13 de junio de 2015

Truco o Trato


La música ensordecedora sonaba a todo trapo en su estudio, manos y piernas la acompañaban sin dejar de prestar atención a la pantalla. A ratos el tecleo parecía participar. Le chiflaba el ruido, provocarlo y no pasar desapercibido.

De él decían que era un friki, al menos siempre lo llamaban así. Delgado, extremadamente flaco y de un blanco casi translúcido. Su pobre madre le echaba la culpa a la maldita consola y a las muchas horas pegado al ordenador, claro que para ella siempre eran los culpables de todo. A lo largo de años, había recibido pullas, bromitas estúpidas y toda clase de rechazos que había ignorado, pero que se habían quedado grabados como con fuego.

Los primeros ordenadores que pirateó fueron los de aquellos que tanto se reían. ¡Eso sí había sido una buena fiesta!


Antes le dolía, ahora se burlaba desdeñoso.

Convirtió su pasión en su profesión. Curiosear en archivos ajenos, copiar datos y contraseñas, venderlos, infectar redes, destrozar años de trabajo, provocar daño y dolor. Todo lo prohibido le encantaba, ninguna norma, solo las reglas que él se imponía y esas, eran casi ninguna.

Era difícil explicar el subidón de adrenalina cuando estaba dentro de cualquier red. Esos primeros tanteos investigando el cómo entrar, ser mucho más hábil y astuto y una vez dentro, ver a sus gusanos engullendo datos, degenerando archivos, volviendo loco a las máquinas. 
Entonces él era feliz. Sembrar el caos y sentirse superior a todos aquellos paletos estirados que se creían a salvo con estúpidos cortafuegos y antivirus desfasados. Y darse cuenta de que aún no habían aprendido nada, copias de seguridad inexistentes o incluso en el mismo ordenador, desfasadas, seguridad nula…

Todo lo infectaba y después con una cerveza en la mano, esperaba las llamadas de auxilio. Era un buen negocio, pero más que el dinero, que ya lo tenía, lo más excitante era destruir por el gusto de hacerlo, tener ese inmenso poder de arrasar o conservar.

¡Jamás era benévolo!

Sus hazañas empezaban a ser una leyenda y él disfrutaba con ese éxito en la red. Todo lo que la vida no le había dado, se lo daba internet. Eso, en lugar de calmar su ansiedad, despertaba su ego.

 ¡Quería brillar!

Y esa vez, iba a dejar huella. Habría un antes y un después de sus “secuestros exprés”. Su última chaladura. Se pirraba por ponerlo en marcha.

La música continuaba tronando mientras él seguía el ritmo con todo su cuerpo.

—“Éxtasis”- Eso sentía al imaginar. Su virus mutante, empezaría de forma muy suave, igual que la música que lo acompañaba, “gentileza de la casa”, lo justo para alertar de una presencia extraña en el ordenador. Bloqueos, datos incompletos, mensajes extraños y un funcionamiento irregular y a continuación su mensaje, claro y fácil:

    “Pagas o te jodo”.

Soltó una carcajada al tiempo que engullía un trago.

    “Era genial. Pedir un rescate a cambió de no destruir”. - Dinero fácil. Esta vez no iría por los más grandes, se conformaba con peces más chiquitos, más fáciles y desprotegidos: despachos profesionales de economistas, abogados, analistas, pequeñas empresas, consultorios médicos…

    ¡Subidón! - Bailaba mientras reía.

Observar las caras de esos capullos engreídos, eso era mucho mejor que cualquier escena de sexo, no lo necesitaba. Le ponía tanto ver el miedo en sus rostros, como corrían a comprobar las copias de seguridad y el pánico al verlo todo infectado. Sus insultos y palabrotas, las llamadas asustadas a los informáticos, el sudor frío viendo desaparecer el trabajo de años, las absurdas amenazas. ¡Pobres idiotas, lo hacían reír!

