14 de enero de 2016

Un día cualquiera

Aquella mañana cuando se levantó se sentía bien, había dormido de un tirón, sin sobresaltos ni pesadillas de ningún tipo. El agua de la ducha la despejó aun más, su tez límpida y sus ojos claros le devolvieron una sensación de descanso.
«Hoy puede ser un gran día…»
La canción resonó en sus oídos mientras esbozaba una sonrisa, se sentía estupendamente. De camino al trabajo, abrió el móvil que la saludó con un mensaje entrante de Mila. Sus palabras acerca de la última fotografía que había publicado, la llenaron de alegría.
«Gracias preciosa, me ha dado un subidón de energía positiva».
Así se sentía. Era martes y seguramente podría ver a Mario antes de que llegara a su oficina, ya había vuelto de su viaje.


Se miró coqueta en un escaparate.
«Estoy guapa»
Hoy no iba a dejar que nada ni nadie empañara esa sensación de que podía comerse el mundo, todo lo que se propusiera lo iba a conseguir. Era fácil sentirse inspirada.

En el despacho, incluso llegar la primera le provocó una sonrisa, aprovecharía esos minutos para adelantar el trabajo antes de su primera reunión. Mientras escribía, miraba de reojo el móvil, comprobó que tuviera el volumen dado.
«Todo perfecto»
Subió el volumen al máximo, no quería perderse su mensaje. ¡Tenía tantas ganas de verlo! Miró el informe, aún podía aprovechar esos 10 minutillos hasta que él llegara.
A las 8.10 seguía concentrada aunque lanzando miradas al móvil que no sonaba y al reloj del ordenador.
«¿Dónde estás Mario?»
Consiguió controlar la impaciencia, acabando en el tiempo que se había propuesto. Realmente cuando se ponía a fondo, aligeraba los temas.

A las 08.15 empezó a preocuparse. «¿Hemos quedado, no?» Lo cierto es que ella no le había preguntado, había dado por supuesto que él tendría tantas ganas de verla como ella a él. Hacía una semana que no se veían, no podía resistir ni un día más sin verlo.
08.20. «¿Dónde estás Mario? No, no quiero enfadarme. Habrá salido más tarde de casa, seguro que ahora me llama».
08.30. «Nada».
A las 08.45 se dio por vencida, desconecto el volumen del móvil. Su cara se había ido apagando conforme avanzaban los minutos y la decepción calaba en ella.
«Seguro que había un buen motivo, le enviaría un mensaje y la llamaría luego».
En aquel momento su teléfono fijo sonó, la llamada distrajo su atención monopolizado por cuestiones que no podía resolver en un bucle de difícil solución. Abrió el correo y el mensaje no esperado, la irritó especialmente.
«Puñetas, ¿no pueden hacer nada a derechas?»
Ese problema, le iba a suponer a ella dar la cara disculpándose. El enfado dio paso al cabreo. Sin reflexionar demasiado, escribió un mensaje pidiendo explicaciones. Y error, ¡lo envió!

Intentó calmarse. Respiró hondo mientras maldecía a Mario y a su egoísmo, culpándolo de sus pesares. Sabía que debía distraerse y lo intentó con tareas más repetitivas y meticulosas que exigían su atención plena, al menos así no pensaría en él porque en esos momentos solo quería escribirle y decirle que era un maldito egoísta.

