9 de febrero de 2019

El ladrón de recuerdos


Malena sintió que se le escapaba una lagrimita. En los últimos tiempos era como estar subida en una montaña rusa emocional en la que el mundo que conocía se le escurría a toda velocidad.


El ladrón de los recuerdos cuando vio ese libro de Diego Pita lo compró. No conocía ni al autor ni el contenido pero su título era el reflejo de lo que estaba viviendo. Todo aquello que más temía se había hecho realidad y a su alrededor se acumulaban notas adhesivas, en las puertas de los armarios, en el espejo del baño, en el salpicadero de la cocina, que le recordaban que los suyos desaparecían cada vez más aprisa.
Cada nuevo día era como estar en el coche de salida sin saber qué le depararía. Arriba y abajo. Vueltas a un lado y a otro. Unas veces resultaban claros y entonces sus miedos quedaban atrás. Otras se perdía sin saber ni dónde ni en qué. A ratos la acompañaban aquellos que ya no estaban y ¡cómo dolía! Lo peor era cuando se le aparecía Rafael con sus luces y sobre todo sus muchas sombras. Recordaba cuando se le murió y ese alivio que la hizo sentirse tan mala persona. Algunos dijeron que demasiado pronto aunque para ella «era demasiado tarde». A él le gustaba el campo y a ella la ciudad. A él le costaba trabajar y ella lo hacía. A él le gustaba demasiado el vino y ella lo odiaba. A él se le escapaba la mano y ella aguantaba. A él le sobraba la niña y ella no entendía la vida sin la pequeña. Así que cuando lo de su accidente, su Alicia y ella empezaron a vivir sin sobresaltos ni cambios de humor pero también por aquel entonces su madre enfermó. 
Los olvidos, las lagunas cada vez más frecuentes, la mirada perdida, los silencios vacíos, las preguntas sin respuesta y esa tristeza que se podía tocar en cada uno de sus gestos. Su madre dejó de conocerla, ahí la perdió. Su muerte, varios años después solo fue un trámite. 

Se obsesionó con la enfermedad de su madre.  ¡Necesitaba saber! Opiniones. Investigaciones. Tratamientos. Leyó todo aquello que caía en sus manos. Se presentó voluntaria en estudios e investigaciones. Se sometió a diagnósticos precoces que confirmaron lo que ella siempre había sabido y entonces tampoco se rindió. Una vez dejó de llorar, anotó sus prioridades y sus días se convirtieron en un mar de actividades, iba tachando mientras las notitas se acumulaban. Las pruebas experimentales también.

Lo tenía todo pensado.  Las monjas le habían asegurado que podía contar con la plaza y en unos meses iba a ocuparla. Aquella residencia siempre le había gustado y seguro que la cuidarían bien. «¡Así se ganarían el cielo!». Se sonrió burlona, tenía que arrinconar esos pensamientos tan incorrectos. A Sor Mariana no le harían ninguna gracia. «Allí solo padresnuestros y avemaríassinpecadoconcebido y ¡esos no se le olvidaban!»

Aquella batalla no la iba a ganar. No podía evitar el dolor pero al menos no sería una carga para ellas.

Miró la nota rosa en el espejo y sonrió.
10 de febrero. Dedicar mi libro. Ir a la plaza del ayuntamiento con mi nieta Alicia. .

Le temblaba la mano mientras escribía una dedicatoria. La nota hablaba de un libro especial y ese…Lo volteó ¿Le gustaba? No lo sabía y por más que intentaba encontrar la respuesta, esta se le escabullía. 

Cogió otra de las notas y volvió a escribir.

No es fácil aceptar lo que nos reserva el destino. Mi vida se ha convertido en es un montón de notas para no perderme en mi mente. Se acumulan a mi alrededor, de distintos colores, con cientos de cosas que no quiero olvidar. Cada uno de esos papeles me alertan que mis recuerdos desaparecen cada vez más aprisa. Tiemblo al pensar que puedo olvidar a mis dos amores, mis Alicias, mi hija y mi nieta..
Hoy he rescatado un par de notas, una recordando el evento y otra con una frase muy especial: No te rindas.
¿Mañana? No sé si me acordaré.

