2 de diciembre de 2018

No rendirse nunca

No darse por vencido es el único triunfo posible del que va perdiendo

Las lágrimas son el deshielo del dolor


Benjamín Prado. Aforismos



Ana miró a su amiga, poco podía decirle más que estaba en su derecho de sentirse así, que no era justo y que la vida con frecuencia golpeaba a los que menos lo merecían pero todo eso ella ya lo sabía así que se limitó a acariciarle la mano y a continuación la abrazó mientras ambas lloraban, incluso el silencio estaba lleno de congoja y desesperación. Las profundas ojeras de Laura mostraban el calvario por el que estaba pasando, noches en vela y las preocupaciones que la acompañaban en su guardia esperando que su madre mejorara. Ahora se había añadido la falta de esperanza que médicos y enfermeras dejaban traslucir en cada conversación que tenían con ella y ya no tenía fuerzas para ser valiente.

En ese silencio en el que no era necesario decir nada estuvieron un buen rato.

—¿Sabes Ana estoy tan cansada de ser una buena persona…? Estoy harta de que todo lo malo me pase a mí y que todos los capullos que corren por el mundo sigan viviendo tan tranquilos…—Hizo una pausa profunda—. Estoy cansada, hasta el gorro de ser una buena persona... Total para lo que me ha servido…

Ana la miró.

—Lo siento cariño, me gustaría ayudarte y no sé cómo puedo hacerlo.

—Ya lo haces…

Ana miró a su amiga, en sus ojos se intuían esas últimas y estresantes semanas con su madre completamente sedada. Esos largos y a la vez cortos turnos de visita en la UCI, el miedo y la incertidumbre por saber si estaría empeorando, la máquina respirando por ella y la tortura de preguntarse una y otra vez si volvería a escuchar su voz, si la podría abrazar de nuevo, sin ni quiera poder hablarle porque los médicos le recomendaban no alterarla, sus manos acariciándola, tocándola, impregnándose de ella, queriéndole contar todo lo que no podía decirle, mientras ese absurdo mundo egoísta seguía funcionando y a nadie le importaba su desesperación.

—La necesito Ana, no estoy preparada para perderla.

Ana la abrazó, su amiga temblaba. Su madre había ingresado por un problema aparentemente sin importancia y en esos momentos no era capaz de respirar sin asistencia. Cada día que pasaba empeoraba y ninguno de los tratamientos a los que la sometían daba resultado, era como un juego de azar en el que le habían repartido la peor carta. Todo el personal médico le insistía en que se preparara para lo inevitable y ella, obstinada, se negaba a aceptar ese destino que todos daban por hecho. Si desconocían qué había provocado aquella crisis, por qué no creer que iba a superarla. Si antes no sabían ahora también podían equivocarse.

Su amiga seguía musitando en voz queda.

—Los médicos nunca se mojan y me lo han dicho muy claramente. Si en un par de días no reacciona tengo que tomar una decisión…—Lloraba, las manos le temblaban y su pecho subía y bajaba angustiado—Dicen que respetarán lo que yo decida pero no tiene posibilidades de salir del hospital—. Laura secaba las lágrimas de su cara— Hay tanta gente que solo hace daño viviendo tranquilamente y mamá que no ha hecho más que bien, se muere.
No puedo dejarla conectada a una máquina Ana. A mamá no le gustaría vivir así. ¡Tú lo sabes, eso no es vida!—La miró fijamente con sus ojos azules enrojecidos—Tengo tanto miedo de llegar al hospital. ¿Seguirá igual o estará peor? Me duele tanto verla ahí, tan quieta, tan perdida, entre tanto cable, tan pequeñita y frágil… ¡No quiero que se muera!—Laura cerró los ojos recordando cómo cada día le suplicaba a su madre que no la dejara, que siguiera luchando, que viviera—. Me siento tan egoísta pidiéndole que no se rinda, que no se vaya. Lo sé solo estoy pensando en mi pero la necesito tanto… Al menos no sufre o eso me dicen los médicos.

—Tú la quieres, no eres egoísta.

Laura se mordió una uña. Sentía tanta rabia contra el mundo. ¿Por qué todo le pasaba a ella? Era como si en los últimos tiempos todo fuera una prueba constante. ¿Cuánto era capaz de resistir? No podía más. Necesitaba vivir en paz, no hacía daño a nadie y en cambio solo recibía golpes inesperados. Se secó las lágrimas en un gesto brusco. Miró de reojo el reloj: aún no era la hora. Su cuerpo tembló como cada noche cuando se despedía de su madre. Antes de salir le acariciaba la cara, le daba un beso en la mejilla y le arreglaba los cabellos. En la puerta una última mirada con miedo a que fuera la última vez que la viera viva. Al llegar a casa sabía que la esperaba un prolongado insomnio en el que borraba la sonrisa y lloraba todo lo que reprimía en el hospital.

—Las noches son larguísimas Ana. ¿Qué tendrá la noche que hace que los miedos sean más intensos? Ayer arreglaba su habitación y me senté en su cama mirando ese caos de mamá. Pensé en las veces que reñíamos porque yo soy una maníaca del orden y mamá es justo lo contrario. ¡Qué absurdo! ¿Qué importaba que nada estuviera en su sitio, que no encontrara nada? Lo único que deseo es que su habitación esté como ella quiera, si es caótica que lo sea, quiero ver sus cosas en los sitios inadecuados, regañar con ella para después comerla a besos y disfrutar nuestro tiempo juntas. Anita algo se me rompió por dentro, estuve llorando horas y pensando en el tiempo desperdiciado en las cosas que no importan. Tengo mucho miedo Ana, no soy valiente y estoy tan cansada de hacer como si lo fuera.