Suspiró. Abrió la base de datos. Ayer, le parecía la panacea, funcionaba muy bien y le iba a solucionar muchos de sus problemas actuales. Hoy, la máquina se empeñó en devolverle un mensaje de error, por más que intentaba acceder, el puñetero programa la tenía bloqueada. Incapaz, cerró a la brava el ordenador perdiendo la información.
Tenía ganas de llorar. Sentía una angustia en el pecho, una opresión que le indicaba que estaba muy ansiosa. No podía controlarla y se sentía mal.
«Maldita sea ¿no iba a ser un gran día?»
Se fue a su reunión cabizbaja, atrás la alegría de la mañana. La reunión no sirvió de nada o al menos a ella le pareció que era una pérdida de tiempo. Su pensamiento volvía una y otra vez al móvil silencioso que no le devolvía ni mensajes ni llamadas. Había decidido que la mejor respuesta era la misma indiferencia que él parecía practicar.
«Tú no dices nada, yo tampoco.»
Salió a tomar un café con Clara y consiguió olvidarse y reír, aunque el trasfondo era doloroso. Lo esperaba y le había fallado.
«Egoísta, ¿por qué solo pensaba en él?»
En su despacho ya no se engañaba, ese día había conseguido la categoría de auténtica porquería. Cada pequeña preocupación la había abrumado y la había puesto de ese humor negro y torcido.
El ruido del móvil la despabiló, por un momento…
«¿Era él?»
La foto de su hermana en la pantalla le indicó que se equivocaba.
 —Mamá se ha caído, la llevo al hospital.
Cerró los ojos asustada. Estaba muy preocupada aunque su hermana insistió en que se quedara, no podía hacerlo, después de comentarlo con su jefe salió hacía la clínica.

Cuanto más se impacientaba, más se demoraba el taxi. Por fin en la clínica, pero ¡no consiguió entrar!
—Solo una persona.
La hubiera insultado, contuvo la rabia y no le contestó a la de urgencias. Se comunicó con whatsapp con su hermana mientras se mordía las uñas de impaciencia.

Esos momentos se le hicieron eternos, olvidadas sus anteriores preocupaciones que le parecían absurdas e infantiles.   

Finalmente, dieron de alta a su madre que salió pálida y aún asustada, acompañada de su hermana, en la cara de ambas la satisfacción de saber que todo estaba correcto, simplemente había sido una bajada de tensión.

Ahora exhaló un suspiro, dejó atrás la impaciencia mientras besaba a su madre y se relajó. Solo había sido, afortunadamente … un día cualquiera.

                                                                                                                                                  Conxita



47 comentarios :

  1. ¿Cuántas veces un día maravilloso se convierte en otra cosa? ¿Quién lo provoca? ¿Somos lo qué hacemos?
    Ese es el fondo que hay en mi relato, el poder que tenemos en nuestras manos para hacer de nuestro día, uno fantástico o terrorífico..No dejemos que las emociones negativas nos quiten la alegría ni nos transformen en alguien que no queremos ser.
    Espero que os guste.

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  2. Muy bueno, Conxita. Llevas razón, cuántas veces dejamos que algo pequeño arruine todo lo demás y se convierta en algo grande... Y como siempre parece que necesitamos un toque de verdadera preocupación para centrarnos de nuevo, para poner la atención donde es necesaria.
    Me ha gustado mucho.
    Un beso.

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    1. Gracias Eme por tus palabras. Me alegra que te haya gustado.

      Es curioso cómo a veces no nos damos cuenta de cómo nosotros mismos influimos en nuestro día, dando importancia a cosas que no la tienen y dejando que eso nos afecte.
      No dejemos que las cosas que no importan nos afecten, ni que acaben guiando nuestro día.

      Un saludo

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  3. Maravilloso, como todo lo que te he leído. Con el plus de que este relato lo he disfrutado sin tener que sufrir intensas y agridulces sensaciones :)

    Y gracias por lo del otro día, ya sabes a qué me refiero.

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    1. Gracias Holden por tu visita y por tus palabras.

      Me alegra que te haya gustado de forma relajada y sin otros matices, de forma sencilla que al final es lo que nos gusta.

      Estoy aquí, ya lo sabes.

      Un saludo.

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  4. A veces, el sol esplendoroso lo oculta una nube negra, pero eso pasa... me gustó tu relato cotidiano

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    1. Muchas gracias María, tu lo has dicho un relato cotidiano.
      Utilizando tu misma metáfora, esos momentos oscuros que de repente lo tapan todo, pero incluso en las tormentas más profundas y más oscuras, siempre acaba saliendo el sol.

      Con frecuencia las peores tormentas son las que montamos solitos en nuestra propia mente.