Image and video hosting by TinyPic

65 comentarios :

  1. Me gusta decir qué estamos hechos de historias. Qué terrible debe de ser cuando esas historias se disuelven, ese desmadejarnos a cachitos e ir perdiendo quienes somos. Qué terrible también para los seres queridos. Qué terrible enfermedad esa ladrona de recuerdos que nos roba nuestra identidad.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Lorena es bonita ese estar hechos de historias y sí, creo que debe ser terrible cuando se pierden, tanto para el que se da cuenta de esos cambios como para su entorno.

      Recuerdo una vez que escuché que era una enfermedad muy triste y pensé que sí, que perder esas historias y esos recuerdos ha de ser terrible.

      Besos

      Eliminar
  2. Ese ir desapareciendo poco a poco, tiene que ser terrible.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo contigo Alfred, sí ese perderse es terrible y sobre todo el darse cuenta que poco a poco los recuerdos van desapareciendo. Ojalá pronto haya una cura para este tipo de enfermedades.

      Un abrazo

      Eliminar
  3. Hola Conxita,
    Un relato muy triste, emotivo. Debe ser perturbador cuando la bruma borra los recuerdos, el juicio y la capacidad de pensar.
    Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola YessyKan sí tienes razón que es un relato triste, ese darse cuenta que se van perdiendo los recuerdos.

      A mi protagonista le gustaría evitar el dolor a los suyos con su ingreso en una residencia pero eso no va a poder cambiarlo porque es muy triste perderse.

      Un abrazo

      Eliminar
  4. Hola Conxita, si algo nos hace verdaderamente humanos son nuestros recuerdos y si ellos se van, nosotros desaparecemos con ellos. Ojalá pronto y con los nuevos avances en ciencia y medicina todos estos trastornos en la memoria puedan encontrar una solución practica y efectiva. Un gran abrazo y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy contigo Miguel, ojalá se avance en medicina y se solucionen estas enfermedades.

      ¿Qué somos sin nuestros recuerdos? Cuando desaparecen somos otros y es muy doloroso tanto para el que lo sufre como aquellos que están a su alrededor.

      Un abrazo y muy buen fin de semana

      Eliminar
  5. Uff!! Así ando con mi madre, así que imagínate cómo me ha emocionado tu relato. Que duro es vivir lo con tu madre, pero también vivir lo en primera persona. En fin...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Laura lo siento mucho porque es una enfermedad muy triste y agotadora especialmente para los familiares que cuidan de estos enfermos. Ojalá pronto se encuentre una cura.

      Este relato está inspirado en una persona que conocía, que tenía mucho miedo de perderse en su mente, dejar de recordar, dejar de ser quien era y sobre todo lo que más la preocupaba era, si llegaba el momento, no dar más trabajo a los suyos, quise con el relato hacerle un pequeño homenaje.

      Un abrazo

      Eliminar
  6. Jo Conxita, me he emocionado leyendo tu relato. Creo que el alzheimer es una de las peores enfermedades que existen: condenados a vivir olvidando. Es horrible. Pero ¿Sabes? A veces, lo importante es vivir siendo amado. Aunque, pienso que la peor parte se la llevan los familiares, los cuidadores,... No tengo palabras para expresar lo que creo que deben sentir.
    Bellas palabras. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Macarena muchas gracias por tus palabras.
      Hace muchos años una persona que cuidaba de su madre enferma me dijo es una enfermedad tan triste, solo tienes que mirar sus ojos y creo que aquello se me quedó grabado. Es evidente que no hay ninguna enfermedad alegre, que nadie lo desea pero olvidarse de quién se ha sido, perder los recuerdos, la historia... me parece horrible como tú dices.
      Cada vez hay más iniciativas que buscan apoyar no solo a los enfermos sino a los cuidadores, porque es durísimo y necesitan que se los ayude.
      Ojalá se destinaran más recursos a la investigación y esta avanzara a pasos agigantados y conseguir una cura y entonces sí olvidarnos esta vez de esta enfermedad.

      Un beso enorme

      Eliminar
  7. Un relato precioso sobre una realidad muy dura que experimentan, desgraciadamente, muchas personas. De tu protagonista me gusta su actitud luchadora, su no rendirse ni dejarse llevar antes de tiempo por la pena y la desesperanza. Ojalá, si alguna vez hiciera falta, yo supiera ser tan valiente y tan positva.

