su mundo y sus sueños.
—Lo siento Manuel.

Los ojos volvieron a llenarse de lágrimas mientras miraba por última vez la vivienda en la que había vivido los últimos sesenta años. Se alejaba y algo la hizo detenerse, ¿podía ser? Allí en la ventana del comedor juraría que Manuel le sonreía, se le aceleró el corazón al tiempo que una intensa tristeza la embargaba. ¿Cómo podía marcharse, cómo podía dejarlo? ¿Dónde quedarían sus recuerdos?

Aquellos últimos meses habían sido interminables. La batalla por la expropiación había sido lenta, habían peleado, como un pequeño David frente a Goliat, pero esta vez no había habido héroe ni milagro, habían perdido.
Manuel se le murió de pena, no quería dejar su casa y se le apagó el corazón, así era su Manuel, “a él no lo echaba nadie”.

Su nieta se acercó de nuevo viendo su vacilación, la apretó contra sí después de limpiarle el rostro.
—Sé que duele abuela pero mientras le recuerdes no se irá.
Las dos mujeres cogieron las bolsas con los últimos enseres que ella quería atesorar y la maceta con geranios rojos mientras se alejaban hacía el coche que las esperaba. 

Inmediatamente los ruidos de las excavadoras poniéndose en marcha les torturaron los oídos.

******

Ana no podía decir nada, estaba llena de emociones. 

Todo ese esfuerzo, las horas diarias de entrenamiento que no hacían más que aumentar, el ballet, esos ejercicios para ganar flexibilidad y resistencia, las repeticiones, el dolor, años sin vacaciones, sin apenas tiempo libre y sin más compañía que el equipo,  desistir de todo aquello que hacían sus amigas al acabar la escuela…

Renuncias y entreno, entreno y renuncias. Había valido la pena, lo había conseguido.

Su puntuación no dejaba ninguna duda, había hecho una muy buena competición pero no imaginaba ese puesto en el ránking que le daba el billete para sus sueños. Ella también estaría.

Sabía que lo que venía seria agotador, que entrenaría hasta casi desfallecer pero nada de eso importaba, ella iba a estar.

******

El estadio vibraba, todo estaba preparado, ellas eran las favoritas, las anfitrionas, no podían fallar.
Ana, igual que el equipo, acusaba la responsabilidad. Ahora era su momento, temblaba mientras visualizaba su ejercicio individual, una y otra vez intentaba calmarse, dejar fuera los nervios que no la afectaran las emociones, tenía que tranquilizarse.

Subió el volumen de la música, necesitaba aislarse del ambiente pero seguía oyendo los altavoces, el griterío, imaginaba a otras rivales actuando, su corazón aún batía más fuerte. Necesitaba concentrarse, tenía que hacerlo bien, quería hacerlo bien. Sabía que su ejercicio era bueno y ella estaba en su mejor momento. Había ensayado en esos años precedentes lo indecible, sus músculos respondían a cada estímulo con precisión, la música y ella parecían compenetradas. Ni un fallo, todo desde la más absoluta precisión, combinar el sentimiento con la destreza, conmover desde la pureza de los movimientos.

En su cabeza esa música que le llenaba el alma.
Su entrenadora la avisó. Respiró pausada mientras se preparaba. Su nombre. Aplausos. Entró en el tapiz erguida, su esbelto cuerpo parecía flotar.

******

La habían convencido y allí estaba contemplando la figura de su nieta, inmóvil, esbelta y elegante en el centro de la pista mientras el estadio atronaba. Notó como su corazón se aceleraba, la música empezó a sonar y los espectadores a aplaudir marcando el ritmo. La emoción se contagió a su anciano corazón. Solo podía mirarla y sabía que ella lo sentía. Manuel a su lado parecía cogerle la mano helada.

A su alrededor las palmas seguían el ritmo y ella con su emoción también la empujaba. Ana estaba girando espléndida, la música y ella perfectamente coordinadas, todos podían ver su pasión, lo que sentía en aquel baile, una y otra vez volteaba perfecta, siempre a tiempo, ni un desfase. El estadio contenía la respiración, el corazón en un puño y ella, mágica, seguía evolucionando por el tapiz dibujando estelas de emoción. Una y otra vez y el ejercicio seguía avanzando.