      Un saludo.

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  5. No siempre que una se levanta con optimismo y planificando un día genial, le sale como esperaba, y al ser diferente, cualquier cuestión que se aleje de las perspectivas puede ocasionar una reacción de ira, y actuar conforme a ella. Todo el día ha salido aparentemente negativo y piensas que no ha merecido la pena haberse levantado con el sol a favor. Pero "un día cualquiera" la vida te da una sorpresa, y te muestra que siempre puede suceder algo que te haga pensar que podía haber sido mucho peor, y agradecer ese supuesto fatídico día, que al final llegó a ser salvador.

    Ha sido estupendo tu relato Conxita. en un minuto o segundo, puede cambiar una vida entera.
    ¡Un fuerte abrazo!!

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    1. Gracias Mila por leerlo y por comentar.
      Me alegra que te haya gustado.
      Es justo eso, en un segundo todo puede cambiar...por lo tanto, dediquemos los esfuerzos a las personas que los valgan, a disfrutar intensamente y a no "amargarnos" por cosas que ni sabemos ni podemos modificar.

      Nuestros pensamientos tienen mucha fuerza, parece mejor utilizarlos para hacernos estar bien con nosotros mismos, para ser felices y no para machacarnos. Y sabiéndolo, con frecuencia...lo ignoramos.

      Un saludo y feliz fin de semana

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  6. Guau, Conxita, un relato con un ritmo trepidante, tan trepidante como el que vivimos uno de esos días cualquiera...

    Me encantó.

    Un abrazo

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    1. Gracias por tus palabras Ildefonso.

      Pues se trata de eso de un día cualquiera, con esas situaciones "cualquiera", que nos pueden pasar a "cualquiera" de nosotros...

      Es ese poder que damos a nuestros pensamientos, que nos hacen pasar de estar bien a estar mal y que pueden arruinarnos un día...por algo sin sentido, que seguro que tiene, o no, una explicación, pero que está claro que no merece que le demos ni tanta importancia ni le permitamos hacernos estar mal.

      A cada cosa, el valor que corresponde y a cada uno, lo que se merece. Lo que importa, importa porque lo vale.

      Un saludo y que tengas un feliz fin de semana

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  7. Buenísimo, Conxita. Has descrito con maestría algo que nos pasa a todos. Me siento identificada al 100% , deberíamos aprender a tomarnos la vida de otra manera.
    Besos, guapa.

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    1. Gracias Celia, me alegra que te haya gustado.
      Tienes razón que es una situación que nos pasa, que nos ha pasado o que...(me gustaría que no...pero...) nos pasará, ese consentir que nuestros pensamientos determinen la actitud que tenemos delante de la vida.

      Estoy contigo en que debemos relajarnos y dar importancia a las cosas que la tienen y las que no...no dedicarles ni un segundo de más y sobre todo, sin dejar de sonreír, como mínimo debemos exigírnoslo lo que está en juego es muy importante, somos nosotros mismos.

      No seamos nuestro peor enemigo, aprendamos a cuidarnos y a tratarnos bien.

      Un abrazo

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  8. Me gusta mucho el espíritu de esa mujer.

    Y hay que decirse muchas veces eso de "estoy guapa".

    Lo de Mario queda en el aire. No me gusta la gente desconsiderada, tendrá que tener una muy buena excusa para que cuele.

    Que los detalles que importan influyen en el trabajo es un hecho.
    Que la misma jornada sin fallos de las personas que importan son mucho mejores que las que quedan ensombrecidas por esas desconsideraciones demuestra lo que es verdaderamente importante.

    Y que las prioridades deben estar claras lo describes muy bien.
    El accidente tapa todo lo demás

    ...pero no hace que se olvide.

    Me paro en el estoy guapa. Ante la falta de mensajes..."estoy guapa", y el pensamiento "ese tipo no me merece". Y a sonreír al camarero guapeton mientras habla con Clara.

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    1. Gracias Guille, me alegra que te guste y haber cumplido uno de tus deseos.

