7 de octubre de 2017

Apariencias


Se echó una última ojeada. 

«Perfecto»

Sonrió. Le encantaba su vida. El móvil vibró y sin necesidad de mirar supo que era su socio. 

Salió de la habitación.

Su colega ya lo tenía todo preparado, solo quedaba conectar su ordenador. Carlos era un torbellino de actividad que apenas dormía. Incansable, aunque tampoco él dedicaba muchas horas al descanso.

«Había tanto por hacer».

Se entendían perfectamente. Sin horarios. No querían desperdiciar el tiempo en un ocio que los aburría. Su compromiso, «ser los mejores».

Por el camino habían soltado lastre en forma de colegas que subidos al carro de su éxito habían aportado poco. Le irritaba el esfuerzo económico y el tiempo perdido en eliminar a esas garrapatas que solo exigían. Pero todo eso quedó atrás, habían aprendido. «Ya no habría más problemas».

Su teléfono vibró de nuevo. Ahora era Ana deseándole una buena reunión. Suspiró. Después le llegaría un mensaje para saber cómo había ido y antes de dormirse, otro de buenas noches. Era así cada vez que salía de casa.

Un cliente se le acercó y él lo agasajó como se merecía. Había mucho dinero en juego. Aplausos mantenidos, envidias encubiertas, conversaciones sociales y muchos canapés y bebidas, eso también formaba parte del éxito profesional. Y también las mujeres y hombres atraídos por el poder. Miró a la rubia del vestido rojo. Y después a Carlos que charlaba con un nuevo cliente. Sintió un ramalazo de excitación.

«Estaban en lo más alto».

Desde que viajaba con su socio, Ana se había relajado quizás porque intuía que sus posibilidades de aventuras se habían reducido a ninguna. No había tiempo. Antes y después de las reuniones su colega y él estaban juntos, o preparaban la sesión o la repasaban o buscaban nuevos clientes y la mayor parte de las veces estaba tan agotado que no le apetecía ni siquiera echar un polvo.
Ahora estaban de moda y tenían que aprovecharlo.

«Era un adicto»
Su semana laboral ya incluía la mañana del sábado y muchas veces la tarde del domingo. Prepararse para seguir triunfando. No le importaba que lo criticaran, él hacía lo que le gustaba y no todos podían decir lo mismo. 
«Ana deseaba el éxito tanto como él». Ni una queja sobre sus horarios ni de la falta de tiempo libre, solo tenía que mantenerla informada de lo qué hacía y con quién estaba. Nada qué ver con el colgador con el que había estado casado los últimos quince años que solo reclamaba su atención y sacarle humo a la Visa. «No entendía nada».
    
Miró a Carlos que charlaba con un nuevo cliente. Se acercó, entre ellos no hacían falta palabras. Eran como un perfecto dueto totalmente sincronizados.

Le irritó la nueva vibración del móvil. De reojo miró su exclusivo reloj de pulsera. «¡Ana!». Siguió hablando con la mujer del nuevo cliente, la tenía casi convencida, un par de lánguidas miradas más, su verborrea maravillosa y firmaría todo lo que le propusiera.

El camarero se acercó con los canapés, los descartó pero pidió una nueva copa. Mientras reía las ocurrencias de la mujer, miró de reojo a la rubia de la esquina que se insinuaba de forma descarada.
Nunca había sido un hombre fiel o quizás solo lo era consigo mismo. No deseaba a Ana ni estaba enamorado de ella y cada vez tenía que tirar de fantasías más elaboradas para follarla. Lo aburría el sexo tradicional y aunque su mujer siempre se mostraba dispuesta a lo que fuera ni eso conseguía excitarlo. Sonrió y era fácil. «Un buen acuerdo lo ponía siempre».

Volvió su atención a los clientes que ya se despedían. Y por fin su socio y él se relajaron en el salón.

—¿Una última copa?

Las fueron acumulando mientras saboreaban su futuro lleno de triunfos. La nueva vibración del móvil le hizo ver varios mensajes de Ana. Tenía que llamarla ya, sino su cabreo sería monumental y no tenía ganas de aguantar una sesión de lágrimas y morros a la vuelta. Carlos también aprovechó para telefonear a su mujer.
Ana no contestaba. Eso lo cabreó, siempre la misma cantinela que la llamara y cuando lo hacía no cogía el teléfono. Dejó un mensaje.

Volvió Carlos. Perdieron la cuenta de la hora y de las copas, las voces se hicieron más pastosas y las risas bobaliconas sustituyeron a las palabras.

—Estamos muy borrachos.

Carlos dijo lo que él pensaba. Intentaban levantarse entre risas sueltas cuando apareció la rubia de la reunión que los invitó a una nueva copa. Sin saber cómo se encontraron camino de la habitación de Carlos. En el ascensor mientras uno la besaba, el otro descubrió su falta de ropa interior. Acabaron en la enorme cama.

Más tarde no sabrían decir quién desnudó a quién porque en el revoltijo de cuerpos no había tiempo para pensar.  No los incomodó verse desnudos ni tampoco cuando se olvidaron de la mujer. Raúl hacía años que no estaba tan excitado ni se sentía tan bien mientras penetraba a Carlos. La rubia intentó recuperar protagonismo pero no le prestaron ni la más mínima atención. Recogió sus ropas y los dejó solos.

Horas más tarde, al despertar resacosos y en la misma cama, se miraron, buscaban las palabras y no las encontraban. Seguían sintiendo las mismas sensaciones y estaban sobrios, eso los tranquilizó. Después de más sexo, ya sabían que nada tenía que cambiar. 

Llamaron a sus respectivas mujeres. Volvían a casa. 

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102 comentarios :

  1. Se supone que cada vez hay más personas enganchadas al trabajo. Las nuevas tecnologías favorecen ese no desconectar en ningún momento, pero a algunos no desconectar es lo que los motiva, es su razón de vivir. No hay pareja, hijos,ni amigos ni ocio ni tiempo libre eso no llena. Mi protagonista vive obsesionado por ser el mejor pero resulta que nunca le parece suficiente, siempre quiere más.

    Espero que os guste, me encantará saber vuestras opiniones.

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  2. Describiste estupendamente la ambición desmedida de éxito y poder de muchos ejecutivos. Viven solo para hacer negocios, tramar estrategias y ganar siempre, en una compulsiva competencia.
    Raúl y Carlos pasan tanto tiempo juntos, tan enganchados por el trabajo, comparten proyectos y lo único que les faltaba era compartir una cama y un buen polvo... Y se dieron el gusto... jajajaja...
    ¡Muy bueno, Conxita!
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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    1. Exactamente es eso Mirella esa ambición desmedida, se consigue algo y no sirve más que para planificar el siguiente objetivo. Me parece triste ese ni siquiera disfrutar del éxito, ya que tanto lo persiguen se supone que deberían disfrutarlo pero no inmediatamente se necesita más.

      Ni la sociedad ni el propio adicto lo ven un problema y aunque la persona pueda ver que su dedicación es excesiva y desmesurada no encuentra ningún motivo para requerir ayuda.Y el logro y el poder son muy estimulantes para estas personas.

      El tiempo libre, los fines de semana, las vacaciones se les hacen interminables y acaban reduciéndolas a la mínima expresión aunque siempre justificando la importancia de lo qué hacen.

      Y mira mis protas se entendían tan bien que solo les faltaba compartir la cama y así ni siquiera perdían el tiempo, al acabar podían seguir charlando de trabajo.

      Me alegra que te haya gustado.

      Besos y feliz fin de semana también para ti.

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  3. Al menos han encontrado la manera de relajarse y disipar tensiones. pero me temo que la adicción al trabajo será más acuciante a partir de ahora en que trabajo y sexo se mezclan de manera tan armoniosa.
    Muy buen relato, Conxita; bien escrito y bien dosificado.
    Un beso.

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    1. Eso es verdad Rosa jajajaja ahora todavía va a ser más complicado que vuelvan a casa.
      El poder es muy adictivo y esa necesidad del protagonista por ser el mejor seguramente responde a otro tipo de carencias. Las familias de estos adictos son los que más sufren pero como la pareja del protagonista entiende tan bien sus motivaciones supongo que no habrá queja. Eso sí no sé si entenderá tan bien el resto.

      Gracias por tus generosas palabras con el relato.

      Besos

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  4. Muy bueno tu relato, Conxita, una historia de nuestros tiempos tan ajetreados y llenos de compromisos, así es para mucha gente, y en tu protagonista que disfruta por llegar a ser el mejor, diría que a cualquier precio, encontró disipar tensión al mismo tiempo que placer con su colega jajaja.

    Ingenioso y entretenido, amiga.
    Besos.)