El rugido final del estadio. Las lágrimas de Ana buscándola sin verla. La chica saludó, una y varias veces. Si los aplausos eran el medidor, había ganado por amplia goleada. Ana se arrimó a las gradas, la necesitaba. La anciana se abrió paso mezclando lágrimas y besos.
—Gracias mi niña, ha sido precioso.
El instante breve, a Ana se la llevaron en volandas que tenía que escuchar la puntuación, sentada junto a su entrenadora mientras recuperaba la respiración se sentía embargada por la emoción del momento.

El estadio estalló en vítores y aplausos al ver las puntuaciones. Ana García Pérez lo había conseguido.

La anciana miró a la chica y le pareció que Manuel a su lado sonreía. Su nieta había conseguido su primera medalla de oro en el ejercicio de gimnasia rítmica individual. Atrás, las lágrimas de la expropiación para construir el estadio olímpico, en el que hoy su nieta había reinado.










                       

83 comentarios :

  1. Siempre me han interesado las historias que pasan desapercibidas detrás de los grandes acontecimientos, esta historia surge de eso y también forma parte de las medallas que no se ven ni se cuentan.

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  2. Menuda historia más bien trabada, enhorabuena!

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  3. A esto algunos expertos lo llaman "abrochar": el final abrocha con el principio y queda el relato cerrado.

    Pero, tecnicismos aparte, es una bonita historia de esperanza y nuevas ilusiones.

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    1. Muchas gracias Ángeles por tus palabras y por esa aportación técnica que desconocía.
      Efectivamente, la historia es como un círculo que se cierra, esa mujer que supera tristezas y encuentra nuevas ilusiones.

      Un abrazo

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  4. ¡Guauuu mi niña! Has bordado una historia preciosa. lo de los finales inesperados es contagioso ¡Ten cuidado!
    Cuando sufrimos por la pérdida de algo, carecemos de la perspectiva suficiente como para ver el conjunto de los acontecimientos que rodean el instante.
    Cuando pasa el tiempo y vemos desde otro ángulo y distancia esos mismos acontecimientos, nos percatamos que todo ocurre por algo, y que como en tu historia, una ficha de dominó hace caer a otra, creando entre todas un mosaico de movimiento, armonía y belleza inesperada.
    Mis felicitaciones Conxita.
    Y mi beso

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    1. Vaya Francisco que tú que eres el maestro de las sorpresas me diga eso, me deja con una sonrisa de oreja a oreja. Me alegra que te haya gustado.

      Tal y como dices las cosas pasan por algo; cuando estamos inmersos en nuestra realidad nos resulta difícil ver más allá, ser objetivos, se está centrado en el dolor, en la pérdida, en la tristeza, en lo que no será pero el tiempo pone distancia y se acaban abriendo nuevas oportunidades.

      Un beso

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  5. Un buen relato de esperanzas y de "la vida continúa". Bien enlazado el principio con el final. Es un cuento muy bonito y muy optimista. Felicidades, Conxita.
    Un beso.

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    1. Gracias Ángeles, me gusta pensar que de todo se puede sacar algo positivo. Lo negativo cuando quiere llegar, llega sin llamarlo, ¿así qué para qué darle más espacio?

      Me alegra que te haya gustado.

      Un abrazo

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  6. Me sumo al resto de comentarios: es una historia bien construída donde todo encaja. Influida por ese espíritu olímpico que nos deja la resaca del verano (todavía están compitiendo los atletas paraolímpicos, otros que merecen muchas páginas), que espero haya sido provechoso.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias Gerardo por tu comentario.

      Tienes razón que es una historia influida por el espíritu olímpico, de superación, de sueños y de esfuerzo para conseguirlos y también de aquellas personas desconocidas, que no salen en ningún sitio y a las que ese impulso olímpico acaba modificando sus vidas y mucho.

      Y sí, me pareció adecuado publicarlo ahora que se están realizando los juegos paraolímpicos, donde esos "héroes" siguen compitiendo, casi en silencio y con escasa repercusión televisiva, pero con igual espíritu de superación, de esfuerzo, de empuje igual que los otros deportistas pero estos aún superando más limitaciones y dificultades.
      Mis felicitaciones a todos aquellos que cada día, en las circunstancias más complicadas, se superan.

      Saludos

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  7. Todo pasa para que otra cosa pase.

    Solo hay que adaptarse a lo que pasa sin que lo podamos controlar.

    Las decisiones que vamos tomando si son nuestras y bien elegidas nos pueden llevar hasta...una medalla de oro.