      Es importante tratarnos bien, con frecuencia somos nuestros críticos más severos y tampoco se trata de eso. Cuidarnos, mimarnos y sobre todo querernos a nosotros mismos, con nuestras luces y sombras y cuando nos equivocamos, pues aprender de lo que ha pasado, reñirnos por no darnos cuenta...pero sin pasarnos.

      Lo de él es algo más, a saber si el pobre hombre está ocupado, se ha dormido o simplemente aún no ha llegado de su viaje, es la importancia que ella le da a un detalle tonto y que permite que transforme su día.

      Eso es lo que está mal, dejar que un detalle tonto influya en su día y lo condicione, al final parece que recupera las prioridades y lo que realmente importa.
      Pues eso ¡¡¡a disfrutar de estar guapa, de que el tipo no la merece, sonreír al camarero como dices y abrazar y querer a su madre!!

      Un saludito, que tengas un fantástico fin de semana...que seguro que sí.

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    2. Me gusta.

      Y deseo cumplido con éxito.

      Una tontería estropea el día porque llega de quien no es una tontería para la vida de tu prota. Que no se de cuenta de eso es la desconsideración. A toro pasado quizá tenga explicación, pero en el momento borra sonrisas y acaba con la alegría.

      Lo que puede ser grave, la caída de la madre, coloca todo en su lugar. Hay cosas importantes y otras solo anecdotillas del día a día.

      ...O sonreír a la madre y abrazar y querer al camarero (jajajajajaja).

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    3. Tienes razón que para ella es importante, pero es que eso, no depende de ella cambiarlo. Pero no dejar que "amargue" su día, sí que depende de ella y eso es lo que ha aprendido.

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  9. Hola!!!!!
    Me ha gustado mucho, a veces estamos tan centrados en cosas que en realidad son tan poco importantes y no nos damos cuenta de lo frágil y volátil que es la vida, en un segundo todo puede cambiar y precisamente porque es tan efímera hay que centrarse en lo importante.
    Me ha gustado muchísimo como lo describes todo, como va transcurriendo.
    Un beso, enhorabuena y feliz fin de semana.

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    1. Gracias Marigem, tienes tanta razón en un minuto, en un segundo..todo puede cambiar y como bien dices, se trata de centrarse en aquello que es importante, en las cosas que realmente importan.

      Y utilizar los pensamientos para alegrarnos el día, no para machacarnos...

      Un saludo y feliz fin de semana también para ti.

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  10. Si algo tenemos en mente, aún la cosa más insignificante: planes para realizar una compra de algo deseado, cita con el peluquero, café con las amigas...
    Eso lo hacemos referente de plan perfecto. si se lleva a cabo según las coordenadas establecidas, el día nos parecerá esplendoroso y satisfactorio.
    En el momento en que algo se tuerce es como que hemos fracasado en el intento de vivir plenamente.
    Somos seres inconscientes que no valoramos lo sorpresivo de la vida, sus quiebros y amagos.No sabemos disfrutar de lo cotidiano e inesperado y al contrario, sufrimos de antemano lo indecible, `por acontecimientos que incluso después de sufrirlos no llegan a acontecer.
    ¡Ay amiga! que bien has plasmado nuestro: "Día cualquiera" tan lleno de sorpresivos regalos o varapalos.
    Dijo John Lennon: "La vida es la que pasa por tu lado mientras nos empeñamos en hacer otras cosas"

    Besos.

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  11. Ai Francisco me encanta esa frase de Lenon, de hecho la veo con frecuencia (tengo un cuadro con ella escrito) para recordarme que la vida es este momento y lo que ahora pasa.

    Es cierto que "pecamos" a veces de un exceso de planificación y que la vida es más un fluir, dejar que nos lleve y respirar satisfecho de cada instante.

    Y también que somos lo que pensamos y que con frecuencia nuestra cabecita se dedica a hacer tormentas en un vaso de agua, afectando a nuestro día. Y menudos maremotos que montamos...eso es lo que le pasa a mi protagonista que en un instante cambia su día. Y eso, eso no nos lo podemos permitir porque al final quien está mal, es uno mismo.