Ana la volvió a abrazar mientras Laura miraba de nuevo el reloj. Era hora de volver al hospital y sus manos heladas hablaban de sus miedos.
Las dos amigas se dieron un beso y un abrazo sin palabras, prolongado, intenso. Tan poco y tanto. Ana la miró alejarse mientras se unía a las súplicas de su amiga.
Impatience. Antoine Josse

Laura entró cabizbaja en la UCI, le costaba avanzar y cada paso pesaba una tonelada. No quería mirar a nadie. Le costaba respirar. De repente notó que algo era distinto. Alzó la mirada, no había la tensión de los otros días, incluso intuyó algún esbozo de sonrisa. Su corazón se aceleró. ¿Qué pasaba? ¿Podía hacerse ilusiones? Las enfermeras solo dijeron que había un pequeñísimo cambio, no podían ni querían decir nada más y cuando ¡al fin! llegaron sus médicos, ¡Había un cambio! Pequeño, muy pequeño pero que les daba esperanza. Habían conseguido bajar la sedación y había respirado por ella misma unos escasos minutos pero ¡lo había conseguido!

Laura empezó a llorar mientras acariciaba a su madre. Por fin la luchadora había vuelto, había tomado las riendas y sabía que de esa iban a salir.

Tres semanas más tarde la trasladaban a una habitación de planta para seguir su recuperación. El camino iba a ser largo y seguramente no volvería a ser la misma pero había esperanza, siempre hay esperanza.

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84 comentarios :

  1. Hay veces en que parece que no queda ni un lugar para la esperanza, no rendirse y tener
    alguien con quien hablar
    Las penas compartidas parece que pesan menos.
    Este vídeo explica de una manera muy fácil las diferencias entre ser empático y ser simpático.

    Besos y que tengáis una muy feliz semana

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  2. No hay que rendirse, hay que dejar la puerta abierta a la esperanza, aunque parezca que no llegue.
    Besos.

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    1. Totalmente de acuerdo Alfred, por eso me pareció tan acertado el aforismo de Prado con el que encabecé el relato No darse por vencido es el único triunfo posible del que va perdiendo o como dice la sabiduria popular mientras hay vida, hay esperanza. A veces pasa.

      Un beso y muy buena semana.

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  3. Yo he vividi esto pero sin el final feliz. Un beso

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    1. Lo siento Susana, en el caso de mis protagonistas tuvieron suerte y han podido disfrutar de más tiempo, pero por desgracia no siempre es así.

      Un beso y muy buena semana

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  4. Siempre que te leo, Conxita, se agolpan mil ideas en mi mente a la vez. Lo más curioso es que se trata de sentimientos, ideas, sensaciones, porque tus relatos son "realmente reales".
    Desde luego, y creo bastante en lo que digo, sin esperanza no se puede avanzar. La esperanza está llena de ilusiones, de planes, de deseos,... sin ellos, la vida cotidiana es casi absurda.
    Pero, de tu relato, casi que me han causado más impresión las inquietudes de Laura. Salvo cuando era pequeña, he tenido la gran suerte de no pasar por el trance aún que afronta Laura porque creo, además, que no estoy preparada para ello. Me aterroriza nada más pensarlo.
    Como siempre, me encanta haberte leído.
    Un beso

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    1. Muchas gracias Macarena por tus palabras.
      Estoy contigo que la esperanza nos da alas, nos hace sobrellevar cargas pesadas, seguir cuando parece imposible, sin esperanza qué hay. La vida es la que es, habrá buenos y malos momentos pero lo que hacemos con nuestras actitudes nos condiciona mucho.

      Sí, Laura se enfrenta a la enfermedad de su madre, a una decisión terrible y a todo lo que eso le provoca.Entiendo ese miedo a perder a aquellos a los que queremos porque nunca se está preparado para eso. Mis protagonistas consiguen más tiempo y se dan cuenta de la importancia de disfrutar de los que queremos, en cada momento y decirlo, no dejar las cosas para mañana y priorizar lo que realmente es importante, esas cosas que nunca se compran con dinero.

      Un beso enorme y muy feliz semana

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  5. Me ha gustado mucho el relato y me ha gustado el final, porque yo sí había perdido la esperanza.
    Besos.

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    1. Creo que Laura no la perdio nunca y ese fue su triunfo, no rendirse ni cuando los que sabían lo daban por perdido y es que la voluntad de vivir es muy grande.

      Un beso Macondo y muy buena semana.

      Espero que tu presentacion fuera un éxito, seguro que sí.

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    2. Estuvo muy bien la presentación, muchas gracias.
      Un beso.

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    3. Me alego mucho, tiene que hacer mucha ilusión.
      Besos

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  6. Los golpes duros de ia vida, ver a alguien en la UCI nos recuerda lo vulnerables que todos tenemos, y no somos conscientes. Cuando es la madre, y vemos que regresa hacia la vida, es una alegría enorme por no haber perdido la esperanza. Cuando es un hijo, es que ni te habías planteado que pudiera morir.

    Muy buen amanera de narrar. Me ha encantado. Un abrazo grande y feliz lunes

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    1. Hola Albada Dos es curioso porque parece que apreciamos lo que tenemos cuando estamos a punto de perderlo o lo perdemos. Si se piensa es realmente curioso que solo sepamos valorar cuando percibimos que lo podemos perder, deberíamos realmente aprovechar el tiempo, agradecer lo que tenemos, disfrutarlo y vivirlo plenamente.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Feliz lunes y semana

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  7. Nos muestras a Laura muy humana y entrañable. Asustada ante la prueba a la que la vida la está sometiendo. El párrafo donde dice que no quiere que su madre muera yo lo habría acortado un poco, tanta insistencia denota lo asustada que está pero creo que al mismo tiempo le resta intensidad. No sé, es mi opinión.
    A veces, en los momentos más oscuros puede encenderse una luz y salir de la oscuridad. Me gusta que este relato termine con ese atisbo de esperanza.
    Un besote muy grande, guapa, y que tengas un buen lunes.

