27 de febrero de 2016

Mamá gata

pintura de Francine Van Hove
Sus ojos verdes los miraban, sonreía orgullosa, ¡los quería tanto!

Lo reconocía, algunos decían de ellos que eran una extraña familia, rara muy rara, que se había ido componiendo según los vaivenes de la vida. Para ella, eran los suyos, solo ellos, sabían lo que le daban y cómo cada uno, con esas cualidades que admiraba, hacía que fueran felices.

Marisa miró a Víctor, su compañero, sentado en el sofá. Sintió una ternura inmensa por ese hombre grande y cariñoso que la había acompañado, sin ninguna vacilación, en cada momento de su vida.

12 de febrero de 2016

Nadie avisó

El teléfono la sobresaltó, se acercó a descolgarlo mientras se preguntaba qué le venderían esta vez, últimamente todas sus llamadas eran para eso, a ver cuándo recordaba dar de baja ese número fijo, total ya tenía el móvil.

—¿Marta Valero Cobos?

—¿Sí?

—Llamo de policía de fiscalía.


Todas sus alertas se pusieron en marcha, eso sonaba a oficial, ¿qué querían de ella? Escuchó la voz del hombre presentarse y a continuación explicarle el motivo de su llamada. Conforme el tipo hablaba, su cara iba adquiriendo una expresión de incredulidad. Aquello tenía que ser una broma de mal gusto. Por si acaso, apuntó los datos que le dio, después de decirle que por supuesto sí, que claro que se presentaría en la comisaría, pero cada vez estaba más convencida de que le estaba tomando el pelo. 

¡Eso no pasaba! A ella nadie le había dicho nada de eso.

30 de enero de 2016

La dimensión desconocida

Aquella vez estaba segura que estaba controlado. No le iba a pasar más, se lo juraba y re- juraba, mientras lo preparaba todo.  

La última vez, se había cansado. A ella no se la derrotaba fácilmente, jamás se rendía sin plantar batalla y estaba harta de aquella acumulación de “viudos”. No pensaba seguir con esa peregrinación de días y días intentando aparejarlos, o desaparecían para siempre o lo solucionaba.


14 de enero de 2016

Un día cualquiera

Aquella mañana cuando se levantó se sentía bien, había dormido de un tirón, sin sobresaltos ni pesadillas de ningún tipo. El agua de la ducha la despejó aun más, su tez límpida y sus ojos claros le devolvieron una sensación de descanso.
«Hoy puede ser un gran día…»
La canción resonó en sus oídos mientras esbozaba una sonrisa, se sentía estupendamente. De camino al trabajo, abrió el móvil que la saludó con un mensaje entrante de Mila. Sus palabras acerca de la última fotografía que había publicado, la llenaron de alegría.
«Gracias preciosa, me ha dado un subidón de energía positiva».
Así se sentía. Era martes y seguramente podría ver a Mario antes de que llegara a su oficina, ya había vuelto de su viaje.

30 de diciembre de 2015

Mis deseos para el 2016

Ese año iba a ser distinto. Lo sabía, para eso y para no quedarse en blanco, como le pasaba cada año en el momento de las campanadas, había decidido escribir su lista de deseos. 

Todos lo hacían y seguro que les funcionaba.

Alicia tenía claro que ese año iba a ser distinto, tenía que ser diferente porque ella así lo había decidido.

Animada tecleó en su móvil el enunciado de su lista...la tenía clarísima: «Mis deseos para el 2016», quería continuar, pero, sus dedos no se movían. ¿Dónde estaban las ideas? ¿Qué era lo que iba a anhelar? ¿Aquello que deseaba conseguir? Aparte de salud, paz y felicidad para los suyos, los más cercanos y para ella… ¿Qué más podía pedir?

¡Ni una idea, no podía ser!


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