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    1. Guille,
      No sé si ese todo pasa para que otra cosa pase pero podría ser ¿el famoso efecto mariposa, donde un pequeño cambio provoca otro mucho mayor?
      El caso es que parece que no hay otra manera, adaptarse y llevarlo de la mejor manera ya que no lo podemos controlar.
      Y sí, esas decisiones bien elegidas y bien trabajadas nos pueden hacer cumplir nuestros sueños. Y...¡qué bonito es soñar y cumplir sueños!

      Besos

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    1. Hola Chaly,

      Encantada de tenerte por el blog de nuevo.

      Gracias por la lectura y tu comentario, me alegra que te haya gustado.

      Un abrazo

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  9. Un bello relato de sacrificios, de luchas y de ver cumplidos los sueños.
    Besos

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    1. Ilesin, gracias por tus bonitas palabras.

      Sí, como dices es un relato de sacrificios de los que no se ven, tanto en el caso de los abuelos como en el de la nieta, aunque ella consigue cumplir sus sueños y hacer feliz a los suyos.

      Un beso y feliz semana

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  10. Buenísimo, tierno y esperanzador, Conxita. Aunque la mayoría de las veces las expropiaciones no tengan un final tan feliz.
    Besos

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    1. Celia,
      Tienes toda la razón en que muchas expropiacions no tienen finales tan felices, de hecho según la abuela su marido se muere de pena, no quiere abandonar la casa y decidí morirse; però lo que también es cierto es que delante de hechos que no puedes cambiar, major intentar pasar pàgina y a veces cuando menos se lo espera, la vida es generosa y da una nueva oportunidad que nunca se hubiera imaginado.

      Muchas gracias por tus palabres.

      Un beso

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  11. Una historia tierna y triste pero con una pincelada final de optimismo. Y es que la vida es así, una amalgama de sentimientos y experiencias, unas dolorosas y otras placenteras. Una balanza entre la añoranza por el pasado y la apuesta por el futuro.
    Me ha gustado mucho, además, la forma de relatarla.
    Un abrazo.

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    1. Josep Mª

      ¿No te parece que detrás de grandes acontecimientos no siempre todo es brillante y reluciente? Hay algunos que, sin entender, les toca sacrificarse en nombre del progreso, de la modernidad o para la mejora de otros... Y eso es triste y doloroso para aquellos a los que toca, cuando toca.

      Tal y como dices la vida tiene de todo, cosas buenas y otras menos buenas y nuestra actitud es la que determina que sigamos con una sonrisa hacía delante en busca de nuevas oportunidades, en lugar de lamentarnos por lo perdido.

      Te agradezco enormemente tus palabras.

      Un abrazo

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  12. ¡Buf, que inesperado final!

    Cuando deriva el relato a la vida de Ana, y van quedando menos líneas, te preguntas ¿Qué es de la casa de la abuela?

    Excelente salida.

    Saludos.

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    1. Me alegra haber conseguido sorprenderte Ignacio.

      Es cierto que parece no haber relación con la casa de la abuela, pero como muchas cosas en la vida que no podemos cambiar y que al cabo de tiempo, cuando se ponen en su sitio, es cuando nos damos cuenta de que las cosas pasan y que de nosotros depende tomarlas de la mejor manera posible.

      Muchas gracias por tu visita.

      Un abrazo

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  13. Lo que más me gusta de tu historia son los sentimientos compartidos de Ana y su abuela. Es como si nos dijeras que, por encima de la tristeza por el desahucio y la alegría del éxito, estuviera el amor de esas dos mujeres. Un brazo, Conxita

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    1. Es que está Ana, ese apoyo que la chiquilla le presta a la abuela en los momentos duros de la pérdida de la casa familiar y ese apoyo que la abuela le presta en su momento de éxito. Eso para mí, es AMOR, estar en todos los momentos con aquellos a los que quieres.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Besos

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  14. ¡¡Ostras!! menudo final tan sorprendente. Que la expropiación de la casa de la abuela tenga relación con el deporte que practica la nieta ha sido un buen giro final. Menos mal que abuela y nieta están unidas por algo superior a esa coincidencia que tan bien desarrollas en el relato.

    Un abrazo!!

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    1. Gracias U-topia,
      Son esas coincidencias que la vida se encarga de proporcionar y es ver cómo de un hecho doloroso, que no se puede cambiar, acaban derivando consecuencias positivas inesperadas. Y sí, esa nieta y esa abuela están unidas por ese amor tan grande y desinteresado que dan los abuelos.