    Como siempre un placer leer tus comentarios y consejos. Lo he seguido, espero haberlo hecho bien.
    Un abrazo de Conxita

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  12. Tu relato es real como vida misma jeje. Cuantas veces nos han pasado cosas así lo malo es que aún así ni aprendemos. A veces decimos si tuviera otra vida dejaría de hacer esto y lo otro pero error yo creo que seguiríamos cometiendo los mismos errores jejeje. Me encanta la frase en 1 minuto puede cambiar tu actitud jejeje. Un besito.

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    1. Ya tienes razón, Natalia, por más que nos proponemos dar importancia solo a las cosas que las tienen, acabamos disgustados por tonterías que no son nada importantes. Es lo que le pasa a la prota, pero al final hay algo que sitúa las cosas en su lugar y le hace darse cuenta de que no puede dejar que cosas que no controla, la afecten tanto.

      Gracias por leerlo, un saludo y feliz fin de semana

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  13. Pues sí, creo que toooodos nos sentimos identificados. Parece dificilísimo controlar lo que te va a pasar en el día, por mucho que vayas preparado con toda tu dosis te positivismo. Hay tantas cosas que influyen, y que influyen de forma negativa. Quizás, ya que no podemos cambiar los elementos exteriores, deberíamos dedicarnos a cambiar nuestra actitud hacia ellos. No sólo comenzar de forma positiva, sino entrenarnos para tomar otra actitud ante los cambios, ante lo que nos puede pasar. Ya no es la primera vez que, en tus relatos, tatas el tema de la incertidumbre y desasosiego que produce la comunicación a través de los mensajes del móvil. Y ahí es donde se ve claro esa actitud. Ella no puede pensar "Mientras Mario no conteste no puedo saber nada, no puedo hacer nada. Cuando le vea aclaré todo con él, pero mientras, no dejaré que este asunto arruine el resto de mi día"... pero claro, es tan difícil aparcarlo y dedicarte a otra cosa... No sé, lo que digo, cuestión de entrenamiento. También destaca el cambio que sufre cuando algo que parece grave la hace mirar hacia otro lado y la sensación de relajación que queda después, porque ya no se acuerda de Mario.
    En fin, me ha gustado mucho tu reflexión Conxita
    Por cierto... una pregunta tonta... ¿¡Por qué narices Mario no la ha llamado!? Ya sé que es lo que menos importa, pero cuando he llegado al final de tu relato no he podido evitar un ¡venga ya!, nos va a dejar sin saberlo, je, je (eso forma parte de lo bien que has narrado, porque nos has dejado la misma sensación que ha tenido ella)
    Un abrazo

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    1. Jajaja Isidoro, porque Mario no era lo importante tal y como tu dices, porque lo que ella necesita es darse cuenta de que no puede permitir que algo que no controla, aunque le apetezca e importe, la afecte.

      Bien visto, esa dependencia de la comunicación con los móviles es un tema que he tocado, porque me da la sensación de que cada vez más nos relacionamos por ese medio,y da muchos problemas, porque se supone en lugar de preguntar.
      Ella deja que su día se arruine porque no llega una llamada y que igual al día siguiente si que lo hace, porque ella ha "deseado" que se verían ese día sin haberlo hablado con él, sin conocer los planes del otro...y eso lo hacemos con frecuencia, nos montamos toda una película e igual Mario no tenía batería, estaba durmiendo o no le apetecía porque estaba cansado...

      Me alegra que te haya gustado la manera de contarlo. Gracias por tus palabras siempre generosas.

      Un saludo

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  14. Antes yo también empezaba con la frase: hoy va a ser un gran día... ya pasó.

    Los días han de ser...
    ESto es lo mejor que nos puede pasar, tener un día normal, nada espectacular, sin subidas ni grandes sorpresas que después puedan venirse abajo. Prefiero no experimentar demasiados subidones que después sólo se puede bajar... jajajaja un beso¡¡ genial relato¡¡¡

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    1. Hola Francis, gracias por tus palabras.

