
Margarita cerró
el libro. Le temblaban las manos. Lo apartó a un lado igual que los otros tres
que había encontrado. No quería volver a verlos.
Cogió el teléfono
y buscó su nombre.
—Hola Margarita.
¡Qué sorpresa! ¿Cómo estás?
Escuchar la voz
de ella le hizo cerrar los ojos y todo volvió de nuevo.
******************