Tenían poco tiempo para decidir. Con cada duda, subiría su precio y en la pantalla a modo de burla, aparecería el famoso “truco o trato” y un reloj marcando los segundos junto a un contador de euros. Sabrían exactamente cuánto costaban sus vacilaciones.

Si pagaban rápido…igual no lo destruía, pero eso…no lo sabrían.

La música iba en aumento, acelerando y acercando el desenlace, los graves del bajo hacían temblar las paredes de su estudio. Ahora, sonrió, justo ahora estaba a punto de llegar su parte favorita, ese solo de guitarra. 

Mientras sentía la desesperación de sus víctimas. Cada intento fallido de solución, lo hacía sentir más grande, era único, el mejor. Informáticos y expertos, impotentes, ninguna solución parecía aceptable. 

Se burló de nuevo. 

Ahora subiría el volumen de la música, estridente a niveles casi dolorosos, destrozando aún más los nervios agotados de sus víctimas.

    ¡Guau! - Sonrío, esa red había sido un filón, había miles de datos…Y… en el momento en que los tambores empezaran a sonar… ¡Ya no había trato! 

Conxita

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Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
foto by Unsplash Alicja Colon 

12 comentarios :

  1. Me ha parecido Muy interesante, yo no imaginaba que podría existir esa forma de extorsión, pero veo que si, todo cabe y es el mundo más importante ahora, el de los computadores y la tecnología.

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    1. Muchas gracias Cilos10 por tu visita y tu comentario.
      Realmente conocemos muy poco de las personas, de sus motivaciones, de sus acciones, de aquello que se esconde detrás de la apariencia perfecta que se muestra en público.En mi relato, el protagonista es un tipo vengativo y frustrado, que se venga de las ofensas que un día recibió y que por el camino ha cogido el gusto a destruir lo que otros construyen, En la realidad supongo que hay muchos motivos, uno que parece que mueve el mundo es el dinero. Los datos, nuestra información, vale mucho dinero y eso lo justifica todo.
      Es muy triste ver que otros juegan con tu trabajo, con tu esfuerzo y lo destruyen en un instante, tenemos que ser prudentes e intentar protegernos pero tampoco sabemos y estamos en manos de los que sí saben..

      Feliz domingo.

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  2. Mi opinión es bien clara, si se pilla a un sujeto de esos, se le debería condenar a cadena perpetua sin posibilidad de revisión y sin acceso posible a internet, igualmente en forma perpetua.

    Y además darle mucha publicidad para que queden enterados todos aquellos que pretendan lo mismo.

    Saludos.

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    1. Gracias Ramrock por tu comentario.
      Este tipo de personas hacen mucho daño destruyendo. A veces da la sensación de que este tipo de delitos no se acaban de tomar muy en serio. Destruir lo ajeno, aquello que es fruto del trabajo de otros produce pérdidas irrecuperables y es muy doloroso para los que todo lo pierden.Sensaciones de impotencia, frustración y dolor por lo irrecuperable.

      Internet sigue siendo un mundo muy desconocido para muchos de nosotros y los que saben y tienen pocos escrúpulos se acaban aprovechando. Encima queda esa sensación de impunidad, te roban datos, te destruyen datos, pierdes recuerdos, trabajos, etc...por un virus que alguien ha decidido poner en funcionamiento y no pasa nada de nada.

      Queda aún mucho por hacer y mucha educación que dar para evitar que siga pasando.

      Saluditos

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  3. Un relato buenísimo, Conxita, y de plena actualidad.Hay muchas formas de extorsionar, chantajear, robar, dañar y perjudicar al prójimo, y las nuevas tecnologías ofrecen un filón enorme para el que sabe.

    Me ha encantado tu personaje, literariamente hablando, por lo perverso y enajenado. Lo has descrito tan bien que casi podía ver su esperpéntico baile y oir su macabra risa. Me ha encantado!

    Un abrazo, que tengas feliz entrada de semana :)

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    1. Gracias Julia por tus palabras.