      Quizás es mejor, como tu dices, no decir ni planificar y dejar que el día vaya fluyendo, eso sí desde nuestra más sana intención de disfrutar de cada momento.

      Más que planificar, dediquémonos a vivir y que nuestros pensamientos nos lo faciliten, no que nos "atosiguen".

      Tienes razón que después del subidón...sólo se puede bajar y eso, no nos gusta.
      Un beso y feliz domingo

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  15. A veces le damos importancia a una tontería y esta nos arruina el día (aunque ya nos contarás que pasó con Mario). Pero mira, la vida te da sorpresas y a pesar del susto del hospital, la historia tuvo un final feliz.
    Un besote

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    1. Hola Erika, gracias por tu visita.
      Mario...igual estaba cansado!! De hecho no había quedado con ella, ella había "supuesto" que se verían. Otra de las cosas que hacemos, suponer en lugar de preguntar, la de disgustos que nos ahorraríamos si dijésemos lo que queremos saber.
      Y no amargarnos por algo que no se puede controlar ni dejar que nuestro día deje de ser maravilloso, nuestra actitud lo es todo.

      Un saludo
      De hecho

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  16. Muchas veces nos agobiamos por tonterías y cuando nos ocurre algo grave es cuando realmente nos damos cuenta qué tiene importancia y qué no. Pero también es cierto que somos olvidadizos y enseguida volvemos a caer en los mismos errores en cuanto la normalidad vuelve a nosotros.
    Estupendo relato, Conxita. Me ha gustado mucho. Es refrescante leerte pues plasmas los hechos cotidianos con una emoción tal que los hace extraordinarios.
    Un beso.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo, lo triste es que lo sabemos, sabemos qué cosas son importantes y dejamos que nuestro día se "amargue" por cosas que no controlamos. Y nuestra decisión dura muy poco, enseguida cometemos los mismos errores, como bien dices.

      Gracias por tus bonitas palabras, me alegra que te haya gustado.
      Un saludito

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  17. Las cosas hay que darles el valor que tienen, medirlas en su justo rasero. Supongo que es lo que se entiende por inteligencia emocional jejeje.
    Muy buena entrada.
    Un abrazo

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    1. Marybel,
      Es tan cierto...pero ¿por qué no lo hacemos? ¿Por qué dejamos que cosas que no podemos cambiar nos afecten y arruinen un buen día? A pesar de que lo sabemos, con frecuencia nos dedicamos a amargarnos porque llueve, porque alguien no nos ha sonreído o porque una llamada que esperábamos no se ha producido, el elijo ser feliz, a pesar de que llueva, de que existan amargados por el mundo o porque el tal Mario no la haya llamado...eso para mí debería ser lo más importante, lo otro...ya vendrá.

      Un saludo y muchas gracias por leerlo.

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  18. Te he agregado a mi lista de blogs, de otra manera no me entero de cuando publicas.

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    1. Muchísimas gracias por hacerlo y por tu visita, ya sabes que me encanta saber vuestras opiniones.
      Un abrazo

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  19. No hay nada como comenzar el día con una buena noticia...
    Tu relato como la vida misma, real, y a veces con sorpresas.

    Un cálido saludo

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    1. Bienvenid@ y gracias por tu visita y comentar.
      La vida...tienes razón siempre nos da sorpresas, de como las tomemos y lo que nos provoquen ...depende de nosotros. Mejor priorizar lo importante y aparcar lo que no podemos modificar.

      Un saludo y espero volver a tener tus comentarios.

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  20. Me parece excelente, Conxita, que te hayas planteado una historia con ese gran mensaje de fondo. Se habla mucho de ser conscientes de esta importante actitud positiva frente a la vida, pero en la práctica hay veces que fallamos, porque cuando el ego hace acto de presencia debido a algún atisbo de apego, es cuando de verdad comprendemos hasta donde llega nuestra auténtica realización personal.