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    1. Hola Paloma tienes razón que es un poco insistente, quería hacer sentir esos pensamientos negativos recurrentes, rumiaciones, que son bastante habituales cuando una persona está muy ansiosa y que no hacen más que aumentar su inquietud pero por lo que comentas no se consigue ese efecto y sí se hace un poco pesado, así que lo revisaré. Gracias por decírmelo.

      Me gusta pensar que siempre acaba saliendo el sol aunque a veces no lo vemos por ninguna parte, prefiero ponerle optimismo a la vida, las cosas menos buenas ya llegan sin avisar, sobre todo en temas de enfermedad en los que somos tan vulnerables y nos sentimos tan poca cosa.

      Besos también para ti, buen lunes y mejor semana

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  8. Una vez leí que cuanto más pequeña es la esperanza, más nos aferramos a ella. Pero también es verdad que hay veces en que todo está en nuestra contra y, de repente, se abre un claro en el cielo para que asome un rayo de sol. Además, ¿cómo viviríamos sin esperanza?

    Y ¿sabes qué, Conxita? Tus relatos, no sólo éste, siempre dejan el dulce sabor de la esperanza. Al menos, a mí.

    Un besazo

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    1. Hola Ana,qué bonito lo que dices. Tú si eres dulce, muchas gracias.

      Como le decía a Paloma, prefiero pensar en el vaso medio lleno y sí en aferrarse a la esperanza porque es como tú dices, de repente aparece el sol y me gusta que mis protagonistas tengan opciones y estoy segura que como yo crees que siempre es mejor quedarse con la esperanza.

      Un beso enorme y muy feliz semana.

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  9. Un relato con un gran dramatismo que hace pensar en esa incertidumbre que asalta a muchas peronas que tienen a un ser querido a las puertas de la muerte y no se resisten a perderlo. Expresas perfectamente esa contradicción entre el deseo de que esa persona tan querida descanse de una vez y el de retenerla a tu lado como sea. Y luego está ese sentimiento de rabia al ver cómo la desgracia se ceba en uno mientras que otros viven felizmente y despreocupados.
    La duda entre esperar a que ocurra un milagro o permitir desconectar la máquina que mantiene artificialmente en vida de esa persona tan querida debe ser mortificante. Se dice que la esperanza es lo último que se pierde y Laura vio recompensada esa esperanza casi perdida. Un final feliz a una historia que parecía desembocar en la desgracia.
    Un beso.

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    1. Hola Josep Ma a veces en situaciones extremas las personas no dejamos ir a aquellos a los que queremos.
      Publiqué un relato hace ya un tiempo que también trataba sobre esto Amapolas y como a veces con nuestra insistencia amorosa no permitimos que los seres queridos se vayan y parece que tienen que aprovechar un momento de descuido para hacerlo. Nunca parece que sea el momento de perder a alguien al que quieres.

      He intentado que mi protagonista se moviera en esas sensaciones de rabia y enfado, de desesperación, en la que todo parece irle en contra, mostrar esa impotencia y frustración que se siente cuando a uno la vida le cambia tanto y el mundo sigue funcionando igual que el día antes.

      Ciertamente la esperanza no debería perderse aunque a veces cueste mantenerla pero los milagros también se dan como le pasa a la protagonista.

      Besos

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  10. Un relato que sitúa los sentimientos y las realidades, en ocasiones, encontradas, frente a frente. Y puede no resultar fácil...

    En esta ocasión la recuperación, cualquiera que fuese, tranquilizó a la hija. Pero... ¡Ojo con esto!: "no volvería a ser la misma..."

    Conozco algún caso en que estando "preparada" para irse la persona afectada, y tras la intervención médica "forzada", la cosa no quedó bien.

    ¿Qué y quién debe primar en casos así?

    Fuerte abrazo Conxi.

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    1. Hola Ernesto muy bien colocado el acento en ese no volvería a ser la misma, creo que la protagonista valoró el poder disfrutar de la compañía de su madre más tiempo aunque también es cierto que la crisis había sido muy importante y eso deja secuelas. Aquí seguro que tendríamos ejemplos en los que las secuelas han sido tan graves que hubiera sido mejor dejarla marchar porque la persona sufre y eso deja de ser vida.
      Creo que no es un relato fácil, tienes toda la razón. Trata de esas situaciones en las que la vida parece poner al límite y ¿qué debe primar? Algunas veces en ese egoísmo del mantener se puede acabar olvidando a la persona que sufre, que desea descansar y ahí hay sentimientos encontrados pero debería primar la persona enferma pero eso es mi opinión. Y tú ¿qué piensas?

      Besos

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  11. Hola Conxita, nos dejas un relato duro y a la vez esperanzador, detallado y realista. La empatía es algo tan importante que preferiría que se impartiera como asignatura incluso por encima de las matemáticas y es en los momentos delicados cuando más se necesita. Un gran abrazo.

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    1. Hola Miguel sí es un relato duro y en el que la protagonista es afortunada por poder hablar con alguien que la escucha.
      Estoy contigo que la empatía es fundamental y aunque no te solucionen nada, qué bien se queda uno hablando y sintiéndose comprendido, ¿verdad?

      Dejé un vídeo en el que se explica de una manera muy simpática la diferencia entre la empatía y la simpatía. Aquí

      Un abrazo

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  12. Espero que a partir de ahora, tu personaje no vuelva a decir eso de que todo le tiene que pasar a ella. No me gustan esas personas ni esos personajes. Conozco a gente que siempre está con la mala suerte que tienen, con que todo les pasa a ellos y resulta que es gente absolutamente privilegiada, a la que jamás le ha pasado nada fuera de lo normal. hasta tu personaje, finalmente, tiene muchísima suerte y sale todo bien contra cualquier pronóstico.
    El personaje de Laura me ha parecido un poco contradictorio; por una parte, una luchadora que nunca se rinde y por otra, un poco quejica la he visto.
    Me gustan los finales menos felices y más realistas, ya me conoces, pero el relato está maravillosamente escrito y hace pensar en muchas cosas.
    Perdona por la pequeña crítica que no es al relato, sino al personaje (que, por otra parte es de lo más real y habitual).
    Un beso.