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    1. Gracias Mila.
      Las nuevas tecnologías cada vez impiden a más gente desconectar pero el problema está en que hay personas que no quieren desconectar, son felices trabajando pero ¿lo son? ¿qué carencias están cubriendo con esa obsesión por el trabajo, por ser los mejores? ¿Qué no encuentran en sus vidas que tienen que buscarlo en el trabajo? Son personas que no saben tener tiempo libre, que lo rechazan diciendo que no pueden perder el tiempo.

      Pero mis protas encontraron un alivio en sus tensiones jajaja y es que no siempre lo que se ve resulta ser lo que es.

      Gracias por tus palabras.

      Besos

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  5. Jaja.😃, pues al final entre ellos encontraron desahogo entre trabajo y trabajo. ¡Bien! Me pareció entretenido, Conxita, quizá la puntuación (falta de comas) me descolocó un poco, pero al final logré entenderlo (espero no molestarte en mi comentario). No sé si esa obsesión por el trabajo produce más felicidad que la vida retirada en la naturaleza; como lo que vale para uno no sirve para otro, es difícil saberlo.
    Un abrazo, Conxita.

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    1. Ya lo dicen que el que no se consuela es porque no quiere y desde luego así no perdían el tiempo.

      Gracias Ángeles revisaré la puntuación, las comas me traen por el camino de la amargura, o me paso o no llego.

      Supongo que aquellos que están obsesionados con el triunfo, con el trabajo, con ser los mejores, creen ser felices haciendo eso. El protagonista considera que él aprovecha el tiempo haciendo lo que le gusta con lo que parece asociar ocio a pérdida de tiempo. De alguna manera se podría decir que está por encima del resto porque él no trabaja solo por dinero sino porque su profesión es su pasión. Es un engaño porque lo que les crea adicción es el poder, el dinero, la admiración, sentirse en lo más alto que acaban cubriendo otras carencias personales con las que seguramente no está a gusto pero tampoco las cambia, trabaja.
      El ocio por definición es ese espacio de desconexión, de intentar disfrutar de otros aspectos de la vida nos ayuda a ser más felices pero cuándo no se es capaz de disfrutarlo, ¿Qué está cubriendo esa adicción al trabajo?

      Un abrazo

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  6. Pasan tanto tiempo juntos, que entre ellos había una tensión sexual de la que ni siquiera eran conscientes jaja Eso les pasa porque sus vidas son como una vorágine, una locura que no para ni tiene cabida para otros aspectos de la existencia. En el caso de ellos el ocio no solo les vendría bien, sino que se les hace necesario para poder apaciguar sus mentes.

    Saludos salados.

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    1. Julio David es que el trabajo resultó un buen afrodisíaco para ambos y encima podían seguir charlando al acabar de nuevos proyectos. Jajaja

      Bromas al margen es como bien dices vivir en una vorágine en la que solo existe el trabajo y esa obsesión por ser los mejores, una obsesión que ni siquiera los deja disfrutar, porque acabando un reto ni lo saborean sino que ya piensan en el siguiente. Y aunque en algún momento se vean acelerados se imponen no parar porque se les puede pasar el momento, hasta que alguno acaba explotando.
      El ocio permite justo eso, apaciguar, calmar, recuperar fuerzas y es muy necesario pero este tipo de personas no saben disfrutarlo, se irritan, están más nerviosas, no pueden desconectar.

      Saludos

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  7. Me resulta agobiante esa forma de vivir. Cada uno es como es, pero no entiendo cómo puede compensar por mucho que te guste el éxito.
    Final sorprendente.
    Besos.

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    1. Macondo es muy agobiante, una presión imposible, una incapacidad de disfrutar porque al acabar ya hay un nuevo reto a conseguir. Resistir al lado de estas personas es complicado aunque en el caso del protagonista parece que su pareja le acompaña en esa obsesión.
      El protagonista parece estar de vuelta de todo, ni le preocupa nadie más que él ni nada aparte de su éxito lo motiva y qué mejor compañero que su socio, son tal para cual y encima no pierden el tiempo.

      Besos

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  8. Un excelente y entretenido relato, Conxita, en sus tres variantes. Tecnología, "triunfo"... y relaciones sociales!

    Fuerte abrazo.

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    1. Es que la definición de triunfo seguramente sería muy distinta para estos triunfadores y otros que valoramos aspectos de la vida que no se acostumbran ni a comprar ni vender.
      Estos tipos están obsesionados con ser los mejores, sin ese prestigio, sin ese poder y sin el dinero asociado no son nada. Supongo que llegados al final de su vida recordaran sus posesiones, sus triunfos y ¿qué más? porque sí tienen cuentas abultadas pero ¿han disfrutado de la vida? o mejor ¿saben qué es vivir?

      Un abrazo Ernesto

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  9. Muy buena descripción de la "borrachera" de triunfo. ¿De verdad eso es todo lo que desean? ¡Qué triste! Un gran relato. Abrazos.

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    1. Hola Marisa
      Los adictos al trabajo disfrutan del hecho de trabajar, están obsesionados con el trabajo, y dedican largas horas y tiempo personal a este. ¿Qué buscan? A veces evitar estar en casa con los suyos, otras su obsesión por ser los mejores, el perfeccionismo les impide abandonar sus tareas para cumplir con sus altísimos estándares y autoexigencias, o son incapaces de poner límites, etc.

      La adicción al trabajo se considera una adicción no tóxica que le otorga al adicto muchas ganancias secundarias: dinero, actividad, reforzamiento de la autoestima, evitar otras actividades, estatus... La sociedad refuerza este tipo de conductas y a algunos les resulta difícil desengancharse.

      Gracias por tus palabras.

      Abrazos

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  10. Has dibujado muy bien los perfiles de estos hombres. Yo valoro mucho el ocio y siempre me cuesta mucho entender este tipo de personas que están tan sumamente enganchadas al trabajo y como tu bien dices con la tecnología más todavía. El final me ha sorprendido jajaja me has creado todavía más expectativa jaja

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    1. Es que pasaban tanto tiempo juntos que no podían acabar de otra manera, así todo quedaba entre ellos, ¿no te parece Natalia?

      Para este tipo de personas, las nuevas tecnologías no han hecho más que empeorar su incapacidad de desconexión, temen perder su trabajo, su estatus, su rol social. La adicción al trabajo es una de las que menos se critica socialmente. El adicto en algunos casos usa el éxito laboral como compensación de déficits en otras áreas de su vida y esto que es una conducta desadaptativa no es visto como algo patológico y hasta en algunos casos se los trata de triunfadores. El síndrome de Karoshi (o síndrome de Fatiga Crónica), definido así en Japón por la muerte repentina que sobreviene como consecuencia de una hemorragia cerebral o insuficiencia cardíaca o respiratoria debido al exceso de fatiga.
      Todo en su justo medida decía Aristóteles y haría bien que mis protas se lo aplicaran.

      Besos guapa

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  11. Me ponen de los nervios esos seres perfeccionistas y sobre todo trepas.
    El frenético corre corre cumpliendo objetivos como si la vida le fuera en ello tiene es un síndrome con su nombre, tú que eres psi seguro que lo sabes Conxita.
    Trepidante el ritmo que has conseguido dar a tu relato, con palabras gráficas, como toca. Estos dos son igualitos, mira por donde han conseguido una nueva perspectiva a su vida sexual…pero te digo, como uno de los dos sea una competencia en el curre y haga sombra al otro, se acabó el idilio fijo, que lo primero para ambos es el trabajo.
    Muy bueno Conxita, me has sorprendido.

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    1. Efectivamente lo primero es el logro pero el personal, si uno le hace sombra al otro se acabó todo. Mi protagonista es un egocéntrico y muy egoísta, todo el mundo gira a su alrededor y mientras le sirvan, le está bien. No da nada a nadie que no sea para conseguir algo.

      Estoy contigo Isabel que este tipo de personas cuanto más lejos de una mucho mejor. Arrollan todo lo que encuentren a su paso para seguir con su obsesión de ser los mejores, viven obsesionados por no perder su estatus, su poder, su dinero y eso los convierte en seres excesivamente perfeccionistas, a los que les cuesta estar satisfechos.

      Me alegra que te haya gustado.

      Un abrazo

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  12. La erótica del poder, del triunfo laboral e incluso del narcisismo intelectual más exacerbado, viene haciendo seres antisociales y refugiados en una especie de anti-humanismo inenarrable. Esa es una de la conclusiones que saco al leer y disfrutar con tu bien elaborado relato. Un abrazo Conxita y gracias por seguir enredando con tus letras.

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    1. Pues lo has definido muy bien Miguel, es justo así.