      Me alegra haber sido capaz de sorprenderte y que te haya gustado.

      Un beso

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  15. Me ha encantado tu relato, cómo no. Y lo digo en serio. Con una estructura perfecta y magníficamente narrado. Aunque suene a elogio barato, como escritor aficionado que soy, sé que una cosa es imaginar una historia, saber lo que se quiere contar y otra darle forma, crear una arquitectura donde cada palabra sostenga a la siguiente y todo ello forme un todo. Empezamos desde abajo, la expropiación, el abandono, la añoranza, la pérdida, y subimos hacia el esfuerzo, la constancia, la superación ante la adversidad para llegar al cielo del triunfo, del éxito personal y, desde allí, contemplar aquello que se vio con otros ojos, como formando parte de ese mismo éxito. Bella historia para enseñarnos que todo en esta vida tiene una razón de ser. sólo hay que mirar hacia adelante y avanzar.
    Un placer Conxita, ya lo sabes. Besos

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    1. Muchísimas gracias Isidoro por tus palabras que agradezco de corazón porque sé que así te salen y así las recibo, déjame decirte que yo las llamo “caricias para el alma”.

      Es difícil explicarlo mejor que como tú lo haces y me quedo con tus propias palabras “todo en esta vida tiene una razón de ser, solo hay que mirar hacia delante y avanzar”, es así y es el mejor resumen de lo que quería contar con mi relato.

      Un beso y el placer es mío al recibir tu visita.

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  16. Muy lindo cuento. Es una especie de recompensa que la nieta ganara una medalla en ese lugar, dónde le arrebataron la vida de su esposo y su hogar, aunque estoy seguro de que el daño sigue latente.
    Saludos.

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    1. Raúl tienes razón que es una especie de reparación que la vida les ofrece a ambas, han sufrido, lo siguen haciendo pero eso no les impide seguir su vida con ilusiones y sueños por cumplir y con aquellos que no están en el recuerdo.

      Detrás de un éxito como el de Ana hay lágrimas y esfuerzo y la capacidad de no rendirse ante las adversidades.

      Muchas gracias por tu tiempo.

      Un abrazo

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  17. Muy bello el modo en que has cerrado tu relato. Toda una preciosidad

    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Ildefonso.

      Me alegra que te haya gustado la manera de enlazar la historia.

      Parece que la vida da luces y sombras y la actitud es muy importante y uno puede optar por quejarse y lamentarse o por seguir hacia delante con ilusión. Mejor quedarse con las luces.

      Un abrazo

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  18. Maravilloso relato que me gusto mucho, al igual que tu blog

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    1. Muchas gracias Ricardo por tus amables palabras.

      Me alegra que te haya gustado el relato y mi blog, a mí me encanta recibir tus visitas y conocer tus opiniones, siéntete bienvenido a mi blog.

      Un abrazo

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  19. Ostia, qué buen final. He leído todo el rato preguntándome 'qué tendría que ver el inicio con el resto de la historia', pero estaba claro que lo mejor lo has dejado para el colofón. ¡Muy buena!

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    1. Holden,
      Me has hecho sonreír con tu pregunta sobre la relación que tenía el inicio con el resto del relato, porque me he sentido identificada con todas esas veces en que se te dispara la mente y vas anticipando o preguntando mientras lees, así que estoy contenta de haber sido capaz de sorprenderte.

      Me encanta que te haya gustado la historia, a mi me gusta saber tu opinión y lo sabes.

      Un beso

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  20. Ohhhh, Conxita, se me ha erizado la piel leyéndolo, te felicito, es precioso. Sí, es algo que se suele decir, que todo sucede por algo, pero es muy difícil verlo al instante, hay que tomar muuuucha perspectiva para admitirlo.
    Tenía muchas ganas de venir a tu casa tras mis vacaciones, porque sabía que me iba a encontrar con algo bonito, y así ha sido ;-)

    ¡Te mando un beso muy fuerte!

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    1. Bienvenida Chelo después de esas vacaciones, se te ha echado de menos.

      Es cierto que en el momento, cuando estamos llenos de emociones es difícil ver algo positivo, después cuando uno toma distancia se puede valorar que en el momento es complicado. Hace tiempo me dijeron que cuando "suben las emociones, bajan las inteligencias", y es bien cierto, tomar decisiones en medio de la vorágine que provocan los sentimientos no acostumbra a dar buenos resultados, mejor calmarse, tomar distancia y entonces actuar.