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    1. Hola Rosa, no hay nada a perdonar, al contrario agradecerte mucho tu comentario. Me gusta saber vuestra opinión y qué os parecen también los protagonistas con sus aciertos y sus fallos por supuesto. Gracias.

      Tienes razón que Laura puede resultar un tanto pueril y contradictoria en su queja y es que como dices hay personas que hacen de la queja una costumbre cuando en realidad son afortunadas. Me parece que después de su experiencia no puede hablar de mala suerte, pero quería incidir en esos sentimientos de frustración, de impotencia, de rabia... en los que uno se da cuenta que el mundo sigue girando y que no importa si es justo o no, es lo que hay y es importante llevarlo de la mejor manera posible.
      Aprender a valorar más lo que tenemos, no cuando nos falta sino mientras lo disfrutamos.Hace unos días en una conferencia, el conferenciante nos habló de agradecer lo que se tenía y puso el ejemplo de su hermana con una enfermedad degenerativa que un día le preguntó ¿por qué él estaba bien? Y el aprendizaje es ese valorar lo que tenemos, dejar de mirar lo que nos falta y valorar lo que sí tenemos.

      Ya sabes que a mi me pueden los finales menos malos para mis protagonistas y es que creo que los milagros también existen y sobre todo creo en no rendirse antes de tiempo y quién sabe...

      Un beso enorme

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  13. En los momentos de máxima tensión emocional, como es la presumible muerte de un ser querido, cada uno intenta liberarse de esa tensión como puede; llorando en un hombro amigo, echando la culpa al mundo (que se joda el mundo… dice un amigo mío), ofuscarse por pensar que es injusto que una persona buena, así o asao viva tal situación… pues también es una reacción muy humana (al menos dentro de la relación que los occidentales tenemos con la muerte), aunque hay quienes lo asumen con un estoicismo admirable, por desgracia (pues murió su marido) he sido testigo de este ejemplo de estoicismo en una amiga.

    Tu relato refleja muy bien lo complicado que resulta controlar los ánimos en un momento así.

    Respecto al final de tu historia… si le preguntas a cualquier niño, a mi hija por ejemplo, querrá que la mamá se recupere por supuesto, ellos siempre van a apostar por la vida.

    Si preguntamos a los adultos la unanimidad ya no es tanta por el final feliz, estamos más desencantados, y nuestras consideraciones sobre muchos asuntos están un tanto pervertidas por ese prisma de fatalismo con el que solemos observar la vida.

    Pienso que un final feliz no es menos realista que uno infeliz (fíjate en los terremotos, cuando encuentran a un superviviente entre los escombros... ¡¡al cabo de varios días!!) la vida tiene muchas aristas… que se lo pregunten a los niños, que de eso entienden más que nosotros, los adultos.

    Me sumo a tu brindis por la esperanza.

    Un abrazo, querida Conxita.

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    1. Hola Paco desde luego tenemos tanto que aprender de los niños, ojalá no perdiéramos de vista a nuestro niño interior y pudieramos escucharlo más de una vez, porque estoy contigo que los niños tienen ese entusiasmo, positivismo, esa esperanza y creencia que las cosas irán bien y nos enseñan que ayuda bastante creer que las cosas irán bien para que vayan bien. A los adultos parece que nos encanta rumiar, darle vueltas y más vueltas a las cosas y entrar en esos círculos de los que a veces cuesta salir.

      Creo que en tu comentario dices algo muy importante y es que vivimos de espaldas a la muerte. Antiguamente nuestros mayores estaban mucho más preparados para ese momento, quizás porque en una misma casa convivían distintas generaciones y era algo que estaba en la realidad cotidiana, ahora no y nos cuesta asumir la pérdida porque no estamos nada preparados.

      Estoy contigo que los finales felices o menos malos también existen en la vida real y buenos ejemplos los que tú pones sobre la increíble resistencia que tiene el ser humano y es que nuestra capacidad de supervivencia, de superar las situaciones adversas siempre me sorprende y me gusta dejar abierta la puerta a la esperanza.
      Mi primer recuerdo relacionado con la escritura fue de muy jovencita con una obra de teatro que teníamos que representar, no me gustaba el final y lo reescribí y convencí a mis compañeras para representar ese otro final más optimista y es que prefiero pensar en positivo, lo que no es tan bueno ya llega y ¿para qué adelantarse?

      Muchísimas gracias por pasarte por mis letras, es un placer tenerte por aquí, ya lo sabes.

      Un abrazo enorme

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  14. Un relato muy bien construido, Conxita. El tema del dolor mezclado con la esperanza a todos nos toca alguna vez. Cuesta mucho perder a un ser querido y uno se aferra siempre a la esperanza. Si no hubiera esperanza sería desolador.
    Besos.

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    1. Hola Maripazmuchas gracias por tus palabras.
      Y sí comparto contigo que la falta de esperanza sería terrible, desoladora y es que necesitamos aferrarnos a esas pequeñas esperanzas sobre todo en situaciones tan extremas como las que vive mi protagonista.

      La vida con sus luces y sus sombras, recuerdo que un conocido decía que la vida reparte unas cartas, que no son ni buenas ni malas y que depende de nosotros sacar el mayor partido a las que nos tocaron, aprender a jugar lo mejor posible con nuestro reparto.

      Besos

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  15. Uno hace su propia vida y cuando uno se
    "avieja"
    y las cosas de la vida marchitan partes que eran nuevas,
    está en nuestra mente darle Pa'Lante siempre.
    Que diciembre te traiga todas las maravillas que tu alma siente

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    1. Cierto Recomenzar la mente es muy importante, muy capaz de hacernos sentir como en una noria, por momentos en lo más alto y a ratos abajo del todo, de nosotros depende y sí, me gusta ese Pa'Lante y no dejarse vencer por la desesperanza.