    Me ha encantado, Conxita. Un granito de arena más hacia la concienciación y la reflexión sobre el padecimiento de estas personas.

    ¡Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Julia un placer tenerte de nuevo por aquí, se te echaba de menos compañera.
      La protagonista como bien dices es una luchadora, no se rinde y se enfrenta con determinación, si no puede vencerlo al menos se lo pondrá difícil. Su actitud me parece muy valiente. Ojalá se hubiera avanzado mucho más con esta terrible enfermedad y en poco tiempo la podamos olvidar.

      Es una enfermedad terrible porque deja a las personas sin historia y si ellas sufren, para sus familiares que las van viendo desaparecer también es terrible. ¿Quién cuida al cuidador? Como leí hace un tiempo, cuando la persona enferma se va, a la familia le queda el haberlo dado todo porque esa persona esté lo mejor posible y sobre todo se sienta querida.

      Un beso y muy feliz semana

      Eliminar
  8. Lo peor para la persona enferma deben ser esos momentos de lucidez en los que se da cuenta de su enfermedad. Y para las personas que le rodean, verla deteriorarse hasta el punto de no reconocer a sus seres queridos.
    Una enfermedad cruel, que has descrito estupendamente.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Macondo como bien dices esos momentos de lucidez en medio de la enfermedad han de ser terribles y para los familiares ver desaparecer a aquellos que fueron, también.
      Una enfermedad muy cruel como dices, que ojalá no estuviera tan presente.

      Un beso y feliz semana

      Eliminar
  9. Qué fuerte tu relato. He trabajado con abuelos en ese estado y el alma me quedaba "arrugadita" cuando no recordaban nada, a veces ni siquiera a los propios hijos...

    Una excelente historia, como siempre...un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola querida Alma, antes de nada mandarte un abrazo enorme, tú ya sabes.

      Qué bien lo has descrito con ese alma arrugadita, porque es como si se te encogiera el alma ante tanto dolor cuando ni siquiera reconocen a aquellos a los que más quieren, es muy triste.

      Gracias por tus palabras.

      Un beso

      Eliminar
  10. Y al otro lado de la balanza, están las personas "sanas" que se empeñan en "borrar" ciertos recuerdos, sobre todo amorosos, de su memoria. Al fin y al cabo, con el tiempo, uno aprende a recordar "sin dolor". Pero hay que darle tiempo al tiempo. Es injusto desear olvidar cuando tantas otras personas luchan por recordar incluso hasta los desamores. Todo es parte de la biografía. Luces y sombras.
    Te dejo un abrazo, Conxita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Julio David muy buena aportación la que aportas con tu comentario. Ese querer borrar lo que ha sido porque ha dejado de ser cuando forma parte de nosotros, de lo que hemos sido, somos y seremos, como si pudiéramos eliminar aquello que no nos gusta o que nos ha dolido.
      Me gusta ese recordar sin dolor, quizás es que el tiempo lo acaba matizando todo y cuando dejamos de estar secuestrados por la emoción entonces somos capaces de poner cada recuerdo en su lugar y deja de doler.

      Estamos compuestos de luces y sombras y sí también somos nuestros errores, aquello que nos dolió o que no salió bien, aquellos amores y también los desamores y desengaños, se trata de aprender de aquello y para eso también se necesita tiempo.

      Un abrazo

      Eliminar
  11. Sí que debe ser duro perder los recuerdos, dejar por el camino tu historia, borra de tu memoria los rostros de los seres queridos y, en definitiva, convertirte en una extraña para ti misma. Muchas personas que padecen Alzheimer tienen miedo de su propia imagen en el espejo. Yo siempre he creído que ese es miedo creciente a un mundo cada vez más desconocido el origen de la agresividad que muestran tan a menudo. Pero tu Malena es una mujer muy lúcida y ese mismo miedo, después de sufrir la enfermedad de su madre, es lo que la impulsa a luchar.
    Me ha gustado mucho, Conxita. Como siempre, es un gran placer leerte.
    Miles de besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ana, muy interesante lo que comentas. Esa agresividad como miedo a lo desconocido y a ese desconocido que les devuelve el espejo y al que no reconocen. Es una enfermedad muy cruel, que no respeta nada ni a nadie y ojalá los investigadores nos den pronto soluciones a este terrible mal.