      Gracias por tus palabras siempre tan cálidas con mis letras y conmigo.

      Un beso guapa

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  21. Le has sabido encontrar compensación final —aunque no podía ser completa— a una de esas historias que normalmente se quedan en el drama.
    Muy bonito y bien construido relato.
    Un abrazo, Conxita.

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    1. Gracias Macondo por tus palabras.

      A veces pasa que detrás de situaciones extremas, muy duras aparecen posibilidades que no se esperaban ni tan solo contemplaban. Igual es que la vida tiene una manera "muy suya" de compensar y aunque no seamos capaces de verlo en el momento concreto, la distancia y el tiempo nos permiten ser más objetivos. Eso y no dejarse vencer por las circunstancias ni por la desesperanza.

      Un abrazo.

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  22. Detrás de un gran triunfo suele haber un gran esfuerzo que ni se ve y a veces ni siquiera se valora. El inicio de tu historia desgraciadamente es muy real y actual, pero has sabido encauzarla para brindarle esperanza. La vida quita y da y la vivimos a través del llanto, unas veces de pena y otras de emoción y alegría.
    Un abrazo

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    1. Hola Lorena,
      Creo que el deporte olímpico (por la temática del relato) es un ejemplo de ese esfuerzo que tantas veces no vemos los espectadores. Esos deportistas dejan años de su vida para una actuación de escasos minutos en algunos casos y que a veces no sale todo lo bien que se esperaba pero eso no les quita el mérito por ese esfuerzo y ganas de estar ahí.

      Y sí, me parece muy bonito como lo expresas "la vida quita y da y la vivimos a través del llanto, unas veces de pena y otras de emoción y alegría", preciosa forma de decirlo.

      Gracias por tu visita y comentario.

      Un abrazo

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  23. Maravilloso relato y muy bien narrado. Has trasmitido ese cuidado y ese amor de la nieta hacia su abuela en un caso de desahucio y como has dado el final de ese triunfo de la nieta en ese lugar tan querido por su abuela. Me hizo recordar unas imágenes en China de unos campesinos que tenían que dejar su hogar para que allí se construyera la especulación. Un abrazo

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    1. Con más frecuencia de lo que nos gustaría vemos esas imágenes de dramas cotidianos de personas que han de dejar sus casas, por la especulación, por el bien de otros o porque no pueden pagar y estremece el dolor de aquellos que las padecen.

      Mis protagonistas sufren, se encuentran con esa situación que ni quieren ni controlan y a pesar del dolor, siguen avanzando porque no les sirve quedarse ancladas en aquello que les duele y es negativo.

      Muchas gracias María del Carmen por tus amables palabras.

      Un saludo

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  24. Debe de ser maravilloso ver recompensado todo el sacrificio que conlleva prepararse para unas Olimpiadas con una medalla. Poder realizar el ejercicio, tantas y tantas veces ensayado, sin errores y que lo puntúen justamente debe de ser muy gratificante.
    Has expresado a la perfección esas sensaciones: la recompensa a un trabajo bien preparado y bien ejecutado.
    Y el broche final desvelando que su triunfo fue en el mismo lugar donde sus abuelos fraguaron una vida... estupendo.
    Enhorabuena, guapa.
    Un beso.

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    1. Paloma,
      A mi me han comentado que el triunfo es ya estar en los juegos porque son muchos competiendo y pocos los que llegan, aunque como espectadores parece a veces que solo valoramos medallas, los que están, todos, han ganado. Es una recompensa al esfuerzo, al trabajo duro, a no desfallecer, a todas esas cosas que enseña.

      En el caso de Ana y su abuela, ese triunfo tiene un sabor especial a superación de la pérdida, la del abuelo y la casa y que, la vida acaba compensando con, ahora, unas lagrimas de alegría en el mismo lugar donde años atrás lloraron de pena.

      Muchas gracias por tus palabras, me alegra que te haya gustado.

      Un beso.

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  25. Está muy bien escrito. La primera parte es la que más me ha gustado porque perfectamente puede ser una historia separada del resto.
    Fantástico regresar por aquí, llevaba mucho sin tener tiempo de pasarme a visitar blogs y me está encantando recuperar hábitos!
    Un abrazo!