      Buen diciembre también para ti, seguro que cálido y muy luminoso lleno de la luz de Miami.

      Abrazos

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  16. Un texto que conmueve y que inmediatamente nos lleva a las propias experiencias porque la gran mayoría hemos pasado por situaciones similares. En mi caso fue hace un año y no hubo esperanzas, sí tuve el apoyo incondicional de una amiga, como Laura con Ana. Y eso es una ayuda enorme que hace que la realidad pueda sobrellevarse mejor.
    Muy bien estructurado, Conxita.
    Besos.

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    1. Gracias Mirella, por desgracia el dolor y la perdida aparecen y no siempre con finales felices y en esos momentos es muy importante ese apoyo incondicional. En el relato era Ana, ese estar que muchas veces ni siquiera requiere palabras, esas lagrimas, esos abrazos, esas miradas compartidas que ayudan a sobrellevar aquello que tanto duele como es acompañar a las personas que queremos en su enfermedad y muerte. El dolor está pero ayuda poder tener cerca a personas que realmente te ayudan a sobrellevarlo.

      Un beso enorme

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  17. Tu relato me recuerda por qué, en situaciones al límite, nos da lo mismo aferrarnos al dios que antes nos pasamos una vida negando. Aunque tú Conxita dejas a dios fuera de la opción en la que Laura podría haber depositado sus esperanzas, si hubieras puesto que Laura empezó a creer en santos, imágenes, pócimas mágicas, entendería su desesperación. Lo sobrenatural se vuelve real cuando no nos queda de otra.
    Te dejo un abrazo.

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    1. Cierto Julio David en situaciones extremas recurrimos a todo lo que nos de esperanza, aunque sea muy pequeña y casi increíble. Como bien dices Laura podía haberse aferrado a la religión o peor a esoterismos y magias que muchos desaprensivos usan aprovechándose del dolor, de la desesperanza, de la desesperación de las personas y las engañan. Siempre me parece terrible engañar al prójimo pero cuando las personas están devastadas por el dolor, por el miedo, por la enfermedad aún me parece más miserable.

      Como dices lo sobrenatural se vuelve real cuando no nos queda de otra o usando el aforismo con el que encabezaba el relato de Benjamín Prado No darse por vencido es el único triunfo posible del que va perdiendo.

      Abrazos

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  18. La esperanza se asienta en las fuerzas propias.

    Acabo de leer el libro de Milena Busquests, "También esto pasará". No lo leí en su momento, hace tres años, cuando era un bestseller (que suelo huir de ello). Es una larga carta a su madre, muerta en 2012, de la que continúa dependiendo.

    En fin. Precioso relato de un momento. Creo, Conxita, que tus historias van necesitando de un desarrollo más extenso. Saber cómo son esos personajes.

    Abrazos.

    Ignacio

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    1. Qué cierto Ignacio y qué gran frase La esperanza se asienta en las fuerzas propias y por eso me parece importante no perderla nunca y aprender a valorar las cosas en el momento que están pasando, esos pequeños detalles que nos recuerdan que estamos vivos, que estamos bien y que tenemos que disfrutarlo.
      Recuerdo el libro que comentas, de hecho el título me parece muy acertado También esto pasará porque incluso el dolor se acaba mitigando, se aprende a seguir aunque no se olvide y se siga necesitando esa presencia.

      Me alegra que te haya gustado el relato. ¿Un desarrollo más extenso? Muchas gracias por creer que sí, a ver si me animo-

      Un abrazo soleado

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  19. La vida suele ser menos amable que tus historias, pero en tus relatos siempre hay un mensaje optimista y alentador que me parece digno de elogio, precisamente porque a veces no es nada fácil mantener la esperanza y las fuerzas.

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    1. Hola Ángeles tienes razón no siempre es fácil mantener ni las esperanzas ni las fuerzas y sí yo prefiero poner el acento en no perderlas, en seguir creyendo que es posible. El ser humano siempre acaba sorprendiendo para bien y por desgracia también para mal y en condiciones imposibles a veces pasan milagros, otras no.

      Y como decía algún compañero hay situaciones en las que no crees que haya ni una sola posibilidad y resulta que aparecen, así que prefiero seguir creyendo en que sí va a salir el sol.

      Abrazos

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  20. Un relato buenísimo .
    Nunca hay que perder la esperanza pues todo puede cambiar favorablemente.
    En mi caso, perdí a mi madre a pesar de haber una aparente mejoría. La vida es así de dura muchas veces.
    Pero siempre hay que confiar y pensar en positivo.
    Un beso.

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    1. Muchas gracias Amalia.

      Como dices la vida es dura y muchas veces no ocurren esos milagros que deseamos intensamente como no perder a aquellos que tanto queremos, pero estoy contigo que es importante confiar, creer que se superará, que las cosas mejorarán y a veces...¡Pasa!
      Y sobre todo me parece muy importante tener cerca a personas que te ayuden a llevar esos momentos cuando las cosas no van bien, amigas como Ana que no juzgan ni dan consejos no pedidos, que acompañan y comprenden, que ayudan a sobrellevar las sombras de la vida.

      Besos

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  21. Querida Conxita, me ha gustado tu relato, me han agolpado un montón de sensaciones donde he reconocido los momentos tan duros que se pasan al lado de un ser querido. Lo has relatado con mucha sensibilidad y empatía, con un final lleno de esperanza. La esperanza es uno de los motores principales donde nos agarramos y sin ella no podemos imaginarnos un futuro.
    Enhorabuena Conxita porque transmites siempre mucha humanidad en tus relatos.
    Un abrazo muy grande

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    1. Gracias por tus bonitas palabras Xus.
      Hay momentos en que resulta muy complicado mantener intacta la esperanza y las fuerzas sobre todo cuando somos vulnerables y frágiles. Mi protagonista tiene mucho miedo, se siente vulnerable porque no puede controlar nada, frustrada pero no se rinde y en su caso aparece el milagro porque los seres humanos somos capaces de hacer cosas de lo más sorprendentes.