      Obsesionados por el poder y el logro, por ser los mejores, por creerse los mejores, pierden de vista el mundo y están por encima de todos creyendo ser los únicos que saben aprovechar el tiempo. Les va la vida en ello, dicen algunos que realmente no son adictos al trabajo sino al poder y al prestigio que necesitan para vivir. Son adictos a una imagen de sí y se transforman en esclavos de su ego, les llega a costar discriminar qué es su imagen y qué son ellos. Recuerdo el caso de una persona que ni siquiera en su correo electrónico personal era capaz de tener un nombre distinto al de su imagen profesional, era eso y solo eso, no sabía ser nada más que la imagen que había construido.
      Les cuesta hacer vacaciones, están disponibles a todas horas, pendientes de su correo o de su móvil, convencidos de que todo lo que hacen tiene éxito y todo lo que se proponen lo consiguen y también como le pasa al protagonista siempre resulta que están rodeados de gente incompetente, que no dan la talla, que se aprovechan de ellos, de traidores y aprovechados, no tienen amigos sino aliados y en este caso tanto que aprovechan el tiempo para el sexo.
      Lo cierto es que este tipo de personas no son grandes parejas ni padres ni amigos ni colegas, así que mejor lejos.

      Gracias a ti Miguel por dedicar tu tiempo a leer mis enredos con las letras.

      Besos

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  13. Las adicciones son malas en todas sus formas y si es por el trabajo más todavía, que aunque trabajar dignifique también cansa, y se necesita tiempo libre para recargar las pilas.
    Es u relato de perdedores: los dos protagonistas que por su ambición se están perdiendo lo mejor de la vida pues no se dedican a disfrutar de ella (Aunque a su modo de ver enfermizo sí) Las mujeres de ellos se están perdiendo una relación de pareja y familia (aunque tampoco parece importarles mucho) Y por último la rubia, que se ha perdido el ser la protagonista y un buen polvo.
    Vaya con tu historia.
    No me quisiera ver en el pellejo de ninguno de estos "perdedores"
    Besos

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    1. Cierto Francisco ninguna adicción es buena pero en el caso de estos adictos encima están bien vistos, en muchos casos se venden como triunfadores.
      La sociedad ha valorado positivamente le dedicación intensa al trabajo, la cual en muchos casos se asociaba con un buen sentido de la responsabilidad, al éxito y al poder.

      En el caso del protagonista aún sigue en su luna de miel con su adicción, aunque antes o después acabará teniendo consecuencias negativas en el ámbito familiar, social y lúdico así como en su salud física y mental.

      En Japón que parece un país de excesos, ya tienen una palabra para el trabajo excesivo, Karoshi con el que describen un fenómeno laboral existente en Japón desde hace décadas relacionado con el aumento de las muertes por complicaciones debidas al exceso de horas de trabajo, en su gran mayoría derrames cerebrales, ataques cardíacos y también casos de suicidios.
      ¿Triunfadores o como tú dices perdedores? Para mi también es lo segundo.

      Besos y feliz semana.

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  14. Conozco a algunas personas semejantes, ¿y sabes qué es lo que más me irrita de ellos? Que hablan siempre despóticamente apoderándose de "la realidad", como si tener un punto de vista diferente al suyo fuera vivir en los mundos de Yupi o estar loco directamente... Y es que, por desgracia, la sociedad capitalista les da la razón por goleada y cada vez quedamos menos humanistas.

    Como siempre, excelente relato-denuncia. Te felicito.

    Muchos besos, Conxita.

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    1. Es que Sara se creen por encima del resto, ellos son los que saben, los que aprovechan el tiempo y hace cosas importantes mientras que el resto de humanos deambula por el mundo perdiendo el tiempo y apropiándose del saber de ellos.
      Son personas que se auto imponen metas y estándares muy altos, ambiciosos y exigentes consigo mismo y por supuesto con todos los otros que no llegan a su altura nunca, se preocupan constantemente por su propio rendimiento y se justifican para conseguir un bienestar futuro. Sus argumentos favoritos son las oportunidades (ahora o nunca, no poder dejar pasar esa oportunidad,
      ser su momento
      ), la inmediatez (solo será este año), culpabilidad si desatienden las tareas. Sus motivaciones son económicas (poder, estatus, dinero) pero también emocionales (no saben disfrutar, demasiado tiempo libre en el que pueden adelantar trabajo), su vida es un reto constante a la eficiencia.
      Y como dices se les da la razón por goleada, está bien visto. Triste, ¿eh?
      Cuando miren atrás verán que lo único que no pueden recuperar es el tiempo que no han sabido vivir y vivir con calidad, que es algo distinto de lo que ellos parecen perseguir.

      Gracias por tus palabras Sara.

      Besos y feliz semana

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  15. Me hizo recordar al protagonista de "American Psycho", por la frivolidad y la avaricia que suelen manifestar este tipo de ejecutivos. Supongo que en ese mundo resulta muy difícil no subirse al carro de la ambición desmedida, pero visto desde fuera, no puedes evitar sentir rechazo por las actitudes egoístas de esta clase de personas.
    También son muy realistas los acontecimientos del final, pues tanto Carlos como Raúl aprendieron a prescindir tanto de sus sentimientos, que tal vez tardaron demasiado en darse cuenta de lo que realmente sentían.
    Abrazos.

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    1. Hola Sofia producen rechazo porque se trata de personas muy egoístas, que se creen en posesión de la verdad, lo que ellos hacen está bien, están por encima del resto de personas que pierden el tiempo en ocio, en dormir, en... inutilidades para ellos.

      Estas personas reemplazan el tiempo personal o familiar con reuniones de trabajo, viajes de negocios, almuerzos con colegas y todo se justifica con argumentos del tipo de las oportunidades (ahora es el momento, estoy en lo más alto) o de la inmediatez (son un par de años, no más, que tengo que aprovechar), siempre hay excusas que propician el trabajo por encima de todo el resto aunque tengan familia y eso con los suyos, así que el resto aún les importan bastante menos.

      No saben lo que se pierden y cuando se dan cuenta, muchas veces es tarde para recuperarlo.

      Los protagonistas del relato son tan perfectos y obsesionados con que nadie está a su altura, que acaban encontrándose y mira así hasta no pierden el tiempo después del sexo.

      Abrazos y feliz semana

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  16. Estupendo relato Conxita. Nunca entenderé la adicción al trabajo hasta ese extremo, hasta el punto de llegar a perder tu identidad y acabas involucrado en situaciones que quizás nunca te hubieras imaginado. Aunque, supongo, que como cualquier adicción puede llegar a ser una enfermedad. Luego está la ambición de querer más y más, que este es otro problema, porque nunca acabas saciándote.
    Complejo e interesante tu relato, Conxita, y como siempre invita a la reflexión.
    Un besazo y ¡feliz noche de domingo!

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    1. Hola Ziortza
      Muchas gracias por tus palabras.

      De hecho, la adicción al trabajo no se considera una patología en sí misma, aunque cada vez hay más estudios y voces discordantes sobre ella. De hecho un grupo de investigadores de la Universidad de Bergen (Noruega) desarrollaron un instrumento para evaluar la conducta de los adictos al trabajo a partir de siete tipos de conducta relacionadas con conseguir más horas de productividad laboral, invertir más tiempo en el trabajo, trabajar para reducir sentimientos de culpa, ansiedad, desconsuelo o depresión, no escuchar las opiniones que le dicen que trabaja demasiado, sufrir estrés, menospreciar los hobbies, las actividades de ocio o deportivas a causa del trabajo, y haber trabajado hasta el punto de que afecte a la salud. El estudio llegó a la conclusión de que marcar a menudo o siempre en al menos cuatro de los siete ítems sugiere que la persona es un workaholic.
      Diría que mis protagonistas cumplen bastantes de estas conductas pero ni se dan cuenta ni disfrutan, están permanentemente insatisfechos. Conseguido un objetivo, ya están planificando el siguiente. Como bien dices nunca se sacian y encima se consideran triunfadores.

      Un beso y feliz semana

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  17. A tu protagonista creo que el pragmatismo le pudo y el ahorrar tiempo para aprovechar mejor el trabajo le hizo tener en su socio al amante, al fin y al cabo compartían lo más importante en sus vidas: el trabajo. Unidos por la misma pasión.
    Genial tus descripciones y un texto para reflexionar.
    He conocido bastantes personas en las que el trabajo es el único motor en su vida, es una adicción que supera al amor de su familia y aunque es respetable creo que es muy triste también. Pero cada uno tiene sus prioridades.
    Un besote, Conxita.

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    1. Jajajaja Paloma estoy de acuerdo en que lo más importante para ellos era el trabajo y qué mejor manera de no perder el tiempo que tenerlo todo junto allí. De hecho él ya lo dice que se entendían perfectamente, sin palabras, eran como un dueto y tanto que lo eran.