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    1. Bienvenida de nuevo Pilar, se te echaba de menos.
      Me alegra que te haya gustado y esa recuperación de hábitos blogeros.
      Un beso y feliz fin de semana

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  26. Hola de nuevo Conxita :)

    Ya tenía ganas de venir por aquí a disfrutar de tu compañía y tus escritos, de los que siempre saco valiosas conclusiones. Te felicito, es un magnífico ejercicio literario, ese cambio de timón hacia la mitad de la historia con el sorprendente final y, sin embargo, como apunta Gerardo, todo encaja a la perfección.

    Lo he leído con una curiosidad "in crescendo" hasta la conclusión.

    Revelar lo trascendente desde los acontecimientos desapercibidos, como señalas, denota una aguda observación por tu parte.

    Cuídate amiga y un abrazo :)

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    1. Bienvenido Paco, también te echaba de menos. Espero que ese descanso haya sido provechoso en lecturas y vida.

      Me halagas con las palabras que me dedicas y las agradezco de corazón.

      Sí he conseguido mantener el interés sin que se desvelara nada, me doy por muy satisfecha, y también de esas observaciones que tú, mérito del agudo lector, destacas de mi relato.

      Un abrazo y disfruta del fin de semana

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  27. Una historia tremenda, por desgracia muy actual hoy en día. Menos mal que su nieta le trajo algo de alegría.
    Te voy a ser sincero. Al leerlo me he perdido un poco, y tuve que releerlo -cosas de la edad-, y al final me ha gustado mucho como has hilvanado la historia.
    Me gusta como escribes Conxita.
    Un abrazo.

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    1. Agradezco Manuel tu sinceridad igual que tus palabras respecto a mi manera de escribir, muchísimas gracias.

      Me alegro que la segunda lectura te situara en el relato, Eran tres partes que podían ser historias independientes pero que eran una, todo empezaba y acababa en aceptar que hay circunstancias en la vida que no se pueden cambiar, entonces toca adaptarse, dicen que un buen ejemplo es el que nos da el junco, flexible y duro al mismo tiempo, capaz de bailar con el viento.

      Un abrazo y feliz sábado.

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  28. Una alegría para la abuela que tanto la necesitaba.
    Seguro que Manuel, desde donde estuviera, sonrío y las abrazó.

    Saludos.

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    1. Gracias por tu visita Toro Salvaje.

      Creo que esa actuación de la nieta en las olimpiadas y en el mismo lugar donde antes vivieron sus abuelos era una reparación que la vida les proporcionó. Y sí, seguro que Manuel sonreía.

      Un saludo y buen sábado.

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  29. Imposible encontrarle un final más feliz a esta historia. Tanta empatía genera, que hasta uno mismo se siente satisfecho por el desenlace. Ahora la abuela atesorará y anclara en su corazón, a ese estadio por siempre. A falta de casa, ha creado un recuerdo quizás tan bueno o mejor que de seguro le sacará una sonrisa cada vez que lo evoque.

    Muy bueno, en verdad.

    Más saludos, Conxita!

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    1. Me alegra que la empatía contagie positividad, lo que pasó ha pasado y no se puede cambiar pero al menos no quedarse solo con lo negativo y las pérdidas. Cuando mire ese estadio no verá solo el dolor, aunque esté y un poco es como la vida que nos da cosas buenas y otras que no lo son tanto.

      Gracias por tus palabras y tiempo.

      Feliz semana

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  30. No sé ni que decirte, el vello como escarpias de la emoción que me has hecho sentir, primero esas lagrimillas de tristeza al verlas partir y luego ese final tan espectacular.
    Llegar al lector, tocar su corazón eso es lo que un buen escritor ha de hacer y tú eres grande.
    Mi enhorabuena por tan magistral relato.
    Besos

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    1. Buff Mariola agradezco de corazón esos comentarios tan bonitos que me haces, sí se puede enrojecer virtualmente creo que lo he hecho. Gracias.

      Me alegra mucho haber sido capaz de emocionarte.

      Muchas veces, en este caso detrás de los deportistas de élite, hay muchos sacrificios que no vemos, en mi historia desde los de los abuelos hasta los de la propia nieta dejándose la piel en intentar conseguir un éxito para los suyos y para ella misma. Seguro que la realidad supera en mucho a la ficción.

      Un abrazo y feliz semana

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  31. ¡Hola Conxita!! Me ha parecido genial tu relato, además de la estupenda elaboración, el significado con el que has dotado al mismo. Es verdad, que a veces detrás de una pérdida hay una ganancia. No siempre se puede ver, pero creo que todo ocurre por algo aunque pase desapercibido. En tu relato, la abuela pudo comprobar el motivo por el que se quedó sin su vivienda, y Manuel, bueno, él seguro que ahora comprende mejor.