      Como bien dices, el protagonista es perverso y tiene tantas ganas de vengarse por las ofensas recibidas que acaba perdiendo el norte. Cuantas personas no acaban confundiendo realidad y fantasía.
      El protagonista construye su vida a partir del infierno de sufrimiento que genera en otros. No nos damos cuenta de "toda la vida" que dejamos en sus manos. Para él, esa es su razón de vivir y también porque como ya he comentado, este tipo de delitos se quedan muchas veces impunes. Cuando has perdido datos, recuerdos o sufrido pérdidas de este tipo te das cuenta de que muchas veces lo que se ha perdido es irrecuperable y nadie parece valorarlo. No pasa nada.

      Y sí lo imaginaba como tu lo describes, bailando y riendo mientras jugaba a destruir la vida de otros.

      Un placer tenerte de lectora, me encanta como lo expresas.

      Saludos y buena semana también para ti.

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  4. El Joker cumpliendo su papel. Y el resto siempre al capricho de los distintos poderes.

    Descorazona saber qué fácilmente se nos puede destruir.

    Ilusiona leer palabras como las tuyas. Tan lúcidas y cercanas.

    Saludos.

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    1. Gracias Ignacio por tus palabras.

      Las nuevas tecnologías tienen muchas luces y aún muchas sombras. Estamos en manos de gente que no conocemos ni sabemos que existen y ponemos nuestra vida al descubierto muchas veces sin ningún pudor ni cuidado.

      Sigo pensando que nos hace falta una buena educación respecto a este tema, internet es muy útil y que nos ha facilitado muchísimo la vida, pero también da muchos problemas si no somos conscientes de que es un escaparate en el que todo queda grabado y se ve. No da margen al error y por eso se tiene que ser cuidadoso, pero necesitamos que se tomen en serio este tipo de delitos y se nos proteja también. Los delitos informáticos parece que sean menos delitos y causan muchos daños, aunque también en algunas ocasiones hacen poner el acento en la falta de seguridad y en lo desprotegidos que estamos.

      Un mundo desconocido.

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  5. Yo a este tipo ya le hubiera denunciado aunque solo fuera por la música a todo trapo.¡Hay gente que trabaja y necesita descansar!
    Ya en serio. Creo que el delito en todas sus formas no está lo suficientemente castigado como para que sea tenido en cuenta por estos ciberterroristas, violadores, ladrones y boicoteadores de vidas privadas y derechos de autor.
    tu relato fantástico, describiendo literal y literariamente algo muy actual...lástima por otro lado que este tipo de gentuza no extorsione a los extorsionadores descubriendo todos los chanchullos que se traen entre manos. Pero como siempre los pobres, los inocentes, y" los de a pie" son las víctimas propiciatorias.
    Besos

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    1. Jajaja Francisco y tanto, ¡¡¡¡¡¡como molesta esa música a todo volumen!!!!

      Estoy de acuerdo contigo, este tipo de delitos tienen como un "aura" de delitos blandos y no están tan castigados como otros. Son un tipo de delitos que producen mucho sufrimiento (de otra manera, pero lo producen) y muchas veces todo queda impune.
      ¿A cuántos piratas condenan? ¿A cuántos obligan a reponer lo que han destruido? que yo recuerde solo si hay grandes intereses en juego, como fue el caso de las películas.
      Con muchísima frecuencia los pobres que padecen los virus, a los que destruyan el trabajo, los recuerdos, fotos, pertenencias...son los únicos que se enteran. Y no pueden hacer nada de nada.

      Perder años de trabajo o de vida, es irrecuperable. Y encima se te queda la cara de tonto por no ser capaz de proteger tus pertenencias. No es justo y sí, tienes razón siempre pagan los mismos porque son más inocentes y están menos protegidos.

      Gracias por leerme, como siempre es un placer recibir tus opiniones.
      Un saludo

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  6. Respuestas
    1. Gracias Jordi,
      Me alegra que te haya gustado.
      Un beso

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Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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