    Cordiales saludos y buena semana!!

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    1. Muchas gracias, me alegro que te haya gustado.
      Tal y como dices, la teoría la sabemos pero en el momento de aplicarlo...es donde a veces fallamos, y al final nos estropeamos un precioso día. Sonreír, mirar a nuestro alrededor y disfrutar de lo que tenemos siendo felices, porque no es la ley de la atracción la que habla de atraer aquello que generas? por si acaso, es cuestión de intentarlo...que nada nos amargue un día, ni Marios, ni Marías ni nada...

      Un saludo y que tengas una feliz semana

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  21. Qué importante es la actitud y saber poner cada cosa que nos sucede en su lugar adecuado de trascendencia. Esa es la enseñanza que extraigo de tu estupendo relato, Conxita.

    Aunque mi situación en nada se parece a la de la protagonista, he podido identificar muchas de sus reacciones y formas en mí misma... ¡y no me ha gustado! Tu historia es una invitación a reflexionar sobre algo que puede ser muy importante a la hora de vivir y, sobre todo, de ser felices.

    Me ha gustado mucho y me ha hecho pensar, ¡gracias!

    Un abrazo y feliz jueves!!

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    1. Gracias Julia por tus palabras.

      Parece que lo importante es darse cuenta. Todos, a veces y sin querer, dejamos que cosas que no son importantes, nos fastidien el día. Pero...mira en la práctica está la gracia, cuanto más nos demos cuenta, y practiquemos esas cosillas poco importantes, menos nos afectarán.
      Nuestros pensamientos nos condicionan y mucho y al final hacemos que un mal día se acabe cumpliendo porque con nuestra misma actitud lo hemos buscado.
      Es como el que se queja de que los demás lo ven antipático, y es de los típicos maleducados que jamás saluda al entrar en los sitios, pues al final obtiene lo que él ha provocado...¿qué tal si lo intentara con un buenos días y una sonrisa? seguro que su día sería menos amargado...

      Un beso y feliz día también para ti.

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  22. Un día cualquiera, entre la indiferencia de un potencial amor y el accidente de su mamá. Eso sí, si le sirve de consuelo a la protagonista, ella está a la deriva entre sucesos que escapan de su control. Nada de lo acontecido es su culpa, porque podría ella llegar a preguntarse "¿En qué fallé yo para tener una vida así?". Nada del otro mundo: solo debe aprender a controlar su ansiedad un poco.

    Saludos, Conxita.

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    Respuestas
    1. Gracias Julio David por tu comentario.
      De acuerdo con tu frase final, la protagonista tiene que tomar las cosas con calma, no dejar que aquello que no depende de ella, que no sabe ni puede cambiar la afecte tanto que estropee su día. A veces esa anticipación, ese suponer en lugar de dejar que las cosas pasen, puede hacer que se tomen decisiones erróneas, producto de emociones basadas en aquello que creemos, imaginamos, pensamos... Sería aquello de menos suponer y más preguntar y sobre todo, no dejar que esos pensamientos negativos nos condicionen nuestra actitud.

      Un saludo y buen finde.

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  23. Contxita un relato que cuando ocurren cosas importante no hace olvidar otra de menos importancia. Pasa por mi blog a recoger el PREMIO VERY INSPIRING BLOGGER AWARD que te he nominado ¡¡Felicidades!!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Maria del Carmen por pensar en este blog para ese premio, me alegra que te gusten las historias que explico.
      Con mucho gusto me pasaré por tu blog a recogerlo.

      Un saludo compañera de letras

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  24. ¿Acaso hay días que no sean cualquiera?

    Saludos.

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    Respuestas
    1. Gracias Ignacio por leerlo.
      Los días son como queremos que sean y que sean lo mejor depende de uno mismo, aprender eso es fundamental y priorizar las cosas que son importantes.
      A veces nos empeñamos en querer cosas que no dependen de nosotros y eso nos empaña la visión de disfrutar de nuestro día a día, de las pequeñas cosas que están ahí para vivirlas.
      Un saludo

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Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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