      Creo que es algo muy extendido porque son personas admiradas, un buen ejemplo, que trabajan a todas horas, orientadas al logro y al poder para salvar el mundo, aumentar sus bolsillos y patrimonios, ser los mejores, ser admirados o lo que se les ocurra contar pero lo cierto es que no saben hacer nada más. Se les quedan los días cortos, mejor un día de 25 horas y todas dedicadas al trabajo o la semana laboral de 6 o de 7 días, viven para trabajar y se autoengañan diciendo que no pueden parar en ese momento, que necesitan aprovechar cuando están en lo más alto o que solo es un tiempo y en realidad se van acumulando los años hasta que enferman. Solo lo hacen por ellos mismos, porque les gusta y no hay nada más que los motive.
      Allá cada cual con sus prioridades.

      Besos guapa

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  18. Al final Carlos y su socio han seguido el camino deseado por sus respectivas mujeres: que no tengan aventuras con otras mujeres, que estén siempre juntos para evitarlas... Ana, lo has conseguido, tu Carlitos parece haber encontrado la horma de su zapato (nunca mejor dicho). Es lo que tiene estar siempre en la oficina, que todo lo tienes que tener en ella.
    Un relato que hace pensar.
    Un beso

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    1. Pues Juan Carlos no lo había visto así pero desde luego tienes toda la razón, sus respectivas mujeres están encantadas de que estén juntos y no haya otras mujeres por medio.

      Y para ellos también es ideal, todo queda en el trabajo y ni siquiera tienen que justificarse, es trabajo y ¿quién de ellas va a decir algo porque trabajen? Muy bien visto jajaja.

      Trabajar está bien, si lo haces en lo que te gusta pues aún mejor pero descartar el ocio, el tiempo libre, la pareja, la familia, los amigos. Desde luego, ¡¡¡viva el ocio y el tiempo libre!!!
      El problema es que justo lo que están perdiendo es algo que nunca se recupera, pero es cuestión de prioridades como decía Paloma.

      Besos y que tengas una feliz semana.

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  19. En el fondo tu protagonista es una víctima de su propia ambición, que se va comiendo su vida sin que él mismo se percate de ello. Y lo más triste es que ni siquiera puede ser feliz. Un relato estupendo, Conxita. Mil besos y felicidades

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    1. Es un perdedor Ana, es un pobre desgraciado que no consigue estar nunca satisfecho, incapaz de disfrutar de lo que ha conseguido porque inmediatamente quiere más. Tan embebido en su propia imagen que se ha creído que es su imagen. No sabe ser nada más y tampoco le importa nada ni nadie más que él. Si no le siguen, los deja. Utiliza a la gente y la desprecia porque no está a su altura, todos son menos (inteligentes) (trabajadores) (...) que él.
      Se ha creído un Rey Midas sin recordar cómo puede acabar quien es esclavo de sus propios deseos.

      Gracias Ana.

      Besos y que pases una fantástica semana.

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  20. No se por qué, pero esperaba algo así al final!! Me ha encantado. La adicción al trabajo y al éxito es algo a la orden del día, aunque mezclar sexo y trabajo casi nunca funcione... No acabarán bien!!!
    Un abrazo.

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    1. Es que nadie los puede entender más que ellos mismos, ¿no crees David?
      Es muy habitual este tipo de exitosos profesionales, admirados por la sociedad por su compromiso y dedicación. Eso hace que sea más complicado que vean que sus conductas son enfermizas.

      No acabarán bien pero no sé si solo por el sexo y trabajo, aunque en su caso para ellos todo queda en el trabajo y encima sus mujeres están encantadas.

      Contradicciones de la sociedad en la que vivimos.

      Besos y muchas gracias por todo, que tengas una feliz semana.

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  21. Dicen que cuando las parejas están separadas mucho tiempo o demasiado volcadas en sus trabajos, antes o después surge afinidad con terceras personas de sus círculos más cercanos. Si eso pasa, la ruptura o la infidelidad son posibilidades...

    En tu relato das una vuelta de tuerca a la teoría y consigues sorprendernos, además de añadir un elemento más para la reflexión. Bien mirado es un buen acuerdo: ellos dos felices compartiendo sexo y su adicción al trabajo y ellas tranquilas de que no hay "otra". Muy bueno, Conxita. Una de las cosas que más me gustan de tus relatos es que, además de entretener y ser interesantes, siempre tienen un trasfondo de actualidad y realismo, nos planteas situaciones más que plausibles en la vida de hoy en día.

    ¡Un beso y feliz comienzo de semana!

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    1. Hola Julia mi protagonista da a entender que su pareja lo entiende,
      no le pone problemas por su dedicación al trabajo
      pero a él le molesta que lo controle aunque reconoce que no es una persona fiel o sí a sí misma.

      Mis dos protagonistas viven para lo mismo y acaban aliviando las tensiones, también las sexuales, que no se habían percatado que existían. Y lo mejor es que no pierden tiempo ni tienen problemas en casa porque no hay ninguna otra. Ya es cierto que solo vemos lo que queremos ver.

      Este tipo de exitosos están en todas partes y encima se los pone de ejemplo de dedicación y buen hacer. Hay gente para todo.

      Besos y que tengas una buena semana tú también.

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  22. Fuerte relato, no me extrañaría que fuese real, o que podría pasar, las ansias de poder en algunos llega a limites inexplicables, como también el afán de aparentar la familia perfecta, la pareja ideal, todo en base a las apariencias, el hombre exitoso, la mujer objeto...
    En fin, buen relato!

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    1. Crlos ya dicen que la realidad siempre supera a la ficción, así que seguro hay muchos tipos como Raúl y Carlos que encima llevan la etiqueta de los más triunfadores y que con el trabajo mitigan la frustración y el desencanto con el resto de vida que llevan.

      Muchos de estas personas basan sus vidas, como bien dices, en las apariencias: la familia perfecta cuando apenas conviven ni dedican tiempo a los suyos, la pareja ideal cuando le son infieles en todas las ocasiones que pueden, los hombres y mujeres perfectos que tienen mucho de egoístas e imperfectos y que basan toda su vida en las apariencias y en un trabajo que se convierte en su razón de ser porque lo único que los motiva es el poder, la admiración, en definitiva su ego.

      Gracias por tus palabras.

      Saludos

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  23. Me he quedado de piedra con el final, jaja. No me lo esperaba, en absoluto. Desde luego, muchos instintos reprimidos y tensión acumulada que necesita una vía de escape. Me parece que en esto de los negocios todo se cosifica, el sexo por supuesto, pero también las relaciones humanas en general. No sé, estoy tan lejos de ese mundo. El ambiente que describes al principio me recuerda a algunas películas, tipo "El lobo de Wall Street" o a "La hoguera de las vanidades" en la que un yuppie cae desde lo más alto por puro azar.
    Un abrazo.

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    1. Hola Gerardo está mucho más extendido de lo que parece, seguramente hay historias parecidas detrás de esos triunfadores o peor porque la realidad siempre supera a la ficción.

      El esfuerzo, la dedicación, el querer ser cada día mejor en lo que se haga no tiene que confundirse con esta obsesión por el trabajo. Mis protagonistas no descansan, rechazan el ocio porque les hace perder el tiempo, se auto imponen metas y estándares muy altos, los más altos, ambiciosos y exigentes consigo mismo y por supuesto con todos los otros que nunca llegan a su altura, se preocupan constantemente por su propio rendimiento y se justifican para conseguir un bienestar futuro. Es ahora o nunca, no poder dejar pasar esa oportunidad, la inmediatez (solo será este año que se convierte en uno detrás de otro), se sienten mal si desatienden las tareas, nadie lo hace como ellos, etc. Tienen motivaciones económicas pero también emocionales porque no disfrutan de su vida fuera del trabajo, no les gusta lo que tienen fuera (pareja, hijos, etc) pero son incapaces de cambiar nada, así que se vuelcan más y más en el trabajo que sí les da éxitos pero para la galería son las parejas perfectas, los mejores padres, etc.

      De hecho como bien dices se cosifica todo y solo importa uno mismo, el resto se usan.

      Un abrazo

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  24. Cada vez que llego aquí me encuentro con letras excelentes, y es decir poco. Éstas en particular me ha encantado, porque creo que está muy bien llevada. También creo que hubiese pasado de todas formas, algo así no es sólo consecuencia de la ambición desmedida, o del éxito profesional, ni siquiera del compartir con el otro tantas y tantas horas...

    Una vez más, te dejo merecidas felicitaciones, y un beso.

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    1. Hola Alma ¿Bien tus vacaciones?
      Siempre tan amable con mis letras.

      Creo que es una combinación de todo lo que comentas, Raúl y Carlos poseen una ambición desmedida, una autoexigencia personal excesiva, una necesidad de demostrar que son los mejores, una vida personal que no les llena, conflictos personales sin resolver y un trabajo que les apasiona y encima les devuelve poder y éxito. ¿Cuánto tiempo durará esta combinación? Ya se verá, porque este tipo de personas solo se preocupan de ellos mismos y todo el mundo tiene que girar a su alrededor, así que igual su relación irá bien mientras les interese a ambos.