      Estoy contigo que la esperanza es uno de los grandes motores que nos da energía para seguir.

      Un abrazo

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  22. Cuando en la prensa se anuncia el fallecimiento de una personalidad, siempre pienso que siempre se mueren los buenos. Luego intento racionalizar y pienso que no es eso. Lo que pasa es que de los malos no se acuerda nadie.
    Tu relato es un testimonio duro de un momento vital como es una enfermedad grave y definitiva en un ser querido. Ese momento que a todos nos llegará tarde o temprano, pero en esos instantes no hay razón, solo corazón. De todas formas siempre debemos tener esperanza como concluye la protagonista. Un abrazo!!

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    1. No había pensado yo en eso que de los malos nadie se acuerda David jajaja.
      Seguramente es que cuando algo o alguien nos interesa ponemos más atención, como cuando uno se ha roto algún hueso que solo ve escayolados o cuando se espera un hijo que hay embarazadas por todas partes.

      Tienes razón que ayuda tener esperanza, aunque a veces ni siquiera ella es suficiente.
      La alegría y la tristeza son dos emociones que se complementan, una completa a la otra o la una no va sin la otra, aunque la alegría nos gusta bastante más que nos visite.

      Cuando estéis alegres mirad en el fondo de vuestros corazones y hallaréis que lo mismo que os da hoy alegría fue aquello que os llenó ayer de tristeza. Y cuando estéis tristes, mirad de nuevo y descubriréis que estáis llorando por aquello que fue ayer vuestro deleite. Khalil Gibran

      Un abrazo

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  23. Reconozco que el final me sorprendió,... quizás porqué durante todo el relato parecía que se avecinaba lo inevitable,... quizás porqué casi siempre se piensa en lo peor,... y sin embargo al final todo se arregl, al menos aparentemente... porque ese "seguramente no volverá a ser la misma" deja ese poso amargo que matiza de un modo extraordinario el final. Me ha encantado el relato Conxita. Buen fin de semana y puente, si tienes la suerte de poder disfrutarlo!

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    1. Hola El baile de Norte, mi protagonista y las noticias que tenía así lo parecían pero existen los milagros pero hay veces que aquello más imposible, es y es que así también es el ser humano capaz de sorprendernos cuando todo parece muy negro.
      Mi protagonista sabe que su madre no va a ser la misma, que la crisis ha sido muy grave y que seguramente estará delicada pero tiene el tiempo que ya no preveía, tiene más vida para compartir con ella y es que a veces parece que solo valoramos cuando estamos a punto de perder. Ojalá nos centráramos más en lo que tenemos en lugar de fijarnos en lo que no tenemos, valorar esas cosas que damos por descontadas como la salud, el amor, el tiempo...
      Me alegra que te haya gustado.

      Buen fin de semana y sí tengo puente, ya lo estoy disfrutando.

      Un abrazo.

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  24. Me ene el mensaje. Yo nunca creia en estas cosas era bastante negativa y derrotista con poco daba cualquier cosa por perdida y una gran lección que he ido aprendiendi de la experiencia es que jamás por desastroso que sea el panorama o incluso lo contrario que sea fantástico las cosas pueden cambiar sorprendentemente así que siempre siempre hay que luchar hasta el final y jamas dar nada por hecho y ni declarse vencido hasta que realmente no se materialice. Nunc x hubiera creído cambiar esa forma de pensar pero la experiencia me lo ha demostrado para lo bueno y lo malo. Un beso y grace por este maravilloso relatobuna vez mas. Besos.

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    1. Tienes razón Natalia buen consejo ese de no rendirse nunca, no darse por vencido hasta que te hayan vencido.
      Nuestra manera de pensar nos influye y nos influye tanto que nos puede autoderrotar antes que las propias circunstancias, por eso es tan importante lo que comentas, ese no darnos por vencidos antes y seguir con aquello que queremos y en lo que creemos, puede salir bien o mal pero que no sea por nosotros, ¿no te parece?

      Eres muy amable con mis letras, gracias por decírmelo.

      Besos y muy feliz fin de semana largo si lo tienes.

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  25. Una historia dura pero con final feliz.
    Bueno, me alegro.

    Las historias médicas que yo he vivido con familiares no han tenido la misma suerte.

    Besos.

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    1. Hola Toro Salvaje tienes razón que es una historia dura, demasiado y es que cuando toca a los que queremos o a nosotros mismos nos damos cuenta de lo minúsculos que somos, no controlamos nada, no está en nuestras manos cambiar lo que pasa pero sí en cómo nos sentimos y afecta. Nos enfrentan a nuestra fragilidad y a aquello que no podemos cambiar y en esos momentos es muy complicado no perder la esperanza aunque mantenerla tampoco resulte una garantía porque no depende de nosotros.
      En este caso y para mis protagonistas decidí que sí, que tuvieran más tiempo y de hecho los milagros a veces también ocurren.

      Besos

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  26. Hola Conxita!! Una historia preciosa, ojalá siempre nos quedara las esperanza. Un relato muy conmovedor. Besos!!

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    1. Hola Ana muchas gracias por tus palabras.

      Es cierto que a veces es muy complicado mantener la esperanza pero a veces también pasan cosas sorprendentes, que se escapan a lo racional y a todos los pronósticos y pasan...