      Mi Malena es una mujer fuerte, que no se rinde y que tiene claro su camino, la enfermedad la asusta, mucho, pero no la va a detener y planifica su futuro para que afecte lo menos posible a los que quiere pero en eso se equivoca, los ayudará en su cuidado pero no podrá evitarles el dolor, porque si es terrible para los enfermos, para las personas que están a su lado también es muy doloroso.

      Muchas gracias por tus palabras querida Ana.

      Besos y muy buena semana

      Eliminar
  12. Cada vez que olvidamos, que perdemos un recuerdo es como si nos extraviásemos en nuestro transitar, como si dejásemos en el camino una parte de nosotros,... y lo más duro es mientras somos conscientes de ello,... después, solo desear un poco de dignidad.
    Como siempre, me ha encantado Conxita!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Norte estamos compuestos de historias y de recuerdos y sí, perderlas es perdernos o como tú tan bien lo has escrito dejar en el camino una parte de nosotros.
      Es muy doloroso ese tránsito en el que se va siendo consciente que la enfermedad avanza, que se dejará de ser y que se olvidará incluso a aquellos a los que más se ha querido. Ojalá se investigara más y se encontrara una cura para una enfermedad que cada vez afecta a más personas.

      Gracias por tus palabras.

      Y espero que aunque G+ se haya olvidado de los usuarios y su gestión del cierre sea muy poco considerada, espero seguir contando con tantos compañeros a los que esa red me ha permitido conocer. Espero que recuperes los comentarios y toda la información de tu blog.

      Besos y buena semana

      Eliminar
  13. Vivir de recuerdos es, para algunos, una pérdida de tiempo, el resultado de una nostalgia de viejo, aferrarse al pasado y dar la espalda al presente y, ya no digamos, al futuro. Pero cuando ya no queda apenas futuro o este se presenta vacío, cuando uno teme que su pasado desaparezca de su memoria, se esfuerza en recordar toda la felicidad (poca o mucha) vivida y así revivirla y prorrogarla hasta que su mente se apague. Entonces son sus seres queridos los que mantendrán viva la memoria de esa persona que se fue.
    Un bello relato impregnado de tristeza, pero que muestra una cruda realidad cada vez más frecuente.
    Un beso, Conxita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Josep Ma, muy buena la matización que incorporas con tu comentario. Es cierto que vivir aferrado al pasado no es saludable, que es importante no aferrarse y sí vivir el presente pero también lo es que estamos hechos de historias que hemos ido incorporando con los años, que forman parte de nosotros y perderlas es perder una parte de nosotros, de nuestra esencia. Ayudar a recuperar esos recuerdos, que no se pierdan, esas conversaciones entre abuelos y nietos, que se compartan vivencias, que formen parte de ellos y que cuando no estén al recordarlas los tengamos muy presentes.

      Es una enfermedad muy triste, ojalá hubiera una cura y nadie más tuviera que temer perder sus recuerdos.

      Un beso y feliz semana

      Eliminar
  14. Ese ir perdiéndose en la niebla del olvido ha de ser aterrador.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Albada Dos sí como bien dices ha de ser aterrador, ojalá se encuentre pronto una solución y los enfermos y sus familiares dejen de sufrir por ello.

      Un abrazo

      Eliminar
  15. Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo contigo Susana A, es una enfermedad terrible tanto para los enfermos como para sus familiares.

      Besos y feliz semana

      Eliminar
  16. Respuestas
    1. Al menos que nos dejen la esperanza intacta, no rendirse y seguir. La desesperanza poco nos aporta.

      Salut Miquel

      Eliminar
  17. Qué bien has sabido ponerte en la piel de una enferma de Alzheimer. Debe ser espantoso ser consciente de que tus recuerdos desaparecen poco a poco y con ellos lo que es una vida.
    Sin recuerdos, sin la huella de nuestras vivencias no somos nada.
    Lo que más me ha gustado de la protagonista ha sido esa fuerza para luchar hasta el final, aunque sabe de antemano que la batalla está perdida no quiere ser vencida sin resistirse. Bien por ella.
    Me has dejado la piel de gallina.
    Buen texto, duro pero muy real.
    Un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paloma sí esa fuerza de la protagonista es lo que más me gusta de ella, ese no rendirse y aunque como bien dices, Malena sabe que no va a ganar esa batalla pero tampoco lo va a poner fácil, no va a dejar de resistirse.