      Un beso enorme

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  25. Bueno, al menos descubrieron otra cosa que los hacía felices aparte del trabajo. La vida nos da sorpresas, y los relatos también ;)

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    1. Bueno poner un poco de sorpresa en la vida siempre va bien y sí mis protagonistas parece que encontraron una buena combinación de sexo y trabajo, no perder el tiempo y todos contentos.

      Gracias por tu visita Ángeles.

      Un beso

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  26. Vale, Conxita. Realmente la civilización occidental construye espacios en los que pueden desenvolverse gente muy diversa. La adrenalina lanza a los cuerpos a la acción,la experiencia.

    El final, por supuesto, genial, pero me ha gustado expresamente los anticipos de esta relación que dejas en el relato. La literatura no tiene secretos para ti.

    Abrazos.

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    1. Qué amable eres Ignacio, mucho me temo que sigue teniendo y muchos pero disfruto escribiendo y me gusta aprender.
      Como mencionas sí he intentado dejar pistillas o anticipos como los has llamado, pero no sabía si podían pasar desapercibidos o resultar muy evidentes, me parecía importante ir construyendo sutilmente esa relación y que fuera el resultado. Muchas gracias por decírmelo.

      Las personas somos muy distintas desde luego y lo que a unos les motiva para otros puede ser una auténtica pesadilla como ese no desconectar nunca y estar a todas horas trabajando. El tiempo libre para disfrutar haciendo lo que se quiera o sin hacer nada es muy gratificante y parece sano desconectar del trabajo por mucho que apasione porque también hay otros aspectos en la vida que tienen que proporcionar esas gratificaciones. Si no se tienen, uno puede acabar volcado solo en el trabajo.
      Y a pesar de lo sano que es relajarse y desconectar, cada vez hay más gente que parece incapaz de hacerlo.

      Un abrazo

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  27. Hola Conxita,
    Un estupendo relato. Mientras leía se iban dibujando las personalidades de los protagonistas, y la verdad es que no eran para nada halagüeñas (pero claro eso es opinión personal) ;) El poder siempre quiere más y más, no limita y eso es realmente terrorífico, ¿no te parece? No solo por aparentar lo que no somos, si no por el precio que estaríamos dispuestos a pagar y de lo que seríamos capaces para lograrlo.
    Un beso, enorme.

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    1. Hola Irene estoy contigo en que esa incapacidad de saciarse, de acabar un reto y sin disfrutar apenas ya planear el próximo, es algo muy agobiante, porque ni siquiera se saborea el triunfo, solo hay avidez y eso me parece triste. ¿De qué uno escapa? ¿Qué se busca con esa avidez? ¿Qué está cubriendo esa necesidad de ser el mejor?

      Vivimos en una sociedad de muchas apariencias y este tipo de personas viven de eso precisamente. Están en lo más alto, los más prestigiosos y reputados profesionales, ganando mucho dinero pero en cambio son unos pobres desgraciados que ni siquiera saben disfrutar ni del descanso ni del ocio ni de las relaciones personales. No le dan valor, quizás porque aún no se han dado cuenta que las cosas realmente importantes, no son ni el dinero ni el poder ni estar en lo más alto, las cosas que de verdad importan son esos pequeños detalles que ni se compran ni se venden y que al mirar atrás nos hacen sonreír satisfechos. Y se los llama triunfadores.

      Un beso

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  28. Pensaba que la borrachera les llevó al sexo y que después se sentirían "descolocados". Por tanto, me ha sorprendido ese "ya sabían que nada tenía que cambiar" a partir de ese momento.
    Sumar ese aliciente a la adicción al trabajo de Carlos y Raúl puede ya ser definitivo para que sus respectivas no les vean el pelo.
    A mí, que nada más pasa un minuto de mi hora de fin de trabajo, ya me pica todo me resulta ininteligible (por algo siempre llego antes de mi hora y cumplo mis tareas), pero siempre pienso que algunas personas que se quedan después de la hora, aunque no se trate de casos tan adictivos como el de tu relato, tienen detrás muy pocas ganas de volver a casa por el motivo que sea.

    ¡Excel.lent, Conxita! Un beset enoooorme.

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    1. Hola Chelo de hecho la borrachera los libera pero las sensaciones estaban porque eran tal para cual, los únicos que realmente se entendían.

      Carlos y sobre todo Raúl, parecen estar de vuelta de todo, buscando insaciablemente aquello que los haga sentirse bien. El poder, el logro, el dinero, el éxito, pero sigue insatisfecho. Seguramente si se interrogara de forma sincera se daría cuenta de que con su trabajo está cubriendo áreas de su vida en las que no está feliz pero no se va a preguntar, va a seguir con su vida sin cuestionarse qué le pasa y por qué solo se siente feliz en el trabajo, compensando su aburrida vida personal con el trabajo y todas esas aventuras e historias que tiene al margen. Es un insatisfecho que busca más emociones para seguir sintiendo, nuevos objetivos, nuevas metas, nuevas experiencias también en el sexo, lo que sea pero sin resquebrajar la pantalla inmaculada de perfección de su vida. Hipocresía, insatisfacción e infelicidad para un triunfador.

      Chelo es que el ocio, el tiempo de descanso para hacer lo que se quiera, para hacer de todo o para no hacer nada, es fundamental. Es sano valorar y disfrutar del tiempo libre. ¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

      Gracias por tus palabras.

      Un petonàs bonica.

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  29. Un relato con dos momentos, la absoluta obsesión por el éxito, por la parafernalia que rodea el mundo de los negocios, por el postureo. Pienso que están más obsesionados con las sensaciones que les provoca esa mística que por el trabajo en sí. ¿Serían igual de obsesivos si fueran panaderos, por ejemplo? Pero luego viene ese otro giro erótico en el que ambos "machos alfa" se entregan. ¿O quizá lo que pretenden es liarse con lo más parecido a cada uno?
    Un muy buen relato, Conxita. Un abrazo!!!

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    1. Buena pregunta David. Seguramente no es resultaría igual de interesante ser panadero pero también porque tenemos una sociedad que valora de forma distinta las profesiones. Hay profesiones que parecen llevar asociado un halo de poder, de prestigio, de dinero y eso es lo que se acaba valorando y envidiando, ¿no te parece?

      Parecen dos tipos comprometidos con ellos mismos, con nadie más y...¡¡¡Se parecen tanto!!! Se entienden sin hablarse, son una pareja de lo más compenetrada y al final se compenetran del todo, pero seguramente sí ven en el otro lo que les gusta de ellos. Eso sí todos contentos porque todo sigue igual. Apariencias e hipocresía y mostrar una imagen de triunfadores que la sociedad compra. Esa misma sociedad que cuando uno de estos triunfadores enferma o muere, se apresura a decir que ya lo esperaban, que se lo había buscado, que era incapaz de relajarse.

      Me alegra que te lo haya parecido. Gracias.

      Un abrazo

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  30. Ay, que angustia me producen esas cosas, amiga... Con lo feliz que se vive siendo libre... O al menos un poco libre...
    Un abrazo

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    1. Pues tú lo has dicho Ildefonso produce angustia pero cada vez hay más personas que buscan este tipo de triunfos y que viven para esa imagen de triunfador, se dejan la vida y se olvidan de las cosas importantes, esas que ni se compran ni se venden.

      Un abrazo

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  31. ¿Trabajar para vivir o vivir para el trabajo? Llegar a ese límite, traspasando la frontera en la que se deja atrás el ocio, la vida familiar e incluso la salud física y mental solo puede ser propio de grandes ambiciosos que valoran mucho más lo material, el éxito, el ego. Muchos nos hemos visto obligados por las circunstancias (empresas para las que tienes que estar disponible las 24 horas del día, laborables y festivos) a robar tiempo a nuestra vida personal, pero siempre hay que poner una línea roja que nunca se debe cruzar. Siempre he creído que el dinero no hace la felicidad, aunque lo parezca, y cuando uno lo descubre suele ser demasiado tarde.
    Esos dos hombres de negocio, acaban formando un tándem tan cohesionado que acaban compenetrándose de tal modo que hasta acaban compartiendo cama y sexo. Lo que sí dudo es que acaben encontrando la felicidad. Su experiencia, para mí, es solo un sucedáneo a falta de algo mejor y más sólido.
    Un abrazo, Conxita.