      Un beso

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  27. La esperanza nunca hay que perderla. Seguir encontrando motivos para luchar es seguir por el camino correcto.
    Besos

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    1. Hoal Karin dicen que no podemos cambiar lo que vivimos pero sí cómo nos sentimos ante eso y no perder la esperanza, no rendirse antes de tiempo me parece una buena opción para seguir, como bien dices seguir encontrando motivos para luchar es seguir por el camino correcto, me ha parecido que tus palabras lo definen perfectamente.

      Besos

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  28. Un gran alegato a la esperanza, esa que perdemos tan fácilmente cuando algo se tuerce. Aunque para ser honestos, no es sencillo mantenerla viva. Gracias. Abrazos.

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    1. Hola Marisa tus palabras me hacen pensar justo en eso, en lo fácil que a veces la perdemos cuando sin esperanza aún resulta mucho más duro. Con eso no quiero decir que se tenga que perder la realidad de vista pero esperar que algo cambie, seguir encontrando motivos para luchar como decía Karin me parece que nos ayuda.

      Y sobre todo a mi me parece importante valorar lo que tenemos mientras lo tenemos, porque lo triste es que a veces empezamos a valorar cuando sentimos que perdemos.

      Un beso enorme

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  29. Nunca se debe de perder la fe, ya que no sabemos que nos puede deparar la vida el día de mañana.
    Me gustó mucho.
    Un abrazo.

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    1. Hola Manuel muchas gracias por decírmelo.
      Hay momentos en los que resulta muy complicado mantener esa esperanza como la situación que vivían mis protagonistas pero sin esperanza aún es mucho más duro, de hecho a veces se producen esas sorpresas en forma de milagros y situaciones en las que todo indica que es imposible aparece lo posible.

      Y sí no sabemos que nos pasará mañana, por eso eso es necesario aprovechar cada momento, disfrutarlo intensamente y mañana ya se verá.

      Un abrazo

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  30. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  31. Hay momentos en que el cansancio, la frustración, el desengaño, nos hacen caer en la tentación de tirar las toalla. Pero esa palabra: "Esperanza", suena tan bien, que nos aferramos a ella en los peores momentos. Al igual que la palabra "Fe" que nos hace sobrellevar el dolor y la tristeza.
    El ser humano es muy frágil, se rompe y se viene abajo con una simple noticia, un pequeño contratiempo que le causa conmoción, una muerte, un accidente...
    Pero a la vez tan fuerte que se niega a abandonar las luchas que emprende contra lo injusto de las cosas.
    Pero la vida no es justa ¿O sí? ¿Quizá todos aquellos que parecen vivir sin problemas no los tienen?¿Aquellos que parecen ser felices lo son de verdad?¿Esos que en apariencia les sobra de todo no les falta en realidad lo más importante?
    Deberíamos aprender a valorar lo que tenemos y a no desear lo que en realidad no nos hace falta, e incluso nos estorba en nuestra búsqueda del equilibrio emocional.
    En realidad no necesitamos cosas, más bien personas imprescindibles y motivos para amarlas.
    Besos

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    1. Hola Francisco es como tú dices hay momentos en que parece que no se puede más y tirar la toalla como dices a veces parece lo más fácil pero esa esperanza nos hace sobrellevar el dolor.

      Es importante valorar lo que tenemos, centrarnos en nosotros, agradecer lo que tenemos y lo que aporta a nuestra vida en lugar de lamentarnos de lo que no tenemos porque ese agradecer nos hace tomar consciencia de lo que realmente importa y lo que nos provoca. A veces parece que nos damos cuenta de lo que tenemos cuando estamos por perderlo o cuando lo hemos perdido.

      ¿La vida es justa? La vida es la que es y de nosotros va a depender como queramos vivirla. Hay unas palabras de Viktor Frankl que hablan justo sobre esto:Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes esa situación". Así que de nosotros depende qué elegir y sin esperanza, sin creer que las cosas pueden mejorar y que hay opciones aún puede resultar más duro.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Besos y feliz semana

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  32. Las noches son mágicas, pero es curioso cómo son peligrosas y cómo intensifican lo malo cuando hay problemas de salud...Y bueno, no sé qué me ha gustado más esta vez, si la cita inicial de Prado o el relato en sí. Un besote!

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    1. Hola Rocío me alegra que te hayan gustado esos aforismos de Prado, me parecieron de lo más adecuados para el relato. Gracias por decírmelo.

      Estoy contigo que las noches pueden ser mágicas y en casos de enfermedad pueden ser muy preocupantes, agotadoras y dejarnos al límite porque sí parece que los miedos son entonces mucho más intensos.

      Besos y muy feliz semana

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  33. Se dice que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Esa constante interacción con la amiga fue beneficiosa psicológicamente para ella. La compañía incondicional, en el momento más doloroso de su vida, ella fue todo oídos, y soporte. Precioso relato de amistad y la importancia de estar presente.
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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    1. La sabiduría popular con frecuencia acierta ¿no te parece Yessy Kan? Y es que tener a alguien que esté ahí, de manera incondicional, como bien dices es algo que ayuda y mucho a sobrellevar esos terribles momentos. Cuando se está sobran las palabras, no es necesario buscar el consejo perfecto ni intentar rebajar el dolor, el que lo siente no necesita eso, necesita que lo escuchen sin juzgar, eso ayuda y mucho. Eso es ser empático, ponerse en los zapatos del otro.

      Gracias a ti por tu comentario.

      Un abrazo y feliz semana

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  34. Qué bonito Conxita.
    Has retratad la amistad de verdad, la que no tiene silencios incómodos.
    Yo este año he vivido eso dos veces, una con un final...horroroso, aún no lo he superado. Y el otro, el que a priori tenía un final muy desalentador se ha arreglado. Ha sido largo, visitas de minutos a la UCI como las de tu protagonista, noches largas y malas...y al final ese pequeño cambio le da la vuelta a las cosas y la persona que no iba a salir del hospital ha ido a ver actuar a mis hijos al teatro. Muy cansado, débil y sin ser como antes, pero ha ido y ha disfrutado.
    Enhorabuena por el relato y perdona el rollo, es que llevo un año...
    Muy feliz semana.