      Esta historia está inspirada en una amiga que ya murió, que se sabía candidata a tener esta enfermedad, luchaba para retrasar sus efectos, asistía a talleres de memoria y la ejercitaba continuamente con todo tipo de ejercicios, ella quería pensar que lo tenía todo programado para que los suyos no sufrieran pero no salió cómo esperaba aunque no murió de Alzheimer.

      Es un relato muy duro, lo sé y salió así, ojalá se encontrara pronto una cura porque es una enfermedad muy cruel para los enfermos y para sus familiares que ven cómo la enfermedad la consume y la hace desaparecer.

      Besos y muy feliz semana

      Eliminar
  18. Hola Conxita,
    ¡Todo un ejemplo de superación!. Es un relato duro como la vida misma.
    Siempre es un placer leerte.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carmen mi protagonista es una mujer fuerte, que no quiere que la enfermedad le gane por adelantado y decide aprovechar la vida al máximo sin rendirse.

      Por desgracia es un relato duro y demasiado habitual, ojalá la ciencia avanzara mucho más rápido y pudiera ser ya algo del pasado.

      Gracias por tus palabras.

      Besos

      Eliminar
  19. ¡Qué duro! ¡Cuánta impotencia en la lucha contra ese ladrón! Un gran relato. Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la palabra Marisa, impotencia pero la protagonista en lugar de dejarse vencer por el desanimo, sigue aprovechando cada minuto de su vida y no deja que contagie de tristeza su tiempo.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo

      Eliminar
  20. Una de tus mejores entradas -
    Te luces con los giros y las palabras en un texto corto lleno de vida...
    Un abrazo compañera de letras
    Y sigamos brindando por un cambio en el mundo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mucha, gracias por tus bonitas palabras.

      Creo que la protagonista es una auténtica mujer coraje, que en lugar de caer en manos del desánimo, sigue con su día a día, luchando aunque sepa que esa batalla va a ser complicada de vencer.

      Ojalá haya cambios en el mundo, empezando por aquellos que venzan a esta cruel enfermedad.

      Un abrazo y feliz semana

      Eliminar
  21. Un relato que refleja una realidad durísima, que todos tememos. El proceso del deterioro es lento y en una primera instancia se puede pensar que son olvidos producto del estrés.
    Pero en el caso de Malena ya hay un antecedente familiar, entonces el miedo a lo que se avicina ha de ser tremendo.
    Sin los recuerdos perdemos la identidad, es como si camináramos en una niebla en la que no podemos distinguirnos ni a nosotros mismos.
    Muy bien contado, Conxita.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Mirella como bien dices esos olvidos pueden deberse a muchas circunstancias pero mi protagonista ha vivido esos olvidos en su madre y de ahí que su preocupación se torne obsesión por saber más, por saber cómo hacerle frente y no desesperarse ni cambiar su vida.
      Es una enfermedad terrible, es un perderse y como bien dices caminar entre nieblas sin ni siquiera ser capaz de reconocerse.
      Otra compañera comentaba que con frecuencia estos enfermos ni siquiera reconocen su imagen en un espejo, se convierten en desconocidos y eso tiene que ser terriblemente angustioso y que explicaría la agresividad que a veces aparece en personas que nunca antes mostraron estas conductas.

      Gracias por tus palabras.

      Besos

      Eliminar
  22. Precioso y emotivo, con connotaciones reflexivas en cuanto a la voluntad y fortaleza. La protagonista después de vivir un sin vivir con el que fue su esposo, le tocó lidiar y llorar con la enfermedad de su madre, y aún sabiéndose ella con la misma enfermedad no se rindió y creo que no se rendirá hasta su último día.

    Fiel reflejo de lo que se puede conseguir con una actitud contraria a la negativa, y vivir para quienes te aman y amas es una gran obra, y aún más vivir porque siempre hay esperanza.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me quedo con tu bonito mensaje Mila y es ese canto a la esperanza, a la positividad que con todo en contra muestra la protagonista. La enfermedad puede llegar pero no va a derrotarla por anticipado, no va a hacer que su vida se torne gris antes de tiempo.