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    1. Cierto Josep Ma esa parece ser la cuestión ¿trabajar para vivir o vivir para trabajar?. No sé si solo es el dinero, que por supuesto porque como preguntaba David ¿sentirían lo mismo siendo panaderos? Con todo mi respeto por los panaderos y su durísimo trabajo y lo mucho que se disfruta de un buen pan (cada vez más difícil de conseguir). Seguramente no, pero ni ellos ni la sociedad da el mismo valor a las profesiones.

      Creo que pesa mucho el dinero pero también el poder, el reconocimiento, la admiración eso es algo que se puede llegar a convertir en adictivo. Este tipo de personas están orientadas al logro y al poder, tienen un altísimo grado de exigencia, disfrutan con su trabajo y acaban convenciéndose que es necesario que le dediquen todas sus energías si quieren estar arriba, porque las oportunidades pasan y si dejan pasar ese tren, a saber si volverá.

      Es cierto que hay momentos que toca dedicar más tiempo al trabajo de lo que nos gustaría pero mis protagonistas disfrutan viviendo para su trabajo porque es con lo que son felices y no disfrutan del ocio ni del tiempo libre porque es tiempo perdido y ahí sí que me parece que hay una diferencia muy importante.

      No, no me parecen muy felices pero cómo no se interrogan sobre si lo son, ni sobre qué les está faltando solo trabajan y en esto tienen todos los éxitos pues resulta que ellos y la sociedad acaba pensando que son unos triunfadores, aunque ¿Lo son?

      Un abrazo

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  32. Hola Conxita, esa doble vida: una real y otra de ficción cara al escaparate. Está en el poder (económico y político) es golosa esa libertad, hacer lo que quieras, porque de esa vida real coges la energía que necesitas para seguir adelante en tu trabajo, en tus ambiciones. Todo el mundo lo sabe, todos lo hacen, hombres y mujeres. La reunión de trabajo es un pretexto, el congreso es un pretexto, es una ocasión para dejar libre los instintos más básicos, los que se reprimen, los que encorsetan. Bueno, y volviendo al relato, (todo esto es lo que me inspira claro) al final le has dado la vuelta al trío, qué decepción para la chica de rojo, aunque puede que (o no) haya cobrado por ello. La bisexualidad está presente, el roce día y noche hace que conozcas más a tus compañeros que a tu propia pareja. Me ha gustado ese final inesperado. Pero luego volverán a su modelo de familia, a la imagen que proyectan al exterior, aunque sea una foto vacía, es la que vende y da confianza para seguir... en los negocios, en la política, en el cine, en la música. Se extiende a donde quieras para convencer a los clientes, seguidores, espectadores, lectores, que son un modelo a seguir. Bueno, bueno, ya me voy. Besos mil, Conxita

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    1. Sabes Eme es que creo que vivimos en una vida tan aparente en la que se aplica esa frase que circula por internet Twitter te hace creer que eres sabio, Instagram que eres fotógrafo y Facebook que tienes amigos. El despertar va a ser duro y es que todo es aparentar y mostrar a los demás la mejor fachada de uno.

      Es como dices y después volverán a su vida pública, a esa vida perfecta que todo el mundo puede ver, en la que tienen todo lo que tienen que tener y que no les satisface pero que no cambiaran porque es lo que toca, Se seguirán engañando en que no pueden dejarlo en ese momento porque sería un error y pensando que lo que ellos hacen sí es grande, ellos sí aprovechan su tiempo y son envidiados por su dinero, por su saber o por su vida.
      Nos los venden como triunfadores, allá cada cual con lo que compra.

      Besos

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  33. Final con sorpresa inesperada, de esos que me gustan. Leyendo la historia pensé que sería Ana quien lo dejaría a él pero en el último momento has escapado del final típico y previsible para tirar por otros derroteros, bien hecho. Muy bien narrada la ambición del protagonista y esa búsqueda incansable del éxito en lo profesional, que no en lo personal. Las frases intercaladas en cursiva a modo de pensamientos consiguen que veamos que él trata de autoconvencerse de que ha llegado a lo más alto, de que está satisfecho con su vida, pero en realidad está vacío. Al final su pasión por el trabajo lo lleva a optimizar el tiempo hasta en el sexo, teniendo a mano su pareja profesional y sentimental, con quien comparte lo único que le importa en la vida ¿para qué complicarse? Muy buen relato Conxita. Besos.

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    1. Me alegra haberte sorprendido Jorge.

      Estoy contigo en que seguramente lo más lógico hubiera sido que Ana se cansara, aunque Raúl nos dice que su mujer lo entiende y aprovecha para despreciar a su primera mujer, alguien con quien ha compartido vida, egoísta y frío. Pero también da por pensar en los motivos de ella para aguantar esa ambición desmedida de una pareja ausente, ¿qué obtiene?

      Mi protagonista es insaciable, acaba de conseguir un reto y ya está pensando en el siguiente, ni siquiera sabe disfrutar, sigue persiguiendo y queriendo más. Es insaciable y ni siquiera es capaz de disfrutar.

      Y sí, ¿qué mejor que optimizar el tiempo? Como bien dices comparten lo único que les interesa y encima sus parejas no tienen que preocuparse. La situación ideal para ellos pero sí, no es un triunfador, es un tipo infeliz y vacío, pero prefiere no saber, mientras trabaja y triunfa no tiene que interrogarse sobre la vida que lleva ni los motivos que le hacen preferir estar trabajando que con su pareja.

      Me alegra que te haya gustado.

      Besos

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  34. Hola Conxita,

    en esta historia he visto totalmente reflejada la vida de muchos directivos que he conocido en la zona noble de la oficina.

    Ansían el poder y el éxito. Su ambición les convierte en adictos al trabajo. Aunque también pienso que pasan tantas horas en trabajando porque no quieren estar con sus parejas e hijos. Algo no va bien en casa. Eso se atisba también en tu relato. Al hombre ya no le excita estar con Ana.

    Por otra parte, siempre buscan nuevas experiencias ... y ¿por qué no acostarse con el socio?

    Genial el post! Bravo!
    Besazos!

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    1. Hola Erika seguro que conoces historias parecidas de triunfadores adictos al trabajo. No sé qué pensarás tú pero no sé si es más adictivo el poder y el éxito que el dinero.

      En el caso de mi protagonista es así, prefiere estar en el trabajo que con su pareja. Ni le excita ni está enamorado de ella pero mantiene su fachada de vida perfecta, seguro que es el perfecto compañero, el perfecto padre si tiene hijos, el perfecto vecino, el perfecto ciudadano. Un modelo de perfección.

      Este tipo de personas parecen ser coleccionistas de cromos socialmente aceptados para ser ser un hombre o mujer exitoso, no se cuestionan, ¿para qué? No piensan cambiar nada, no lo necesitan, usan a las personas para lo que necesitan y cuándo no les sirven, las desechan. Usar y tirar. Se engañan hablándose de oportunidades que no se pueden dejar escapar, de tiempo para hacerlo, de su responsabilidad, ...pero lo único que es cierto es que solo disfrutan con eso porque tienen muchas carencias que no quieren resolver.

      Y sí necesitan experimentar a todas horas y con todo y el socio está muy cerquita y encima no pierden el tiempo.

      Me alegra que te haya gustado.
      Besos guapa

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  35. Esa ambición tan grande nunca la he entendido.

    Se olvidan de la familia y se creen imprescindibles. Sólo quieren verse en lo más alto.

    Muy bueno y realista tu relato.

    Un beso.

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    1. Hola Amalia
      En el trabajo se pasan muchas horas y algunos acaban compartiendo más con sus compañeros que con sus propias familias.
      Mis protagonistas prefieren estar con su trabajo que con sus familias, porque el poder y el conseguir estar en lo más alto los motiva mucho más que dedicar tiempo a los que se supone que quieren. Sus prioridades están muy claras, son ellos y su éxito, el resto son porque está bien que estén y a veces para justificar que lo hacen por su bienestar, para que vivan mejor, que tengan una casa más grande, vayan a la mejor y más cara escuela, que sean más felices... como si las cosas dieran la felicidad.

      Gracias por tus palabras.

      Un beso

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  36. Hola Conxita, no es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita, por desgracia la manada de lobos hambrientos de poder no cesa de aumentar....y al final que les queda......? el sexo....válvula de escape...? o solo sexo para seguir tapando sus miedos?
    Buen relato amiga, gracias, pasa buen día, besos anómalos..

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    1. Es así Don Vito es más feliz el que menos necesita pero en cambio cada vez más se añaden nuevas necesidades que nos obligan a estar más y más horas dedicados al trabajo. ¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? Mis protagonistas lo tienen claro, viven para trabajar porque eso es lo único que los hace felices.
      Cada vez necesitan más y nuevos alicientes que los hagan sentirse vivos quizás porque siguen buscando en el exterior lo que les falta a ellos.

      Gracias por tus palabras.

      Te deseo un buen día, saluditos.