    Sería más fácil si todos pudiésemos comprobar a donde van a parar nuestras "pérdidas"
    Un gusto leerte de nuevo.

    Volveré muy pronto a coger el ritmo.
    Que tengas una estupenda semana.
    ¡Un abrazo!!

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    1. Bienvenida de nuevo Mila, es un placer que estés de vuelta.

      Como bien dices en la vida todo pasa por algún motivo, aunque en el momento intenso estemos contagiados por las emociones y no nos demos cuenta. Pasado el tiempo, cuando podemos tomar distancia es cuando acostumbramos a ver las cosas de otra manera.Cuando suben las emociones, baja la inteligencia.

      Es cierto que las "reparaciones" ayudan para encarar las pérdidas y también que quedarse anclado en la pérdida poco o nada ayuda a superarla, aunque cueste dejar atrás el pasado y mirar el presente con esperanzas.

      A tu paso, eso de coger el ritmo.

      Muchas gracias por tus palabras siempre amables con mis letras.

      Disfruta también tú de una buena semana.

      Un abrazo

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  32. Me he atrevido a pasar por aquí y curiosear por los rincones de tu casa (espero no incomodar) para dejarte un comentario. He quedado perplejo y profundamente conmocionado por este relato emotivo, narrado con el talento de lo buena escritora que eres. Una historia en la que has sido capaz de hacer convivir la ternura, la tragedia, la alegría, en fin, los materiales de que están amasados los entrañables personajes de la niña y su abuela. Tienes el don de meternos en la piel de ellas, de hacernos experimentar sus mismos sentimientos. Ha sido un placer leer tan excelente texto. Conxita, te mando un gran saludo.
    Ariel

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    1. R.Ariel, encantada que curiosees, que me digas lo que te parece y que decidas quedarte, muchas gracias y bienvenido a este blog.

      Me alegra haber sido capaz de transmitir las emociones de los protagonistas del relato, eres muy amable al decirme que he conseguido hacerlo, lo intento y si consigo emocionar aunque sea un poquito estoy muy satisfecha.

      Creo que una de las cosas que más me gusta de escribir, es ese imaginar, escuchar o ver algo y a partir de ahí desarrollar una historia, enredar con las letras, hasta conseguir que transmitan lo que estoy sintiendo al pensarlas.

      Un saludo y feliz semana

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  33. Tus relatos me encantan.

    Te envío un fuerte abrazo!!!

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    1. Hola Ricardo,

      Me alegra saber que te gustan, muchísimas gracias por decírmelo eso yo lo llamo "caricias para el alma" y siempre se agradecen.

      Un abrazo también para ti y que tengas unos buenos días.

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  34. Genial tu historia: ojalá yo tuviera esas ideas y escribiera tan bien. 1beso!

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    1. Hola Tizire,
      Muchas gracias por esas bonitas palabras que me dedicas.

      Estoy completamente segura que sí te pusieras a intentarlo lo harías fantásticamente, solo hay que ver lo bien que lo haces en tu blog.

      Un beso y feliz semana

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  35. Un mensaje precioso. La vida siempre continua. Aunque te queda la nostalgia y añoranza del pasado y de los momentos que viviste. Así que da atras la casa de mis abuelos las casas de recreo de mis padres, mi hogar infantil, y ahora voy a cambiarme a la qseguramente será la ultima de las tres casas que he disfrutado de casado. En cada una quedó un trocito de mi corazon.

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    1. Perfecto ese resumen Marcos "la vida siempre continua" aunque a veces parece que se detiene, que no se puede seguir pero se acaba superando.
      Es cierto que siempre acabamos dejando trocitos de nuestro corazón en las casas que hemos habitado de niños, de veraneo, de estudiantes, de adultos... forman parte de nosotros y de lo que hemos vivido.

      Que tengas un buen cambio y sigas disfrutando tanto como siempre.

      Gracias por la lectura y tu comentario.
      Un saludo

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  36. Me ha gustado mucho :) y ya tienes un nuevo seguidor... un cojín!!!

    Si quieres puedes darte una vuelta por mi blog elboservatoriodeminifu.blogspot.com a ver que te parece.

    yo ya me quedo con el tuyo :)

    Besos

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    1. Hola Mini Fu y bienvenid@ al blog.

