21 de junio de 2015

La máquina del tiempo

 —Bienvenida.
Elsa miró a la rubia recepcionista que le sonreía con unos perfectos y blanquísimos dientes al traspasar el umbral de la clínica de paredes blancas y acero, exquisitamente fría y minimalista.  A su alrededor todo apestaba a dinero y sofisticación.

Mientras le preguntaba en voz baja algunos datos, la mujer miraba el mercadillo de folletos publicitarios a su alrededor. Dientes perfectos. Liposucción. Aumento de mamas. Rinoplastias. Cirugía. Restauración del lóbulo facial. Lifting. 
¡Agotador!

13 de junio de 2015

Truco o Trato


La música ensordecedora sonaba a todo trapo en su estudio, manos y piernas la acompañaban sin dejar de prestar atención a la pantalla. A ratos el tecleo parecía participar. Le chiflaba el ruido, provocarlo y no pasar desapercibido.

De él decían que era un friki, al menos siempre lo llamaban así. Delgado, extremadamente flaco y de un blanco casi translúcido. Su pobre madre le echaba la culpa a la maldita consola y a las muchas horas pegado al ordenador, claro que para ella siempre eran los culpables de todo. A lo largo de años, había recibido pullas, bromitas estúpidas y toda clase de rechazos que había ignorado, pero que se habían quedado grabados como con fuego.

Los primeros ordenadores que pirateó fueron los de aquellos que tanto se reían. ¡Eso sí había sido una buena fiesta!


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