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  37. ¿Cuál es el ideal de vida que tenemos en mente? Uff, ahí cabe un amplio elenco de posibilidades, significados claros o difusos que responden a la naturaleza de cada uno. Todos transitamos por la vida con un ritmo particular, y a ello obedece en buena medida nuestra mesura o frenesí para muchas actuaciones.
    Aunque tú planteas este excelente relato en el marco de las conductas obsesivas, y ahí está claro que tus protagonistas se lo tienen que hacer mirar...
    El sexo consentido, como liberador de tensiones, es un antídoto magnífico, pero viendo como está el mundo... andamos escasitos, jaja.
    Ah, las nuevas tecnologías, tema fascinante, que algunos las consideren como un factor de aislamiento (no me consta que sea tu caso), me parece una visión muy simplista, superficial, simplemente depende de uno, las relaciones humanas no las decide un ordenador, solo una persona.
    Abrazos Conxita¡!

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    1. Como dices Paco va a depender del ideal de vida que se tiene y desde luego diría que mis protagonistas lo tienen muy claro y seguramente si les preguntáramos nos dirían que son felices, incluso igual hasta nos decían que son unos privilegiados porque trabajan en lo que los apasiona. Otra cosa es el grado de dedicación o cuando la obsesión hace olvidar que la vida también es otras cosas aparte de estar en lo más alto, el poder, la admiración...
      Los seres humanos buscamos el placer y cuando lo encontramos es difícil que se renuncie a ello, mis protagonistas no lo tienen fuera y sí en el trabajo y en lugar de plantearse que eso es un problema siguen haciendo lo que les produce placer, trabajar. El sexo entre ellos era cuestión de tiempo.

      Sabes creo que nada es bueno o malo por sí solo, está en función del uso o abuso que hacemos de ello. Las nuevas tecnologías tienen muchas cosas buenas pero quedarse solo en ellas es aislarse a pesar de estar comunicado permanentemente y eso no parece muy bueno.

      Un abrazo y que tengas un feliz día.

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  38. Final esperado, Conxita, buen relato sobre las adiciones, diría yo, porque los dos lo están tanto al trabajo como al sexo, y cuando ya no saben qué nuevas sensaciones experimentar, pues cae de cajón... la rubia no deja de ser un florero. Invita a la reflexión, me ha gustado. Un abrazo y feliz fin de semana ;)

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    1. Hola Eva
      Cierto estos dos parecen destinados a entenderse o al menos a utilizarse, porque me da la impresión de que son dos egos que solo se preocupan de ellos mismos y de los que mejor estar bien lejos.
      Necesitan nuevas sensaciones y experimentar y el sexo siempre va bien para eso. Esta vez la rubia no ha triunfado, igual la próxima vez ya estarán aburridos y necesitarán probar nuevas experiencias.

      Me alegra que te haya gustado.

      Feliz fin de semana.

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  39. Esa ansiedad por beberse la vida a tragos hace imponerse retos solo por el hecho de superarlos,... al final quedan pocas cosas por lograr.

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    1. Hola Norte es un afán desmedido por conseguir, una necesidad de seguir y seguir, un más y más que impide disfrutar lo que se va consiguiendo. Acabar un reto y empezar el siguiente, porque como bien dices solo acaba siendo el hecho de superarlos y ni siquiera así están satisfechos.

      Quedan pocas cosas por lograr pero ¿satisface alguna?

      Siguen persiguiendo lo que sea, es un no parar, con la excusa del tiempo que se escapa igual que las oportunidades para no ver el vacío que muchas veces tienen en sus vidas y repiten lo único que les da placer y los hace sentirse vivos.

      Saludos

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  40. He seguido en detalle este relato tan actual, tan común y a la vez tan especial . Un tipo de conducta, muy habitual en nuestro tiempo y que carece de cualquier parámetro ético. Tú lo dejas bien en claro a medida que avanza la historia. Que sin duda es efectiva y visual para el lector. La adicción, ya sea a sustancias o al mero trabajo o al alcohol, es una especie de muleta que algunos necesitan para seguir adelante. Nada más ajeno a mi que la moralina condenatoria. Brillante la parte del descontrol sexual. Contundente cierre del relato. Gran trabajo Conxita. Un abrazo.

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    1. Hola Nestor muchas gracias por tus palabras.
      Es como bien dices un tipo de conducta muy habitual, añades que carecen de cualquier parámetro ético y seguramente es así porque únicamente se preocupan de ellos mismos y de sus triunfos.
      Son adictos al logro, al reconocimiento y al éxito. Algún comentarista añadía que también estaba relacionado con profesiones que tienen más "prestigio" que otras, sea lo que sea este tipo de personas necesitan y dependen del reconocimiento, bien en forma de dinero, en forma de poder o influencia, eso es lo que los hace vibrar y sentirse vivos. Probablemente todo el éxito de esta área de su vida impide ver el déficit de otras muchas. Una persona que no quiere dedicar tiempo a los suyos, que prefiere estar trabajando que con su pareja o hijos es que eso no le está llenando por mucho que utilice toda clase de argumentos para negar esa evidencia.

      El descontrol sexual es algo más en una vorágine de vida, que los agobia y llena al mismo tiempo, porque les gusta esa vida tan ocupada que no tienen tiempo de pensar.

      Abrazos Nestor y feliz semana.

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    2. Por cierto Nestor te dejo el enlace de una compañera que hace una propuesta muy interesante. A ver si te apetece participar.
      propuesta

      Besos

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  41. Voy a utilizar esa tan manida frase, de que: en todos los trabajos se fuma y se bebe... y tu le acabas de añadir una realidad más....también se folla. Más de lo que nos podemos imaginar.
    Muy interesante tu relato, es un tema que da para mucho.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Jajaja Manuel, no creo que lo haya añadido yo aunque sí que parece ser bastante más frecuente de lo que podríamos pensar.

      Mis protagonistas viven en un mundo con mucho estrés, mucha tensión, la que ellos se ponen y la que otros les ponen porque seguramente ellos se dejan con esa búsqueda continuada de nuevos retos, sin saborear el conseguido ya van a por el nuevo.

      Y ¿qué mejor para liberarse de esas tensiones que un buen sexo? Encima sus parejas ni siquiera van a sospechar nada y no van a tener que cambiar ni una coma de sus perfectas vidas, es una gran jugada para ellos, por supuesto como todo lo que hacen estas personas.

      Un abrazo

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  42. Hay una mezcla de temas en tu relato. La adicción al trabajo (o más bien al éxito y a ser el mejor), el egoísmo, una tal vez recién descubierta homosexualidad... En cuanto a lo último creo que también hay una mezcla por parte del protagonista entre esa necesidad suya de ir más y explorar nuevas sensaciones y el reconocimiento de que tal vez su socio le aporte aquello que necesita y que no ha encontrado en sus parejas (y no me refiero aquí solo al terreno sexual). En la vida real también nuestras motivaciones suelen ser complejas y atender a una mezcla de cosas. Tu relato ha sabido reflejarlo.
    Besos

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    1. Hola Lorena sí esa adicción al trabajo es como bien dices, al logro, al éxito, al reconocimiento, a ser el mejor. Este tipo de personas acaban alejándose de la realidad y creen que nadie más que ellos es capaz de hacer tan bien las cosas, por eso no saben trabajar en equipo aparte de por su propio egoísmo, nunca encuentran a nadie que lo haga tan bien como ellos. Son los que más trabajan, los que más aportan, los que más deciden... En un momento dado mi protagonista habla de todos aquellos que han dejado por el camino que se añadían a su carro del éxito pero no aportaban nada. ¿Realmente no aportaban o es que para ellos nunca era suficiente? Cualquier persona que tenga un horario, que tenga una vida al margen del trabajo, la acabaran dejando de lado porque no cumplen sus expectativas ni sus altísimos requerimientos.
      Son personas egoístas, preocupadas solo por sí mismas y que creen que están por encima del resto. Supongo que su socio es el único, que de momento, lo comprende y tiene sus mismas motivaciones.

      Seguramente en los protagonistas podríamos encontrar una necesidad de nuevas experiencias, salirse de lo normal, ser distintos...quizá para intentar sentirse vivos y comprendidos, que sí estoy de acuerdo que no han encontrado en sus parejas aunque el problema es de ellos.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo y feliz semana.

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  43. Un buen reflejo de lo que es gran parte de la sociedad hoy día. Muy bueno. respecto a la pregunta que dejabas en mi blog, aquí te dejo una sugerencia,
    https://www.agapea.com/Oscar-Wilde/De-profundis-y-otros-escritos-de-la-carcel-9788490324820-i.htm

    Un beso!

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    1. Hola Rocío gracias por tus palabras.