      Me alegra saber que te ha gustado el relato y que hayas decidido quedarte, espero seguir conociendo tus opiniones, gracias por leerlo.

      Por supuesto me pasaré a conocer tu blog y ya te digo.
      Un saludo

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  37. Un relato enorme, Conxita. Parece tener dos partes desvinculadas, la expropiación de la abuela y muerte de su marido, y el acto de la nieta en esa competición de ballet. Pero en un crescendo emocional de todos los personajes del texto se hace la luz, y la unión de ambas historias es brillante. Una conexión de personas y vivencias que nos hacen entender los designios de nuestras vidas, una vez se arma el puzzle podemos contemplar que nuestras experiencias forman una historia que supera cualquier ficción, y a través de ella tu has elaborado una hermosa parábola literaria.
    ¡Abrazo, Compañera! ;)

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    1. Muchas gracias Edgar por tus bonitas palabras que agradezco enormemente.

      Estoy contigo en que el relato es como lo que pasa en la vida, cuantas veces hechos aparentemente inconexos, de repente se ponen en su lugar y todo parece claro.

      La vida tiene eso que nos regala momentos dulces y otros más duros pero sigue y anclarse en lo perdido no nos deja avanzar.

      Cuando conseguimos alejarnos física pero sobre todo mentalmente es cuando podemos avanzar, ya no estamos contagiados por la emoción, podemos racionalizar y aunque duela sabemos que la vida sigue.

      Un abrazo

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  38. Magnífico relato, Conchita, con un final inesperado, que te conduce al principio de nuevo, después de haberte llevado con emoción, en volandas, hacía la sabiduría de la vida, que te quita, o te da, según...
    Besos

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    1. Muchas gracias Maripaz.
      Así de sencillo y cierto como tú lo dices: La vida te quita o te da, y al final la actitud delante de lo que no podemos cambiar es lo que marca diferencia.

      Me alegra que te haya gustado y sorprendido.

      Un abrazo

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  39. Sabes crear buenas historias, deberías animarte hacer algún libro estoy segura de que serías capaz, conseguirías engancharme incluso a mi que soy muy puñetera para que me guste un libro jijiji. El final me ha encantado, está lleno de sentimientos. Un besito preciosa y sigue tu sueño de escribir y escribir eres buena nunca lo dejes.

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    1. Hola Natalia,
      Siempre tan amable con mis letras y conmigo.
      Me alegro que te haya gustado la historia de Ana y sus abuelos. En la vida, hay veces en que ni controlamos ni sabemos por qué pasan las cosas, a veces son cosas buenas y otras no lo son tanto, pero están ahí y es necesario adaptarse, mis protas no se quedan solo en el dolor, siguen avanzando.

      Y gracias por tus deseos, me gusta escribir y en eso sigo.

      Un beso guapa

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  40. Una historia circular en la que se abrochan, como una pulsera, el inicio y el final.
    Es como si el triunfo de Ana dijera: No hay mal que por bien no venga.
    Me gustó mucho.
    Besos, Conxita.

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    1. Muchas gracias Mirella por tu visita y tu comentario.

      Me ha gustado imaginar esa pulsera con ese no hay mal que por bien no venga, ya que la vida reparte las cartas y no siempre son las más apetecibles, al menos aprender a jugarlas de la mejor manera posible.

      Un abrazo

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  41. Precioso giro a esa historia de pérdidas. ;)

    Un besote, guapa. =)

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    1. Muchas gracias Soledad.
      ¿No te parece que es lo que hace la vida? unas veces da y otras quita, se trata de adaptarse a aquello que no podemos controlar.

      Me alegra que te haya gustado.

      Abrazos de domingo

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  42. Felicidades amiga. Has escrito una historia hermosa, conmovedora, con un final inesperado y amarrada a la realidad. Como se va comprobando a lo largo de la vida, a veces la felicidad y lo bueno salen de donde menos lo esperas, y lo que te pareció un desastre, en algunas ocasiones, es lo que termina siendo la solución.
    Esta entrada me la había perdido no sé cómo. Un beso.

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    1. De acuerdo contigo Rosa, la vida va haciendo su camino y a veces, cuando no se la espera aparecen las sorpresas, en momentos muy duros es difícil ver las opciones, solo duele.

      Jajaja no pasa nada Rosa, me alegra que te haya gustado. Muchas gracias por tus bonitas palabras.

      Un beso

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Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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