      Yo también creo que mi protagonista no se rendirá, es una luchadora, a la que la vida no siempre se lo ha puesto fácil pero le ha hecho frente, no ha dejado de luchar por seguir viviendo de la manera que quiere vivir.

      Besos y muy feliz semana

      Eliminar
  23. Es terrible y muy triste perder los recuerdos .
    Muy emotivo tu relato, reflejando una cruda realidad.
    Una cruel enfermedad. Pero nunca hay que perder la esperanza...
    Un beso. Feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Amalia, es una cruel enfermedad que convierte a la persona en una auténtica desconocida para ella misma y para aquellos que la quieren. Una enfermedad durísima para el enfermo y su entorno, una enfermedad que con el aumento de la esperanza de vida aparece con más frecuencia y ojalá pronto se la venza.
      Hace un ratito en el autobús escuchaba a una señora de ¡90 años! decirle a otra más joven de ella que lo más importante era tener la cabeza bien puesta y que ella con noventa la tenía. La otra le decía: yo con su edad no saldría de casa y la nonagenaria le ha respondido ¿Y por qué no lo voy a hacer? Estoy muy bien y lo que no quiero es quedarme en casa. ¡¡¡Bien por ella!! Esa es la actitud.

      Besos y muy feliz semana

      Eliminar
  24. ¡Qué bonito, qué emotivo y qué terrible! Conozco algún caso de gente que se ha obsesionado tras padecer la enfermedad alguno de sus progenitores.
    Mi sentimiento hacia esa dolencia es ambiguo: por una parte, me parece terrible y muy doloroso imaginar lo que puede haber en esas cabezas que tan pronto tienen un atisbo de luz en su memoria, como se quedan a oscuras; pero, por otra parte, esa inconsciencia, ese no darte cuenta de lo que te pasa, a partir de un determinado momento, me parece deseable. Mi padre las últimas dos o tres semanas estaba muy triste y decaído y es que se daba cuenta de que se estaba yendo por días. Eso me parece mucho más duro que la inconsciencia, aunque tampoco lo tengo muy claro.
    Un hermoso relato que muestra un gran cariño por el personaje.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rosa sí es una enfermedad muy cruel y entiendo perfectamente esa dualidad que comentas. Como tú pienso que ese estadio inicial en que la persona empieza a darse cuenta que la enfermedad avanza, que los olvidos son demasiado frecuentes, que cada vez hay más espacios desconocidos en los que no recuerda lo que ha hecho ni con quién ha estado ni siquiera dónde, eso ha de ser terrorífico y muy cruel. Después los casos que he conocido, los enfermos parecen no darse cuenta pero como me dijeron una vez tienen una mirada tan triste que no sé si es así, desde luego sus familiares, aquellos que los quieren sufren muchísimo viendo ese deterioro y la pérdida de la persona que quieren. Es devastador y muy doloroso.
      Buf no soy capaz de saber si es mejor esa inconsciencia o el ser consciente que se va apagando la persona que quieres y que tanto ella como nosotros lo sabemos. A diferencia de nuestros mayores que convivían varias generaciones, actualmente da la sensación que no afrontamos tan bien como ellos ni la enfermedad ni la muerte de los que queremos.

      Es un personaje entrañable, una mujer muy fuerte, que no se rinde y generosa hasta el final que inspiré en una amiga que ya murió.

      Besos y muy feliz semana

      Eliminar
  25. A mi padre le pasó. Perdió sus recuerdos, perdió los nombres de los que le amábamos. Perdió toda su historia por un camino que se nos hizo tortuoso y desconocido. El final fue el de siempre, el que se marchó fue él y nos dejó la incertidumbre de no saber si pudimos hacer algo más, a parte de acompañar sus horas vacías.
    Tu relato me ha hecho recordar y enjugar alguna lágrima furtiva.
    Te doy las gracias, amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Franciscodurísima experiencia querido amigo pero lo que sí seguro supo es lo mucho que se le quiso y se le cuidó y ese es el consuelo cuando ya no están tampoco físicamente.

      Es una enfermedad muy cruel, con los enfermos y también con todos los que los quieren, que ven como esa enfermedad se los lleva en vida, les quita sus recuerdos, sus historias, su vida. Es también terrible para los familiares cuidadores.