      Desgraciadamente para muchos son los triunfadores cuando en realidad son unos perdedores de lo que importa, todo aquello que ni se compra ni se vende y que en muchos casos, cuando enferman se dan cuenta que no pueden recuperar.

      Respecto a ese De profundis muchísimas gracias por la recomendación, te lo agradezco mucho, tal y comentaste una mala traducción puede acabar con el mejor de los textos.

      Besos.

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  44. un relato muy actual, has creado una historia que representa muy bien el tiempo que vivimos.
    saludos

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    1. Hola Karin como dices es una historia del tiempo que vivimos, mucho más preocupados por la imagen que damos que por como nos sentimos realmente.
      Los protagonistas son unos triunfadores, están en lo más alto, todos los admiran, tienen poder, reconocimiento, dinero, prestigio... pero ¿son triunfadores de verdad? ¿Por qué no saben disfrutar del ocio con los suyos?
      ¿Qué les falta? ¿Por qué no lo quieren ver? ¿Qué más persiguen? ¿Por qué no pueden parar?

      Un saludo y feliz semana

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  45. Paso con mucho aprecio a dejarte un cordial abrazo.

    Me encanta visitarte y tus visitas a mi blog.

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    1. Muchas gracias Ricardo.
      Me alegra mucho que te apetezca pasar por Enredando con las letras. Siempre es un placer compartir comentarios y aprender de los compañeros.

      Saludos y feliz semana

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  46. Vidas vacías, vidas que no lo son sin la adrenalina de la competitividad, del triunfo y del éxito. El sexo es un elemento más que debe responder a los mismos parámetros trepidantes y que se agota al instante para buscar nuevas emociones. ¿Cuándo durará esa relación entre los dos socios? No parece que mucho por lo que explicas en el relato.

    Muy buen texto.

    Un abrazo.

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    1. Hola Laura exactamente es eso buscar nuevas emociones que agotan su interés casi sin gastarse, es la búsqueda incesante de no se sabe qué, todo se agota casi en el momento que empieza porque está cubriendo vacíos interiores que no se quieren ver.

      ¿Esa relación? No parece que tenga muchas perspectivas, en todo caso mientras se necesiten y hasta que llegue algo más emocionante y nuevo que de momento parezca motivarlos, igual la siguiente vez sea una rubia o un rubio o una morena o un moreno, o algo que les haga sentirse vivos.

      Vidas muy vacías asociadas muchas veces al éxito cuando en realidad son unos grandes perdedores.

      Gracias por tus palabras.

      Besos

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  47. ¡¡¡¡Hola!!!!! Qué bueno, hay gente tan absorta en el trabajo y que cada vez necesitan más éxito y todo les parece poco. EL final es lo más, ahora los viajes de trabajo tendrán un nuevo aliciente.
    Besos.

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    1. Hola Gema bienvenida de ese descanso, se te echaba de menos.

      Hay mucha gente que vive para su trabajo, por lo que sea, pero su vida es el trabajo, las nuevas tecnologías no ayudan a desconectar. Se engañan diciendo que se les escapan las oportunidades, que solo será un tiempo y la realidad es que son incapaces de relajarse porque es lo que los llena, no hay nada más que realmente les interese.

      Hace unos días estuve en una presentación de una Guía para mejorar el bienestar en el mundo laboral y en la exposición hablaron del origen de la palabra trabajo me sorprendió y la comparto.
      Deriva del latín tripalium que era una herramienta parecida a un cepo con tres puntas que se usaba inicialmente para sujetar caballos o bueyes y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. Tripaliare significa tortura, atormentar, causar dolor. Trabajo es un deverbal de trabajar proviene de tripalliare, que significa atormentar, torturar con el tripallium.
      Me pareció muy curioso que justamente trabajar tuviera ese origen y es que en algunos casos, por desgracia, puede llegar a ser una tortura.

      ¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

      Besos guapa

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  48. Conxita, me ha encantado este relato. El desenlace me ha parecido brutal; no me lo esperaba. Has ido introduciendo tan bien los distintos elementos que el final te ha quedado brillante. ¡Enhorabuena! Por cierto, qué mundo el que describes. La necesidad de poder me es tan ajena que me cuesta entender cómo puede resultarle atractivo a nadie. Pero el caso es que debe ser como una droga... Un fuerte abrazo, Conxita.

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    1. Hola DP me alegra que te haya gustado.

      El poder es adictivo, diría que más incluso que el dinero. Los protagonistas necesitan estar arriba, ser los mejores, que los admiren, que los envidien y para conseguir eso se dejan la vida. Su vida es eso, porque eso los hace felices mientras sus vidas están llenas de carencias que no los llenan.

      Viven en la superficialidad, con esas vidas perfectas que actúan de pantalla. Tiene parejas a las que pueden engañar sin ningún remordimiento, el sexo solo es gimnasia y se puede justificar tienen hijos a los que les dedican momentos de calidad, una mentira más para decir que apenas los ven pero los recompensan con temas materiales.

      Se miente a todas horas e incluso lo peor es que se mienten a ellos mismos.
      Justifican su falta de tiempo libre en excusas del tipo ahora no puedo parar, es mi momento, todo pasa de moda muy rápido, en unos años ya no seré el que esté ahí arriba, tengo que aprovechar y así se les va pasando la vida, porque en realidad no quieren darse cuenta que no les gusta volver a sus casas, que no les gusta la vida que tienen al margen del trabajo, no les gusta su pareja, no les gusta lo que hacen pero no piensan cambiar nada de esa vida perfecta. Prefieren mentir y buscar actividades excitantes en el trabajo que los distraiga de esas vidas monótonas y mediocres que llevan en casa. Lo saben y por eso no les gusta, en cambio en el trabajo brillan. En lugar de cambiar, se engañan y mantienen la perfecta apariencia, no saben que a veces con ese cambio al principio puede parecer que se pierde y después se gana y mucho, se es feliz.

      Triste vida la de estos triunfadores admirados por muchos.

      Un abrazo

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  49. Vaya un final tan sorprendente. Pensaba que Ana iba a darle una muy mala noticia que cambiaría su racha de buena suerte, que se vendría abajo toda esa borrachera de éxito.
    En adelante podrían presentarse como socios en el negocio y socios en el placer :D

    Otro buen relato, Conxita

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    1. Bien JuanRa se trata de sorprender un poco y con el diablo cuesta.

      A Ana le está bien su relación o al menos es lo que él cuenta, tampoco sabemos qué beneficios aparte de los materiales, saca ella de esta relación y porque aguanta a una pareja ausente. De hecho, su pareja solo parece preocuparse porque no se líe con otra, parece que lo conoce aunque él en esta ocasión le hace caso y lo hace con otro.

      Creo que como bien dices están en una borrachera de éxito, donde todo lo que tocan parece convertirse en oro pero que lean sobre Midas y tanto oro a veces acaba mal.
      Su asociación desde luego no les traerá más que ventajas, pueden seguir trabajando después del sexo y así aumentando sus beneficios y sus parejas más tranquilas que nadie.

      Me alegra que te lo haya parecido. Gracias.

      Besos

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  50. Hola Conxita. Me ha gustado y mucho, como todo lo que escribes. Tienes una gran capacidad para "enganchar" al lector y en pocas lineas puedes sintetizar situaciones, emociones y características muy complejas de los seres humanos.
    Besos

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    1. Hola Ambar bienvenida y muchas gracias por esas bonitas palabras que dedicas a mis letras.

      Desde luego el ser humano es muy pero que muy complejo y parece que le gusta complicar la vida en exceso.

      Espero que el verano te haya ido muy bien.

      Besos

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  51. Jajaja, el roce hace el cariño se suele decir, y entre los dos personajes no cabe duda de que ha surtido efecto...
    Hemos creado una sociedad autómata con individuos que van de acá para allá viviendo con enorme prisa y sin tiempo para las relaciones humanas que al final son lo importante. Muchas vidas ficticias dejándose llevar.
    Muy bueno el relato, Conxita.
    Besos

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    1. Pues sí Maripaz como dice ese sabio dicho popular el roce hace el cariño.
      Cierto, vivimos en una sociedad en la que con frecuencia nos olvidamos de lo que importa, se añaden necesidades que en realidad son superfluas mientras lo importante se relega por falta de tiempo. Absurdo. Pero los que están en esta enorme rueda de hamster no se dan cuenta de nada porque muchos los admiran y aclaman. Son personas que viven para el personaje que han creado y se olvidan de quién son realmente, muchas veces ni recuerdan quien son fuera de los focos, solo son esa imagen pública o igual ni siquiera. Se engañan y engañan y buscan contínuamente nuevas experiencias que llenen esas vidas que a pesar de tanto triunfo siguen sintiendo vacías, pero nunca se preguntan, no les gustaría lo que ven. Tristes triunfadores.

      Gracias por tus palabras.
      Besos y feliz fin de semana

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Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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