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    1. Uy qué gran verdad Marigem, la amistad que no tiene silencios incómodos, que no necesita rellenarse de palabras solo estar, acompañar y con eso ya ayudan a sobrellevar esos momentos terribles.

      Siento esos duros momentos que has pasado y para nada es un rollo lo que has explicado, al contrario te agradezco la confianza. Hay momentos terribles y larguísimos en los que por desgracia no se consigue superar la enfermedad y otros en los que ocurre el milagro, me alegra mucho que en uno de los casos haya sido así y que podáis seguir compartiendo momentos entrañables, y aunque cansado y débil ha podido ver el concierto de tus hijos. La vida es un gran regalo y las personas somos muy frágiles ¿verdad? Pero estoy segura que te has sentido arropada y aunque el dolor es inevitable te han ayudado a sobrellevarlo y a sentirte acompañada.

      Gracias por tus palabras.

      Un beso enorme y muy feliz semana

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  35. Como decía mi abuelo: todo tiene solución menos la muerte. Mientras hay vida hay esperanza. No es mal final para un relato con tanto dolor y al que desgraciadamente todos más tarde o temprano nos tenemos que enfrentar.
    Besos

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    1. Hola Lorena sí ese refrán lo he escuchado con frecuencia y como dices mientras hay vida hay esperanza. La enfermedad por desgracia nos recuerda que somos frágiles y que tenemos un tiempo de vida y vivimos en una sociedad que niega el paso del tiempo, en la que nos autoengañamos pensando que siempre se será joven y no se está preparado para la muerte y menos la de aquellos a los que queremos.

      Mis protagonistas tuvieron su milagro y es que también existen.

      Besos

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  36. Precioso, amiga... Que la esperanza esté siempre a nuestro lado... Y la fe en ella...
    Un abrazo

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    1. Gracias Ildefonso por tus palabras.

      Como bien dices es muy importante no perder nunca la esperanza porque a veces aparecen los milagros y como decía Lorena mientras hay vida, hay esperanza, así ha sido con mis protagonistas.

      Un abrazo

      Eliminar
  37. Un relato tremendamente realista, Conxita; tanto que hasta se me ha escapado una lagrimita y es que he vivido esa impotencia de ver morir a mi madre y no poder hacer nada.
    No puedo evitar emocionarme cuando se habla de la posible muerte de una madre.
    Besos

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    1. Es un relato duro Carmen Y por desgracia la enfermedad y la muerte aparecen aunque no se quiera, es esa impotencia de no poder hacer nada, que nos recuerdan que somos frágiles y muy vulnerables. Sé que se repite mucho pero qué importante es aprovechar los buenos momentos, disfrutarlos en compañía de los que queremos y acumular ese tiempo vivido.

      Un beso enorme Carmen

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  38. La esperanza es lo último que se pierde, es un tópico pero tiene mucho de real. Si perdemos la esperanza, todo esta perdido antes de tiempo.
    Me gustan los buenos finales.

    Un abrazo.

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    1. Hola Laura,
      Hay momentos que lo que cuesta es mantener la esperanza pero como dices perderla no nos ayuda ni rebaja nuestra angustia o dolor, al contrario nos hacer dar por perdido antes de tiempo.

      A mi también me gustan esos buenos finales.

      Un abrazo enorme

      Eliminar
  39. Una historia muy dura y muy triste, aunque le has puesto un final feliz (me alegro por Laura y su madre si son personas reales, y también si son personajes ficticios).
    Estas cosas pasan todos los días, a veces la persona sale adelante, pero al final todos acabaremos perdiendo esa batalla. Perdona el pesimismo.

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    1. Hola MJ sí que es una historia dura y que por desgracia es demasiado frecuente y sí, es evidente que la muerte ni hace distinciones ni respeta a nadie, es lo único que nos iguala a todos.

      Mis personajes igual que mis historias son ficticios pero cuando los escribo pasan a ser tan míos como si fueran reales y siento, padezco, me emociono... con ellos, y quise que no se rindiera, que tuviera esperanza porque como dice la sabiduría popular mientras hay vida hay esperanza.
      De hecho creo que el primer recuerdo que tengo sobre escribir está relacionado con la disconformidad con los finales y decidí que la escritura me permitía poner aquel que me apetecía o gustaba.

      Besos

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    2. Me parece muy bonito que te decidieras a escribir para poder idear el final que te apetecía :-)

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  40. Hola, Conxita.
    Aunque seamos conscientes que aquí estamos de paso, es muy difícil decir adiós, aceptar la pérdida de quién amamos.
    Un relato muy duro, pero con un halo de esperanza y fuerza que hace que al final respiremos.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Hola Irene no sé si alguna vez se está suficientemente preparado para decir adiós a los que queremos y aprender a sobrellevar esa perdida tan dolorosa.
      Afortunadamente mis protagonistas tuvieron más oportunidades para seguir disfrutando de su compañía.

      A veces parece que nos hacemos más conscientes de aquellos a los que queremos o de lo bien que estamos o lo felices que somos... ante la falta y eso es lo que deberíamos cambiar, centrarnos en el momento presente y estar en todos los sentidos con las personas a las que queremos y disfrutando de la vida, de cada regalo de las pequeñas cosas que nos envuelven, de aquellas cosas que ni se venden ni se compran y que afortunadamente tenemos.

      Besos

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  41. Rendirse no es una opción y lo único imposible en esta vida, es aquello que no intentamos... Pero también debemos aprender a "dejar ir" aunque nos cuesta.
    Gran relato amiga.
    Besos.

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  42. Ya escribí mi último texto del año
    Vine a releerte y ver tus comentarios y los de ellos...
    Sabio tu blog
    Te dejo un ramo de jazmines blancos para que adornen tu belleza

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Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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