      Un beso enorme y que tengas una buena semana.

      Eliminar
  26. Uffff qué duro. A una de mis abuelas le pasó y todo lo que te diga es poco, llega un momento que esa persona ya no es tu familiar, es un ser que respira y te mira sin ver. No hay palabras para describirlo y como dices, en esos casos, la muerte es un puro trámite, ya han muerto hace tiempo.
    Muy feliz día y muy muy bien escrito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay sí Marigem es como dices, se pierde a esa persona a la que se quiere, no recuerdan, no reconocen y se pierden, es tristísimo y ojalá pronto haya una cura para esta enfermedad tan devastadora.

      Mi protagonista lo vivió en su madre, la perdió en vida y después su muerte era casi un trámite y un alivio porque se deja de sufrir pero se ha hecho todo lo que se ha podido para que esté bien.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Un beso enorme

      Eliminar
  27. Tener que vivir sin la memoria no es tan terrible, creo. Lo que me parece terrible es notar que la vas perdiendo y que terminarás sin ella.

    Las notas no suplen las vivencias. Solo recuerdan. Y ello es como si no tuviéramos nada entre los dedos.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ignacio las notas parecen un intento de negar que se le escapan los recuerdos y sí por supuesto, no suplen las vivencias que sabe que acabará olvidando.

      Es una terrible enfermedad que convierte a los enfermos en unos desconocidos también para ellos mismos.

      Besos y muy buen fin de semana

      Eliminar
  28. Hola Conxita, tu relato me ha dejado tristona. No quiero imaginar pasar por eso, ni ninguno de los míos, ni yo misma. Los recuerdos forman parte del puzzle de la vida y no concibo vivir sin ellos, sean agradables o dolorosos. Pretendemos a toda cosa borrar estos últimos, pero acabo de ser consciente de que no hay que eliminarlos sino solo apartarlos en ese cajón de sastre que es la mente ya que sirven de manual de "qué no hacer". Pobres de esas personas que se quedan sin unos y otros por culpa de esta incurable enfermedad.

    Un beset molt fort, perla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Chelo, lo entiendo perfectamente porque es muy triste. Ojalá nadie tuviera que pasar por esa terrible enfermedad. Los recuerdos son todo aquello que hemos vivido y si nos despojan de eso nos convierten en otros.

      En la línea de lo que comentas sobre ese cajón de sastre, es muy buena opción. Los buenos y los malos están ahí, no se trata de ensalzar solo lo que nos gusta y desterrar lo que no, simplemente es aprender a aceptar lo bueno y lo que no lo es desde aquello que tiene sentido para nosotros, lo que nos aporta lo guardamos porque es valioso para nosotros y lo que no, lo dejamos en ese cajón que tú dices pero sin molestar, sin que nos distorsione pero tampoco sin eliminar, apartarlos como dices. Se trata de nuestra decisión y eso es lo que vale.

      Un petonàs bonica i bon cap de setmana

      Eliminar
  29. Hola Conxita, como ya te han comentado, pues sí, un trance muy duro. Algunas personas llevan por todo equipaje en la vida... sus recuerdos, si pierden eso, lo pierden todo. No quiero ni imaginar como sería enfrentarse al Alzheimer hace cien años, sin la tecnología que puede ser un punto de apoyo importante, aunque no determinante, en fin, imagínate tantas dolencias crueles, como las soportarían hace más de un siglo.
    Un relato excelente, como siempre.
    Buen finde, querida Conxita ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paco sí es un tema muy duro, para los enfermos y para sus familiares.
      Pensaba en ese avance de la ciencia y en la manera de mejorar la calidad de vida de los pacientes e insisto de sus familiares que hubiera sido imposible hace 100 años, por desgracia aún no hay cura para esta terrible enfermedad que se lo lleva todo. Pensaba en la contradicción que resulta de esa mayor esperanza de vida y por tanto más años de vida si no se pueden disfrutar con plena conciencia.

      Gracias por tus palabras.

      Besos

      Eliminar
  30. Otro de tus relatos cargados de sensibilidad social y humana.
    Qué horrible tiene que ser quedarse sin recuerdos, que es como quedarse sin identidad.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ángeles quedarse sin identidad o convertirse en un desconocido para uno mismo, ¡¡¡terrorífico!!!
      En esta enfermedad ¿para qué sirve una mayor esperanza de vida si ni siquiera se sabe?
      Por desgracia es un tema que es demasiado frecuente y en el que hasta el momento la ciencia no ha encontrado la manera de detenerlo ni eliminarlo. Esperemos que pronto lo haga.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo

      Eliminar
  31. Ay, me has dejado temblando... Y lo mas triste es que es tan real como la vida misma... Ayyyyyyyyyyyyyy

    Un abrazo, amiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ildefonso por desgracia demasiado habitual.
      Disfrutar de cada momento intensamente y esperar que pronto encuentren un remedio que destierre para siempre esta terrible enfermedad.

      Un abrazo

      Eliminar
  32. La enfermedad…

    Eso que unos “vivirán” y otros no!

    Me vienen a la memoria dos situaciones: mi madre, ya fallecida, tuvo alzhimer durante bastantes años. No viví especialmente su enfermedad. La distancia geográfica y el hecho de que mi padre se ocupó siempre de ello, en residencia los dos durante todo el proceso, hizo que lo viviese como un acontecimiento más de los que suceden en la vida. Reconozco su relevancia tanto en la persona que lo va sufriendo como en la familia. Pero ahí queda todo. No tengo esa visión/experiencia que me haga lamentar nada.

    La otra situación la viví cuando un vecino al que hacía mucho tiempo que no veía, sí sabía que estaba enfermo de algo relacionado con la mente, lo encontré paseando a buen ritmo por la calle. Al ponerme a su lado y saludarle sonriente, hacía un espléndido día de sol primaveral, él también me sonrió… Tras algunas palabras por mi parte, me dijo sonriendo: “no te reconozco, pero por la forma en que me hablas sé que eres de casa”.

    El río de la vida que cruza el valle sigue fluyendo a su propio ritmo… Cada cosa, cada vivencia, cada uno de nosotros, enfrentará cada situación que deba de enfrentar. No estando presentes algunas, ¡no lo estarán jamás!, a qué vivenciarlas aunque no sea sino intelectualmente.

    La semilla de los vilanos del diente de león, llevados por el viento, caerán, y puede que fructifiquen, donde “éste” les lleve…

    Abrazos Conxita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Ernesto me han parecido muy emocionantes esas palabras de tu vecino no te conozco pero por la forma en que me hablas sé que eres de casa, impresionante, gracias por compartirlas.

      La enfermedad está ahí, es cierto y distinta también la manera en que cada uno de nosotros la afrontaremos. Es importante aprender a valorar los momentos y a hacer que nuestra vida importe.
      Me has hecho pensar que la distancia hace que nuestra percepción también de la enfermedad sea distinta, de hecho he pensado en aquello de ¿la distancia hace el olvido o el roce hace el cariño? Sea lo que sea sí me parece que hay personas que no están ni estando y algunas que no están y lo están mucho más.

      Gracias por la reflexión, esta y la de tu blog.

      Un abrazo

      Eliminar
  33. Contxita ponerte en la mente de una persona que olvida sus recuerdos es difícil si no has tenido la experiencia. Me apena estas personas que lo sufren. Cuidé a mi madre durante nueve años. Cuando lo que parecía una depresión la tenía callada y repetía las cosas. Desconocía el nombre y esta enfermedad y te puedo decir que darse cuenta que se te olvidan las cosas en las primeras fases es doloroso para el enfermo, cuando la enfermedad avanza es más doloroso para la familia y quien los cuidan. Ahora soy auxiliar de clínica y trabajo con grandes dependientes y discapacitados muchos de ellos con Alzheimer y nada se puede hacer contra la enfermedad. A pesar de los avances todavía no tiene cura. Lo mejor que podemos hacer las cuidadoras es darles cariño y cubrir sus necesidades de todo. Es una enfermedad que se lleva los recuerdos del pasado, del presente y no saben del futuro. Te puedo asegurar que yo ahora con una edad que más o menos tenía mi madre enferma me lo pienso y tengo un miedo atroz a perder la memoria. Gracias por dedicar este relato a estos enfermos. Un abrazo.

    ResponderEliminar

Mil gracias por tu comentario.
Conxita

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger... !--Inicio Ley cookies PdB-->